
… que lo dicen todo.
Y ¿cómo nos mira Pablo, el protagonista de Deprisa, deprisa (Carlos Saura)? O cómo lo estamos mirando nosotros? Si puede que hasta lo miremos sin ganas de verlo. No lo veremos como el adolescente que es, sino como el adolescente que la policía y los medios de incomunicación nos lo pintan.
Porque el título de la peli nos habla de la prisa que se dan estas pandillas de jóvenes en consumir su vida (y la de otros), pero también nos habla (si atendemos)de la tremenda prisa, que se dan los adultos dominantes , en marcarlos como crías humanas perdidas. Y justo en el momento crucial en que tenían que rematar su maduración básica.
Pero es que la sociedad adulta dominante, solo ha hecho su trabajo social pertinente. Es decir, confirmar lo que se habia planteado como «su futuro» (del Pablo), ya casi en su nacimiento : Que «debía ser carne de cañón».
Y ahí también la sociedad ha actuado con mucha mucha rapidez. Cuanto antes se pierda la cría por el camino, antes tiene esa sociedad suficientes chivos expiatorios. Esos chivos que necesita para expiar sus continuas trapisondas legales , paralegales o, ya de forma clara, totalmente ilegales (pero permitidas por el poder establecido).
Porque , no lo olvidemos, detrás de todo esto, se halla eso que llamamos poder (r)establecido… o gobierno de la burguesía dominante, se vista de capitalista o de soviética.
