
… mirarse en los otros, porque todos nos miramos…
… allí, dónde ya no estamos… o, lo que es mucho peor, ya nunca podremos estar (otra vez). Como les pasa a estos dos niños, que piden ser mimados de nuevo, como cuando eran bebés. Uno por las tetas de una mamá, biológica o adoptiva. Y el otro por la caricia artificial de un jodido biberón. Porque es mejor eso, que la caricia inexistente.
Venga de donde venga la caricia, lo más importante es sentirla. Y precisamente por ese motivo somos, de niños, tan fácilmente manipulables. Cualquier depredador, que se disfrace de cariñoso, ya nos tiene ganados en un primer paso. Sobre todo si nuestros padres nos niegan esas caricias.
Ya le pasaba al Rusty James, abandonado por una madre y un padre, que necesita redimirse en el colo de su hermano : el gran líder!!!
Y el que no tiene hermano mayor, ¿a quién recurre?
Lógicamente, a la SAD (sociedad adulta dominante). Esa sociedad que le promete protección de todo mal, como dicen muchos padres, aunque luego realmente lo van a maltratar como si fuera un animal cazado en la selva.








