Etiqueta: engaño

  • Y se trata de un robo legal…

    … por el que no se le pagó a sus autores!!!

    La moda desharrapado, por ejemplo, aunque ya sea en modo irónico, es algo inventado por los pobres. ¿Cómo soportar esa fashion break de las llamadas nuevas generaciones europeas?

    Esas que debían regenerar la anquilosada sociedad adulta dominante, pero solo llegan a ponerle flecos de disimulada pobreza. Y bien tapada debajo de la alfombra persa europea. Esa que adorna los suelos de la City y sus mansiones londinenses.Algo así como cuando el movimiento hipi nos quiso convencer de que se podía arreglar el mundo con muchas flores y, sobre todo, mucho mucho love.

    Amor en tiempos de tremenda cólera, que decía el otro. Guerras pequeñas, esparcidas por el planeta, como si no pudiera soñarse ya con un futuro en paz. Algo que hace imposible que florezca el amor de verdad, no la mera representación social del amor. Y sin tocar el egoísmo individual del hipi, que no quería dejar de tener la razón, aunque le enfrentes a cualquier argumento. Porque ellos eran los elegidos.

    Amor y paz. Lemas muy abusados, para fomentar en comunidades vacías. Puede que muy pacíficas, pero muy poco afectivas. Porque el afecto se confundía con el humo del porro, para empezar. Ese que necesitas tragar, para que te controle internamente. Seguía con el intercambio de fluidos que supone la total sexualización del cuerpo humano. Y termina con ese trágico abandono de las crías humanas comunitarias, que se ven abocadas a madurar en modo monte. Como si de simples lobeznos se tratara. Pero con las lobas medio dormidas, entre sus flores y el free love.

    Porque el andar en constante «trip» no te permite atender a las crías, aunque sea en modo colectivo. La maduración infantil y adolescente no es un trabajo de fin de semana. O de descanso entre viaje y viaje (mental). Son crías humanas, no elementos de ocio entre el follaje cotidiano.

  • Aunque los picassos poco inventan, a veces solo copian de alguna…

    … cultura del llamado (por europeos) tercer mundo.

    La mayoría de las cosas que inventan los humanos, son inventos que se hacen a partir de cosas ya inventadas. Hasta en ciencias se copia del mundo animal.Y en el arte no iba a ser menos.

    Cuando el arte contemporáneo vive su bohemia parisina, generando nuevas formas de expresión artística, es porque se establece una corriente de representaciones culturales que son proyección de los continentes siempre colonizados por Europa : Africa y Asia, especialmente.

    Ni siquiera son artistas venidos del continente africano. Lo que se copia son formas de expresión de su cultura, porque los entendidos y selectos parisinos quieren ver (o a veces simplemente mirar) las transformaciones hechas en París, sobre diversos elementos de esas culturas africanas.

    Hay un robo cultural, como antes hubo un robo económico, incluso de seres humanos para esclavizarlos.

    Y como sigue habiendo, porque sigue Europa chupando de la ubre africana, casi tanto como antes. Solo muda la parte que se debe quedar en las cuentas corrientes de los gobernantes nativos, que fue poniendo esta hipócrita Europa, mientras «descolonizaba». Porque nunca olvidemos que en los años 40, aún estaba Europa colonizando Africa. ¡Y sin dejar de matarse dentro del territorio europeo!

  • Y la maldad humana siempre…

    … estará bendecida por alguna religión.

    Y como pasa con el binomio rey/sacerdote, nunca sabremos bien si es antes el rey que el sacerdote, o a la inversa. Lo que está muy claro es que ambos se necesitaron mutuamente y, por ese motivo, se tuvieron que generar el uno al otro. Aquí, como científicos que intentamos ser, tenemos muy seguro que el ente humano precedió al ente divino. El ladrón y asesino Caín, siempre necesita buscar una justificación para su crimen.

    Y lo mismo pasa con la bendición de la maldad, por parte de la religión, aunque presuma de ser la esencia del antimaligno. No es lógico pensar, ¿qué la maldad del ser humano conquistador generó a la religión, para tener algo y alguien que la justificara? ¿Cómo si no, entender la «necesaria» existencia de una Biblia tan vengativa, por ejemplo?

    Porque la religión presume de buena y salvadora, pero en su nombre (en el de todas) se realizan auténticas masacres humanas, sin despeinarse y con grandes celebraciones una vez efectuadas. Hasta la cristiana, basada en el perdón de Cristo, vale como excusa para matar a «no creyentes».

    De las más sonadas, para nuestra Gran Hipócrita y Blanca Europa, son las famosas cruzadas cristianas medievales y la colonización desmesurada de África y Asia.

    Y luego la gente se pregunta por el significado del monolito, al que empiezan a adorar los prtohomínidos en «2001, una odisea…» . ¡Vaya pregunta!

  • Todo esto, en esencia, viene a ser lo que siempre…

    … fue : la lucha de opresores contra oprimidos.

    Viene a ser una cosa muy simple, como bien explica la secuencia de «2001, una odisea…», en la que un simio humanoide descubre que un hueso vale de arma atacante. Lo que les permite conquistar así una charca, compartida con un grupo vecino. A base de machacarles el cráneo.

    Si bien ellos, los protohomínidos, no descubrieron aún la esclavitud. Para eso tuvieron que evolucionar hasta llegar a un homínido capaz de usar su inteligencia, de forma que le permitiera oprimir a los vencidos, haciendo que les sirvan como esclavos. Una vez robada la charca, convertirlos en cuidadores de ella. Porque le valían más como servidores que como muertos. Solo queda «legalizar» el expolio por parte del poderoso. Y ahí ya vienen las leyes y sus abogados

    Y sin olvidarse de hacer un lavado de conciencia apropiado, para justificar lo injustificable. Tanto en la mente del opresor, para no sentirse mal, como en la del oprimido, para no rebelarse contra algo que se considerará lógico (a partir de la brutal conquista y su posterior domesticación).

    Porque para todo eso también vale nuestra inteligencia.

    Es sumamente útil, tanto para luchar por la libertad como para quitársela a otros. O para convivir con la opresión, una vez considerado imposible superarla.

  • Pero…

    …¿nacemos desconfiados?

    Realmente nuestro ADN solo habla de confianza. De empatía y la consecuente solidaridad. Lo que no tiene nada que ver con usar la curiosidad para matarse , como dice alguna gente que le pasa al gato. La desconfianza es realmente una capacidad que se va cogiendo con el tiempo, a partir de muchas horas de cuna, de suelo e incluso de estar en brazos de alguien, pero sintiendo siempre estar algo abandonado. Viene a ser lo que podemos llamar un elemento del adn social positivo.

    Si, para colmo, nos maltratan más fuertemente, entonces es cuando se injerta en nuestro cerebro una tendencia a «confiar» que, ese maltrato, se repita. Y eso acaba siendo lo contrario, o sea la «desconfianza». Podemos decir que se va injertando un adn social, que va neutralizando la capacidad genética de confiar, haciendo que pase a dominar esa nueva capacidad de desconfiar. A ese fenómeno, aquí, le llamamos reescritura social del ADN. No borra lo escrito, solo se escribe al lado o por encima. En un caso complementa, es positivo, y en el otro «tapa», siendo así negativo.

    Pero algo de desconfianza no es muy malo, en principio. Solo lleva a mirar con precaución, para ver mejor lo que miramos. Sería inútil en un animal irracional, que, lo más que debe hacer es andar con cierta precaución (puro instinto), cuando se tope con otro animal irracional.

    Algo que, por desgracia de nada le vale, cuando se encuentra con un animal racional. Nosotros somos totalmente impredecibles (o casi). Los maestros del engaño.¡Y eso acaba con ellos!

    Así que nos queda aprender que nuestra curiosidad innata, conlleva cierto peligro si no tenemos filtros mentales adecuados (propios), para observar los detalles que caracterizan a las malas personas. Ahí es cuando hacemos el gato (tonto), si nos fiamos demasiado de un adulto humano. Y por eso, para evitarlo, el ADN nos trae marcada una capacidad tan esencial como es la atención.

  • Porque los lobos (humanos)…

    … nos esperan fuera de la cueva.

    Aunque no lo sabemos, salvo si mamá nos lo dice. Pero el ser humano , en modo lobo, está siempre al acecho, para aprovecharse de nuestra curiosidad innata. Y así engañarnos.

    Tenemos que efectuar una de nuestras primeras adaptaciones al entorno donde nos tocó vivir, aparte ya de lo hecho en el interior de la cueva.

    Porque el ADN marca esencialmente la empatía y, por lo tanto, la confianza en eso que alguno llamó «el prójimo». Pero, como iremos explicando más adelante, tenemos que ir adquiriendo, de motu propio, ciertas habilidades o capacidades no genéticas. Tenemos que aprender, por ejemplo, a ser algo desconfiados, para que nuestra adaptación al ecosistema sea siempre en nuestro provecho. No en el de otros, esos que se quieren aprovechar de nuestra inocencia innata. Y no hablamos precisamente de los depredadores irracionales, que podamos tener : estamos hablando de los depredadores humanos, que son mucho peores.

    Así que salgamos de la cueva familiar mirando bien hacia donde vamos. Y, más aún, de quién nos dejamos acompañar.

    No se trata de escapar del mundo, solo de entrar en él con garantías de poder sobrevivir.

  • Pero, hasta cuando no queremos ver…

    … nos estamos engañando.

    Por ejemplo, si no queremos ver un marco. Como pasa cuando no queremos ver las dotes intelectuales de Marilyn. En su caso es machismo, en este caso del marco, es porque no queremos ver los linderos que marca ese paralepípedo de granito.

    Porque esas líneas invisibles, que salen del marco y delimitan propiedades, no queremos que existan para nosotros. Como hace el bebé con sus barrotes cuneros, queremos traspasar las fronteras que se nos imponen.

    Pero, con este tipo de decisiones, volvemos al cerebro descoordinado. Nos dejamos llevar por el departamento cerebral de la Disidencia, sin tener en cuenta la opinión del departamento de «Medir las Consecuencias».

    Y así, nos engañamos, ya que pasamos una frontera, como si fuéramos libres de hacerlo, pero vendrá la correspondiente policía a meternos de nuevo en nuestra tierra.

    Solo se pasa una frontera cuando se tiene poder para ello. Y aún así, nos podemos seguir engañando (Napoleón, Hitler…).

  • Y hay tanto que ver…

    … que, a veces, no sabemos o no queremos ver.

    Y por ese motivo, nos quedamos mirando, observando solo la superficie de las cosas.

    Como pasó y pasa con Marilyn Monroe, realmente Norma Jeane, una buena actriz que la sociedad decidió convertir en mujer objeto (como tantas otras) y desperdiciar sus grandes capacidades. Reducida a una star system.

    Viene a ser un claro ejemplo de no querer ver lo que encierra el ser humano Norma Jeane. Despreciar todas las capacidades que porta en su ADN, para quedarse con cuatro bagatelas superficiales y construir, a partir de tamaña nimiedad, un adn social negativo, del tipo que analizamos en otro lugar.

    Y no hace falta ser un capo mafioso, para ultrajar así la imagen de una mujer. Llega con ser un presidente USA, para caer en tamaña aberración humanística. El ser humano, cuando quiere, puede llegar a ser muy mediocre como versión evolucionada de homo sapiens.

    Y lo mismo que ayer… el cerebro no nos engaña, es nuestro Yo el que lo controla. Así que si nos ocultamos las capacidades más positivas de esta Norma, es porque lo queremos hacer. ¡Nos autoengañamos y tan panchos!

  • A los humanos nos gusta bastante…

    … que nos engañen de vez en cuando.

    Otro ejemplo típico para cerebros descoordinados. Un jarrón central sobre fondo negro, o dos caras negras sobre un fondo blanco.

    Si un departamento/circuito neuronal avisa de que está viendo un jarrón o de que está viendo un par de caras, siempre habrá otro circuito de la memoria, que les dirá que también existe la otra posibilidad : un jarrón con caras o unas caras con jarrón. Esa sería la síntesis a la que llega un cerebro bien coordinado. Y que sabe usar su memoria, para no dejarse engañar.

    Si nos engañamos, no le echemos la culpa al cerebro. Fue nuestro Yo, el que lo controla, el incapaz de actuar con la lógica natural de una empresa bien organizada.

    Seguro que en la infancia y la adolescencia, no quisimos trabajar el montaje de circuitos de memoria como es debido. Era «demasiado esfuerzo». Y ahora nos pasa factura, ese desprecio, con un mal funcionamiento de una maquinaria cerebral, que es tan compleja como completa, pero a la que le hemos dado un mal mantenimiento. Y, por eso, la dejadez adolescente nos dará una mediocre adultez.

  • El cerebro no nos engaña…

    … somos nosotros, que nos dejamos engañar.

    Mucha gente, incluso universitaria, se empeña en querernos convencer de que el cerebro nos engaña. Como si el cerebro fuera independiente de nosotros , estuviera separado del cuerpo, y decidiera engañar al cuerpo humano.

    Por otro lado se quiere reducir el cerebro a una empresa, con diversos departamentos, donde unos no saben de otros. Tal como, a veces, pasa en la realidad empresarial.

    Pero nuestro cerebro no es una empresa mal organizada. Es una maquinaria compleja con excelente organización. Y todo lo hace con la necesaria coordinación operativa. Está claro que si hay desorganización, será por causas de alguna enfermedad o tara genética, no por insuficiencia natural de un cerebro sano y «libre».

    Así que, si el departamento neuronal que ve las líneas amarillas llega a suponer que son iguales, hay un departamento cerebral especializado en medir, que enseguida avisará de que se tomen las medidas pertinentes, para comprobar realmente si son iguales o no. Lo contrario no es que «nos engañe el cerebro», es que somos unos inútiles, como versión actual del homo sapiens. Dicho más simple, es que tenemos un cerebro muy descoordinado.