Etiqueta: engaño

  • Y tanto, que se hace un profesional… del POSTUREO

    Y aunque no cobre por posar. Es como si le «saliera de dentro». La fama se. la lleva la hembra, como quien disfruta del postureo, pero es el hombre quien lo lleva en su gen social negativo, bien aprendido.

    Porque la mujer también tiene su gen social negativo, que la hace exponerse para el macho. Mucho más allá de lo que pueden mandar unas simples hormonas sexuales, encargadas de la atracción sexual natural y libre.

    Y eso son muchas horas, y días, y años, de aprendizaje impuesto socialmente, para que el macho que la contemple se quede claramente impresionado.

    Por su físico, claro!!!

    De hecho tiene buena razón el AD, cuando presume de su físico , mucho más incluso que la BB, pero con la desfachatez de que hace que parezca como natural. Mientras que la desfachatez algo impostada de una Bardot, se venda como una mezcla de descaro y ataque al carácter moderado de la sexualidad del macho. Que se vende como «moderada», aunque tenga una libido totalmente fuera de control. Pobres ellos, que son constantemente acosados en su pía sexualidad machista.

  • No puedes dejar que te hagan… un mero PRODUCTO social!!!

    Y además un producto que soporta una doble contradicción, por un lado se publicita con un exceso de luces de neón, hasta hacer que te sangren los ojos, y, por otro lado, se invisibiliza para todo aquello que no sea lo prometido en la publicidad (engañosa).

    Es como una supuesta excelente lavadora, que se vende porque lava todo lo que le metas, pero luego no hay forma de ver en que parte de la casa habita. La quieres tener escondida, porque ya no puedes presumir de ella. O te crees que no puedes. Un gen social muy típico del macho, que se deja deslumbrar por las luces de neón, pero luego se siente defraudado, porque ve que es solo una luz.

    Es como la llamada ama de casa, que está pero no está. Porque será visible solo cuando el amo (real) de casa lo permita.

    Es como la modelo negra : que es muy seductora, cuando se lo piden, pero luego debe enmudecer, para no soltar ideas propias.

    Cuando el macho blanco quiere, le deja tener un cuerpo a la negra, que saca una pasta gansa con ese cuerpo (para su amo). Lógicamente nada de mente. Pero si el amo se cansa, entonces tan invisible es ese cuerpo negro, como puede ser uno blanco (femenino). En el fondo todas (y algunos todos), mejor o peor, dicen (decimos) un «Sí, Bwana, lo que usted diga».

  • Tan segura de sí misma, como… la Vienna de Johnny Guitar

    Una mujer genéticamente, que se ha visto obligada a vestirse de hombre. Pero no solo con ropas de hombre, también ha tenido que copiar en profundidad las formas de ser(de hacerse ver… su fenotipo social) del típico hombre del Far West.

    ¿Qué viene a ser eso sino un gen social negativo? Y decimos negativo, porque no corresponde con el gen social positivo que le permitiría actuar de mujer en ese ecosistema, pero sin abandonar las características genéticas (biológicas) que soporta como hembra humana.

    Se masculinizó, pero no solo por fuera. Se hizo un tronco de roble, capaz de sobrevivir en una naturaleza artificial, dominada por el macho. Con seres humanos, que hacen de hombres, dominantes y violadores. Y con seres humanos que hacen de mujeres sumisas y socialmente violadas, como putas, tanto de jóvenes depredadas como de esposas sumisas.

    Ese papel no vale para nuestra Vienna. Y por ese motivo le toca vivir el papel de macho, capaz de sobrevivir en un ecosistema básicamente patriarcal y muy machista.

    Y lo hace a la perfección, ya solo le falta decir eso de que «ella la tiene más larga»!!!

    mmm…

  • Aunque, en pleno siglo XXI…

    … sigue siendo muy difícil decir NO!!!

    Sobre todo en ciertos países. Sobre todo las mujeres.Y no hablamos de los salvajes de una tribu cualquiera del siglo XIX. Son, en especial, las adolescentes que habitan países donde Occidente hizo todo lo que quiso (y más!). Incluyendo en el destrozo más reciente a naciones modernas como URSS/Rusia o China Popular… Pero seguimos con el fariseísmo de los gobiernos occidentales, que aún no han querido reconocer, a estas alturas de siglo XXI, ni una ínfima parte de lo mucho que se robó y mató.

    Así que lo visto en esa maravilla fordiana de Centauros del desierto es pecata minuta con lo que se hace actualmente en Afganistán. Con sus propias mujeres y bien ayudados, desde siempre, por Rusia y por USA, aunque de poco les valió tal «ayuda». Lo mismo que la falsa ayuda federal USA a los nativos USA que masacró. Y luego «los malos» siempre eran «los indios».

    Occidente siguió las leyes romanas de oprimir y robar todo lo que se puede, en nombre de una ayuda a los pueblos que se roba (y mata). Y diciendo que las desgracias futuras son culpa de los que hicieron lo posible por defenderse. La Gran Hipocresía Occidental es demasiado grande, como para quedar oculta al juicio de la Historia.

    El futuro es de los poderosos y nada tienen que opinar los oprimidos. Así es y así será, mientras el adn social negativo le ayude a la SAD, para mantener una alta dosis de opresión física y manipulación mental.

  • Porque ser adolescente es vivir…

    … en una situación muy PRECARIA.

    Porque no es lo mismo ser Emma Watson, y salir de hacer magia (aunque sea en el cine), o ser la pequeña gazatí, que (no)se cansa de decirle que paren, a los adultos sionistas que tanto la machacan a diario. Y de pedir, ya de paso, que los ojos occidentales (y orientales) miren para Gaza. O que te peguen un tiro por no llevar velo, en el Irán del siglo XXI. Ya sin hablar de Afganistán.

    Porque Emma pudo tener una infancia normal, lo más natural y libre posible que una rígida sociedad británica permita. De adolescente solo le toca reafirmar lo que fue aprendiendo como niña.

    Pero la niña gazatí no ha podido ni siquiera tener infancia, entre otras cosas por esa sociedad británica, tan rígida y moralista, que permite que la infancia en Gaza sea un lujo no permitido. Y ya permitió en su momento, que se instaurara en Palestina un régimen sionista. Dispuesto no a convivir, sino a borrar del mapa a los semitas palestinos. Porque, curiosamente, también los palestinos son semitas. Pero falta mucha ciencia. Mucha.

    Y claro, ese niña no puede usar su derecho a decir No o Sí, en función de una pregunta determinada. Como por ejemplo, si quiere vivir. A esas crías humanas de Gaza no se les permite ni jugar a ser Hamlet. No pueden tener dudas. Como ya vimos con el niño tirapiedras del otro día.

    Pero las Emmas del mundo si tienen la posibilidad, aunque a veces sea escasa, de escoger la negativa, cuando le proponen ayudar a que la infancia gazatí no sea posible. Por ejemplo. Ellas pueden hacere de Hamlet o de magas, y ayudar, si se lo proponen, a las crías humanas más desfavorecidas del mundo, a sentir que tienen un futuro posible, aunque no sea muy probable.

  • O una niña gazatí que lo tiene tan claro…

    … que dice STOP a la masacre humana!!!

    Es decir, otra protestona, pero esta mucho más vital. Y mucho más temprana. Porque su gen social de protesta se le introduce en su mente, casi nada más nacer. Y no necesita a ningún adulto que se lo injerte. Ni tiene que ser educada en un ambiente de libertad y respeto. Porque, precisamente, es maleducada de forma natural, en un ambiente de falta total de libertad y de respeto.

    Incluso, diríamos, sobrevive en un ambiente de pobreza y de muerte, mucho más bestial que el ambiente doméstico, en el que son asesinadas las amas de casa.

    En Gaza, por ejemplo, se muere por el simple hecho de haber nacido en ese territorio. Y el genocidio de este año 2024, solo es una demostración de esa lógica sociogenética auténticamente nazi, que padece el sionismo israelí.

    Y aunque se haga hincapié en una característica étnica o religiosa, nada de eso es el quid de la masacre que se quiere hacer con la población gazatí. El problema esencial es que pertenece a un colectivo que siempre fue más pobre que los judíos, que se hicieron con el estado de Israel. En el fondo, como en el resto de África la esencia del problema es económico . Unos seres humanos quieren explotar a otros seres humanos. ¡Y eso lo llevan en sus genes (sociales)!

    Los palestinos, que siempre vivieron en Palestina, tenían tierras propias. Y los judíos que vinieron de fuera, decidieron que esas tierras eran suyas. Basándose, para ello, en leyenda más o menos lógicas, arrastradas desde la Biblia Abrahámica y las promesas de un dios inexistente, transmitidas por falsos profetas. Y, también, con la ayuda inestimable de la Hipócrita Europa. Para, así, colaborar en la neocolonización del continente africano y hacer de freno del posible expansionismo árabe.

  • Por ejemplo, te dicen que de adulta…

    … puedes ser (o no) una PRINCESA.

    Aunque uno de tus hijos se pase al lado oscuro. O, por el contrario, dicen que te «tocará» ser la sierva de esa princesa. Que incluso te puede tener esclavizada.

    Ese es el gran problema de tener un adn social u otro. Algo que va mucho más allá de tener una personalidad principesca o servil. El gen social, dejemos la palabra etiqueta, del que hablamos aquí, no marca como el biológico, pero puede tener tanta intensidad, o incluso más, si tenemos en cuenta que el injerto inicial se va actualizando a cada poco tiempo.

    Según la edad, y según las circunstancias sociales del ambiente, ese gen social puede acabar teniendo mucha más raíz mental que la marca genética de tu ADN. Puede decirse, que hay cierta propensión a que los genes sociales sean más fácilmente injertados.

    En cierto modo podríamos comparar ese modo de actuar de los genes sociales, con los midiclorianos de la saga Star War, solo que en vez de estar metidos en tu cuerpo (y hacerte jeidi), se van introduciendo en tu mente, a lo largo de tu maduración como cría humana. Y te van convirtiendo en adulto libre o en determinada pieza de la maquinaria social. Son mucho peores que las peores bacterias.

    Y, según lo propenso que seas a esa intrusión mental, responderás con más atracción o menos por las ideas que ese gen social te quiera inculcar. Esta propensión a aceptar esas piezas de código ajenas a tu ADN, es lo que te irá adaptando a un tipo de futuro más natural (genético) o más artificial (social). No olvidemos que desde siempre hemos mantenido que lo llamado mente humana, no es otra cosa que una prolongación virtual del ADN.

  • Porque, la infancia está realmente…

    … para ser engañada.

    Aunque, lógicamente, no debieran estarlo. Pero, ¿Cuándo se tuvo en cuenta la lógica, para hacer del planeta un sitio habitable? Si te pueden meter en un zoo o traficar con tus órganos, y con tu cuerpo, a qué viene hablar de lógica? No somos Bertrand Russell. Y a los adultos machos dominantes, lo que les interesa, en esencia, es poner delante de la infancia una versión del dilema hamletiano . Ser o no ser un adulto, no, ese no es el dilema. Lo que le pone delante es : Ser o no ser el adulto que te gustaría ser.

    Porque, ¿Desde cuándo está en la mente del adulto dominante, con poder de verdad, respetar un proceso de maduración natural y libre para una cría humana? Ni siquiera en las películas con happy end, ya que esas son las típicas, donde se hace ver como los niños y niñas del mundo deben hacer para portarse bien.

    Y ahore le deben hacer les llamades niñes!!!

    Vaya mundo más absurdo. La lógica del maltrato adulto, usurpando el lugar de la lógica de la verdadera protección infantil. Adultos que deciden por niños y niñas (y desde luego niñes), como si antes de pasar la adolescencia, una cría humana pudiera tomar decisiones sin un tutor adulto. Un adulto que la proteja de verdad, no que la manipule.

    Porque hasta ahora los tutores adultos, sobre todo en casas de acogida tipo USA, son auténticos maltratadores infantiles que, para colmo, reciben una paga por hacer de maltratadores sociales (es decir, consentidos).

  • Porque lo que sobran son adultos que comercian…

    .. con las crías humanas!!!

    Y no, no son muñecos, para que jueguen con ellos las crías humanas. Realmente son esas crías humanas a las que los adultos dominantes impiden jugar con juguetes. Ni siquiera les dejan jugar con el agua de la playa o del río, ¡porque ya no les dejan vivir!

    Realmente la sociedad adulta dominante (SAD) favorece que, las crías humanas más desfavorecidas, sirvan de juguete a otros adultos dominantes. Como aquel caso del Rey Leopoldo de Bélgica, que tenía a una cría congoleña en una jaula, para diversión de sus hijas y nietas. Y pueden estar vivas o muertas, pueden estar enteras o por partes (órganos!)… la cuestión es usarlas para sacar dinero y sentirse que cumplen con su cometido, como machos dominantes en una sociedad tremendamente patriarcal.

    Pero sí, es más fácil mirar para otro lado.

    O, como solemos decir, mirar de forma que no puedas ver la realidad tal como es. Solo verás lo que la SAD quiere que veas. Aunque eso te haga sentirte ciego y desprovisto de la conciencia humana, que es la esencia de tu indididualidad.

    ¿Por qué ver niños muertos, donde puedes «ver» simples muñecos?

  • Pero… ¿Tan fácil es….

    … «comernos el coco»?

    Los malísimos alemanes (y eran bastante cabrones, desde luego) nos perseguían por el campo de batalla… y así dormíamos con la pesadilla de que éramos un soldado aliado a punto de ser masacrado.

    Pero nunca aparecían los generales, de uno y otro bando, que decidían las guerras y vivían tranquilos en sus despachos. Como mucho tenían la foto de algún tanque (propio), colgada en la pared.

    Y nunca aparecía el pueblo alemán, sufriendo la guerra, porque se suponía que todo él había cogido un arma para defender a su nefasto Führer.

    No había colores en Alemania, todo era negro, o blanco cuando sus soldados pisaban la nieve. Nunca se explicitaban los matices existentes, humanos, como los que se dan realmente en un campo de batalla. Era parte del relato que nos querían contar.

    Y eso que el franquismo seguía siendo admirador confeso, luego clandestino, de poder nazi. Pero seguro que la CIA ya andaba algo metida en el mundo editorial del tebeo español. ¿O no?