Etiqueta: aprendizaje

  • Porque le quitan su identidad!!!

    Y si no te suicidas, lo tienes claro : sigues viva, pero has perdido tu identidad… o la que ibas consiguiendo si te dejaran madurar natural y libremente.En cierto modo pasas a ser una zombi.

    En otro lado, reflexionamos sobre la construcción de ese YO que te hace diferente a los demás, y al mismo tiempo te asegura, te da raíces, para sentir que eres un ser humano, al que le falta por completarse, pero ya puede iniciar su lucha por la libertad.

    Una libertad que los adultos te van a negar ya de principio, desde que has nacido. Y de hecho ya te tratan de controlar, a través de tu madre biológica, mucho antes de nacer.

    Ese yo que que determina tu identidad como ser humano. Y cuando sientes que ya puedes pensar como un yo diferente de los otros yos, ya tienes tus propias ideas, entonces ya no puedes dejar que te quiten esa sensación de libertad, de ser tú mismo y no otro.. Incluso aunque racionalmente no hayas asumido de forma total ese cambio que ya estás intuyendo.

    Ese yo del que hablamos es lo que determina tu identidad… y nadie más la puede tener… y nadie te la puede quitar. Como decimos siempre, incluso con las mayores torturas imaginables por una mente humana.

  • Y el pensar es preguntar(se)…

    … y responder(se). Porque ya no somos niños o niñas y queremos saber… ESO es madurar.

    Necesitamos la libertad para hacer (nos) preguntas… y también necesitamos aprender a interactuar con las mentiras… porque los adultos son expertos en mentir. De hecho ellos intentan que aprendamos a mentir nosotros, ya desde muy pequeños. Aunque, como buenos hipócritas, luego nos castiguen si les mentimos a ellos.

    Para conseguir algo, sea un premio o evitar un castigo, vamos aprendiendo a mentir. El mundo adulto es un artista de la mentira en la relación humana… decir mentiras o decir medias verdades, es una auténtica adicción.

    Y eso es lo que les pasa a todos los que son como Antoine, que necesitan mentir para sobrevivir en esta SAD que les ha tocado sufrir.

    Las verdades que molestan a los adultos, o no se creen o se castigan… nada que no se aprenda rápidamente al pillar los diez añitos. Y vale hasta para los descubrimientos científicos, cuando ya seas un adulto y quieras afirmar que has descubierto lo que no has descubierto.

  • Pero el ser humano sí que puede…

    Y por eso se da cuenta que algo se despierta en nosotros, y no es precisamente el hambre de comida.

    Llegada la preadolescencia sentimos que «algo» (?) dentro de nuestro cuerpo se revoluciona , algo más intenso que una simple rebelión… y empieza a ponernos contra las cuerdas de la «rara» maduración mental.

    No sabemos bien el porqué, pero sí notamos que ya no podemos dejar de preguntarnos ¿qué pasa?… y, sobre todo, sentimos que necesitamos respuestas a esa pregunta, tanto o más que el aire respirado.

    En la infancia podíamos tener preguntas, pero si no había respuestas nos fastidiábamos y punto. No había esta sensación de que son demasiado importantes para que no las contesten…y por eso ya nos podemos enfadar… y mucho!!!

    Acabamos de tomar contacto con la realidad social, que nos permitirá empezar a saborear eso que se llama libertad. De la que tanto presumen los adultos. Y , por eso, si nos responden sentiremos una sensación de placer y libertad. Pero , si no nos las contestan, empezaremos a sentir la opresión social de los adultos. La SAD comienza a poner obstáculos ene nuestra marcha por la adolescencia. La carrera en liso se ha convertido en un campo a través.

  • Nuestra mente también debe crecer!!!

    Porque, ¿cómo saber lo que queremos (en la vida), si no sabemos que existe la posibilidad de querer?

    Porque la posibilidad de querer está íntimamente ligada a la posibilidad de escoger. Para querer algo necesitamos tener la posibilidad de elegir… entre una cosa y otra… aunque sea la simple comida.

    Porque esa capacidad para elegir es la esencia de lo que se llama libertad. Así como su imposibilidad se llama opresión.

    Y cuando malvivimos con mucha hambre, no hay posibilidad de. elección, por lo que no tenemos libertad. Ni siquiera para comer.

    Por ese motivo decimos que el chaval de la imagen no tiene ni siquiera capacidad para elegir. No puede ser libre. Por eso no puede saber lo que es querer : querer una cosa, querer a una persona… y, lo que es mucho peor, no puede querer ser libre!!! Porque la libertad es algo abstracto, que no puede ser concebido como idea, en una mente infantil. No puede querer y menos reivindicar algo que, para él, aún no existe.

  • Ya no llega con los nutrientes materiales…

    En la infancia notamos la falta de alimentos. Y por eso nos quejamos y pedimos comida… llorando, gritando o incluso con una buena pelea, cuando la comida escasea.

    Pero llega un momento en el que notamos, sentimos, que no nos llega con comer alimentos materiales… hay un momento en nuestra vida que se echa en falta, no solo la falta de afecto, sino el uso racional y emocional de la inteligencia.

    Porque aún no sabemos qué puede ser eso de la inteligencia, pero sí que sufrimos las consecuencias de su mal uso.

    Incluso, cuando no aprendimos a llamar la atención de nuestra madre, para recibir alimento material y emocional (el placer de la compañía adulta).

    Y si no llega con tener comida, que ya es muy importante, ¿qué más nos puede faltar?

  • Entonces se hace adulto!!!

    Es cuando las crías humanas aprenden con fanatismo, lo que le cuentan que dicen los dioses. Usando la religión como medio se refuerzan los genes sociales negativos, en este casos religiosos, que hacen imposible leer los genes biológicos que tenemos en el cerebro, porque los han tapado con esos nuevos genes sociales negativos, fomentadores del odio irracional hacia otros seres humanos.

    Los que debían, de forma natural y libre, ser considerados aliados en la evolución, natural y libre, pasan a ser enemigos a los que se debe aniquilar : y da igual que sean judíos o palestinos…

    Porque las mentes nazis veían a los judíos como enemigos y las mentes sionistas ven a los palestinos como enemigos.

    Es la misma forma de mirar, aunque el objetivo mirado sea diferente… y lo que los convierte en fanáticos es que no quieren ver lo que miran.

    Se trata de matar (al otro)!!! Porque se prefiere tener otro punto de vista sobre la realidad…

  • La existencia del odio hacia “los otros”…

    El problema de los otros… un gran problema. Que no le gusta tanto a los amantes de la CF, cuando se refiere a «los otros terrestres». Pero que le suena más importante cuando los otros son «simples» alienígenas.

    Solo que aquí nos interesan sobremanera, los otros terrícolas… esos seres humanos que se parecen tanto a nosotros y que habitan, sobre todo, zonas declaradas como de pobreza inmensa e, incluso, de guerras casi continúas.

    Esos seres humanos, casi siempre pobres, los desheredados de la Tierras (en fino), son los que se matan como si fueran simples animales de caza… se llega a masacrarlos en cantidades tales, que bien se puede hablar de genocidio.

    Y son ellos también, los que normalmente reciben más traiciones a lo largo de su miserable vida.

    Y para más inri, la sociedad autollamada civilizada es la que más veces traiciona a este tipo de población humana. Porque si en algún momento les toca soportar a un tirano, que los va matando poco a poco, es gracias a que cuenta con la bendición de esa sociedad civilizada que indicamos antes. Por ejemplo la Gran Hipócrita Europa…

  • Y una auténtica INFECCIÓN social…

    Y ya no es solo la pederastia, el abuso sexual de un menor, también se llega a considerar como normal el maltrato y la explotación de las crías humanas, sea en tiempo de guerra o en tiempo de paz.

    Como dice el ejemplo de la imagen, tan mal escrito, se inculca en las nuevas crías humanas la cultura del maltrato generalizado, hacia otros seres humanos, simplemente por no ser de la misma raza/religión o nación.

    Y desde muy pequeños se es imbuye para que sean violentos, en vez de dialogantes, atacando a todos los otros ,que su religión o ideología política considera enemigos. Como bien se está mostrando en la práctica de los adolescentes israelíes , que abrazan el sionismo como si en ello les fuera su vida. Dejando bien claro el papel de lavaderos de cerebro que fueron los famosos kibutz. Sobre todo al pasar de su concepción «socialista» a la capitalista.

    Actualmente muchos adolescentes sionistas viven deseando matar a los otros, sean por ser simples palestinos, o por ser amigos de los palestinos.

    Si eso no es un gen social negativo específico de la ideología sionista, que venga un Yahvé y nos lo diga. A ver si osa.

  • Porque… ¿a dónde miramos, cuando miramos?

    Porque ya antes de ver lo que miramos, hay que plantearse si nos dejan mirar para donde nos guste mirar… o no será precisamente ese el gen social negativo inicial : qué siempre miremos para dónde nos mandan!!!

    Y ahí tropezamos de nuevo con los artistas de la manipulación mental humana: los mensajeros de cualquier (sic) religión. Esa casta de seres humanos especial a la que llamamos sacerdotes.

    Esa función social que fue creada por los poderosos. En principio era el mismo poderoso, el que se autoconsideraba sacerdote. Un enviado por un dios, para ayudar ene el control de la tribu… sobre todo cuando se tomaban decisiones personales, que iban en contra de la mayoría tribal.

    Porque la sumisión empieza por mirar solo hacia dónde nos mandan, para luego también hacer las otras cosas que nos mandan…

    La religión es el sumun de la sumisión del ser humano a una deidad, creada por otro ser humano.

  • Pero nada se puede hacer, si la gente NO QUIERE INTERVENIR…

    Y hablamos de libertad y opresión, de creer que es natural la desigualdad social… pero también de los actores sociales que mantienen esa desigualdad artificial, aunque sea de forma pasiva. Y ya dijimos, que esa es otra versión del gen social negativo, ese que impide el cambio social, que, ya repetimos bien de veces, es algo consustancial con el ADN de un adolescente : intervenir para regenerar la estructura social existente, siempre que le quite la libertad al ser humano. ¿Vamos asumiendo la tremenda importancia del gen biológico, que soporta esta capacidad humana?

    Sobre todo su libertad para alimentarse, como versión madura de homo sapiens… Como podemos ver, nada diferente a las leyes de la robótica, que impiden hacerle daño al ser humano… solo que nosotros nos las pasamos por el forro.

    Y cuando solo miramos para la pantalla, si la peli nos gusta, entonces no estamos preparados para actuar como una versión madura de ese homo sapiens, que decimos ser. Somos simples cucarachas, con complejo de humano feliz con sus palomitas de maíz. O a saber de qué!!!

    Así que en dos entradas ya hemos hablado de tres versiones del mismo gen social negativo, que neutraliza los genes biológicos de empatía y solidaridad, para car nuestra oscuras versiones de : asumir que debemos mendigar para comer, que debemos ayudar directa o indirectamente a que existan esos mendigos, o, lo más disimulado, que miremos para otro lado, cada vez que vemos un mendigo pidiendo alimento… y, lo peor, sentirnos un humano semipoderoso, disfrutando de que exista ese mendigo… que nos hace a nosotros sentirnos mejor.

    Este tercer tipo de versión genética social es la más numerosa y el pilar que permite a una minoría de humanos poderosos controlar totalmente la sociedad adulta dominante (SAD), con su enorme masa de humanos oprimidos. Esos humanaos a los que se suele considerar como masas inactivas o masa humana durmiente.