Etiqueta: aprendizaje

  • Sobre todo siendo… SIMPÁTICO

    Porque la simpatía, como la inteligencia, no son en principio capacidades humanas a valorar positivamente. De hecho la inteligencia, sobre todo emocional, puede suponer una desventaja, a la hora de ser elegida como compañera. Hablamos de «lo que se lleva» en esta SAD actual.

    La empatía es una capacidad genética básica, y biológica, para madurar como ser humano, en versión homo sapiens para ser aún más sapiens, pero la SAD suele ir etiquetando como simpatía únicamente la capacidad de crear un ambiente agradable, dónde «todos estén contentos».

    Pero curiosamente se usa una simpatía, que parece no tener empatía, porque esa misma SAD no quiere valorar la empatía, básicamente socializadora (generadora de colaboración social), como algo positivo para el mantenimiento de la maquinaria social dominante. Basado, ese mantenimiento, más bien en el miedo al castigo.

    Los adultos quieren que seas simpático, como animador social del ambiente que controla el poder, pero, al mismo tiempo, promueven que seas profundamente antipático, con los que sufren una situación de opresión social, como la que vive la mayoría de la humanidad. Tanto en tu país, como en países lejanos. De hecho quiere que seas un buen colaborador en esa tarea. Es decir, que mires para otro lado, cuando pasa algo malhecho por el poder.

    E incluso en puntos extragalácticos…

  • Y decidir, por ejemplo… ser un tal INDIANA JONES

    Puede que queramos ser el pirata galáctico Hans Solo… o quizás el desmemoriado de Henry… ¿qué tantas formas puede tomar un ser humano, para representar el papel de su vida?

    Ni podemos imaginarnos, aún siguiendo con el modelo de las formas geométricas en 3D… todas las infinitas formas, que se pueden dar en la representación de un ser humano dado.

    Y, lo que es mucho peor, normalmente nos olvidamos que nuestra representación correcta no es en 3D sino en 4D… porque, cuando miramos durante cuarenta segundos a un determinado Harrison Ford, en la pantalla, nos olvidamos que en ese pequeño lapso de tiempo ya no es el mismo HF, que estábamos viendo hace 40 segundos… lo que vemos (no solo miramos!) es realmente una sucesión de HF, que fueron mudando imperceptiblemente a lo largo de esos 40 segundos. Porque ese HF está construido en 4D, contando el tiempo transcurrido en nuestra observación. Siempre nos olvidamos (queremos?) del tiempo. ¡Hasta que es demasiado tarde!

    Solo en su piel, aunque no lo percibamos ya le han muerto una serie de células epiteliales, que se le irán de las manos cuando las lave antes de comer.

    Y sí, por eso estamos hablando de un modelo de HF en 4D… porque el tiempo pasa «y nos vamos poniendo viejos», como dice la canción.

  • Optamos, por ejemplo, a una vida… relativamente SIMPLE

    Podemos ser la unión de dos bloques, más o menos uniformes. Que se piensan cartesianamente entre ellos, para darse existencia… y que tratan de colaborar en lo posible, para ir tirando dentro del ecosistema que les ha tocado vivir. Esto llevará a un determinado tipo de comportamiento social.

    Son los que se adaptan buenamente a él y no pretenden ir más allá de los cambios que la propia naturaleza va provocando en su realidad.

    Incluso cuando se hallan algo inclinados, colaboran amigablemente, para así soportar mejor las incidencias ambientales.

    No buscan más compañía, de forma que pueden soportar las malas decisiones que el tejido social, que se iría formando a su alrededor, les fuerce a tomar.

    Podemos decir, en cierto modo, que se salvan de la intervención de genes sociales, que puedan modificar lo que viene marcado en su ADN. O, al revés, ya se han dejado influir por ellos, los negativos, perdiendo toda conciencia de madurar natural y libremente. Ya que suponemos que esta especie de bloque es como un ser vivo, pero en modo de muy baja complejidad estructural.

  • ¿O, tal vez, ser una gacela que se halla… PERDIDA?

    Que busca la cueva de dónde salió… y donde la espera su mamá querida. Esa madre imprescindible, para vivir bien nutrido, porque el quererla es algo que viene después de cubrir la imperiosa necesidad.

    Primero nos alimentamos, y al tiempo nos relacionamos… pero el alimento debe entrar muy muy rápido… mientras que el afecto viene después, se va tejiendo con tiempo.

    Y por eso es tan vital una buena alimentación, para construir un sistema nervioso de calidad. Ese sistema operacional, que no librará de los muchos peligros que nos esperan fuera de la cueva/útero. Y ese sistema nervioso que, rizando el rizo (esa es la esencia de la vida), nos permite a su vez desarrollar las otras funciones vitales : las que nos permitirán movernos en busca de alimento y de la apareja reproductiva… porque aún no existen los supermercados.

    Y por eso la preetapa fetal es de vital importancia, para lo que vamos a ser después , en la etapa de cría humana.

    Y no queremos apurar el paso, pero sin estas fases iniciales, la etapa en que se instale la capacidad de reproducirnos va a ser un salto al vacío morrocotudo. Así de simple (y de complejo). El desierto de la adolescencia no se pasa en condiciones, sin tener ya la mochila parcialmente llena con las menudencias fetales e infantiles. Los saltitos adolescentes necesitan buenos músculos y articulaciones. En caso contrario llegaremos a adultos parcialmente mutilados.

  • Podemos ser un órgano vegetal, que quiere… SER LIBRE?

    Salimos del útero, salimos de la cueva… o salimos del bloque de edificios, en dónde tenemos nuestro pisito de adulto ya hecho y derecho… o no tanto???

    Porque para algo está la adolescencia… en el fondo somos como bambis perdidos en el bosque, sobre todo cuando nos falta nuestra mamá.

    Y seguro que a papá no lo echamos tanto en falta…

    Dijimos que el poder tiene la capacidad de dejarnos madurar natural y libremente… o, por el contrario, marcar a hierro nuestro camino. Y no precisamente para hacerlo de forma natural y libre.

    El adn social negativo, del que tanto hablamos aquí, es la senda que nos marcará nuestra vida futura. Nos pulirá lo mejor posible, para ser una pieza elemental de la maquinaria social. Sea de las piezas importantes, las que forman la élite, o de las secundarias, las que forman los delegados del poder y el lumpen-colchón. Necesitamos un «gps» positivo, no uno negativo. Aunque , a diferencia del gps, el gen social es obligatorio seguirlo, no es algo voluntario.

  • Para un día REMATAR… como todo lo que empieza

    Porque sí, te pongas como te pongas (física y mentalmente) todo lo que empieza tiene su fin.

    Y más vale prepararse para el final de la partida, a que te pille la parca aún «sin vestirte», por no haber previsto que, antes o después, te ha de visitar.

    Porque lo malo de la muerte no es su visita, más o menos inesperada, lo realmente malo de una muerte es que te coja desprevenido creyendo que eres eterno… o, como mínimo, que tú decides el día de la despedida.

    ¿Aclaramos lo de la segunda adolescencia? ¿Cómo le podemos llamar a una etapa, a partir de los 65-70 añitos, dónde la líbido se va calmando y ya no tenemos las salidas de pimiento, típicas de la primera adolescencia?

    Una fase de adultez en la que tenemos la misma energía mental que a los 16 años, o con más potencia, debido al aporte de la experiencia, pero centrada en el trabajo intelectual, en vez de la búsqueda desesperada de una pareja para tener sexo. Y no del tipo que sea. Buscando, cuál Indiana Jones, de tener un tipo de sexo que se acople a nuestra sexualidad, de una forma natural y libre. Que la enriquezca, no que la mutile. Cosa que la SAD nos pone muy difícil, como especie, al ir adelantando el despertar de nuestra sexualidad inmadura.

  • Y luego una segunda fase (la + VITAL)…

    Y sí, somos poco bíblicos por aquí, pero esto es lo que nos dice la ciencia… en relación a los cambios que sufre una cría humana en su adolescencia.

    Para tener una adultez en condiciones se necesita recorrer el camino de la adolescencia, con rigor y precisión (no saltarse nada), lo que supone un gran esfuerzo… aunque se pueda empezar a disfrutar de algo que hasta este momento estaba muy dormidito : su sexualidad.

    Pero no es un paseo de rosas, así que el primer fallo, de adultos y de adolescentes, es abrir la puerta de la adolescencia, eso que llamamos preadolescencia, con la intención de hacer tabula rasa de todo lo anterior (incluidos ancestros) y querer vivir la vida, como si fuera un paseo por ese Edén, del que hace mucho, mucho tiempo, nos echaron.

    Y digan lo que digan, el esfuerzo especial de la madre naturaleza al inventar la reproducción sexual, fue darnos dos pares de cromosomas diferentes en función del sexo que íbamos a portar. Y eso hace que el «XX» sea de característica sexual hembra y el «XY» sea de característica sexual macho.

    También, digan lo que digan, aquí, a todos los efectos el cromosoma «Y» es una variante mutilada (deficiente)del cromosoma «X». Digan lo que digan (los titulados universitarios). Aunque no sepamos muy bien lo que iba en el brazo perdido. O, en paralelismo al relato abrahámico, podemos decir que fue incorporado como mejora al «Y». Por eso se usó una costilla ya hecha, en vez del barro original. Ya Yahvé conocía la extrema importancia de la experiencia.

  • Siempre hay una primera FASE

    Adaptarse al ambiente del ecosistema donde vivimos, requiere que usemos las capacidades que nos proporciona el ADN para, con su paulatina y lenta maduración, ir neutralizando los posibles (seguros) ataques de «algo que habita/está» en ese ambiente, sean seres vivos o inertes.

    Para nuestra reflexión sobre el comportamiento humano nos interesa el papel social, que juegan elementos del ecosistema, como la madre, la familia, los amigos de la calle y, muy importante, la escuela, en el injerto de genes sociales que mejoran o neutralizan los genes biológicos del ADN.

    Ese ADN que conforma, sin que sepamos bien como, lo que podemos llamar nuestra mente.

    Así que, tal que un virus, en ese ambiente dado, más artificial que natural a estas alturas de tiempo, se nos va injertando alguna variante positiva de maduración .. o, por el contrario, la negativa, si «las cosas» se tuercen… en eso llamado MENTE.

    Y es importante considerar, que el despertar sexual debe quedar retrasado, en relación con los demás animales, por la necesidad imperiosa de madurar cuanto antes las inteligencias racional y emocional. Por eso el adelanto social forzado, totalmente artificial, de la sexualidad humana, solo puede ser un hándicap, para la maduración social positiva de nuestra mente.

  • Así aparecieron los CAZADORES…

    Y no por arte de magia, ni por evolución natural.

    Aparecieron, como dijimos ayer por una división social que los machos dominantes realizaron. A sabiendas y bien a fondo!!!

    A sabiendas de que dejaban sin derechos civiles a la hembra humana. Tanto que ni siquiera un Sócrates se atrevió a preguntar(se) por ese sinsentido natural.

    Y bien a fondo, ya que, al no hacerse preguntas sobre lo antinatural que era tal decisión, los machos dominantes establecieron una norma social, una costumbre, incluso una tradición, totalmente irracional, que pasó a ser un gen social negativo, insertado en la mente del macho y de la hembra, y que enmarcaría el progreso machista de la sociedad futura. Nada que envidiar a los genes biológicos que tenemos en nuestro ADN.

    Y no entramos al trapo de si hubo mujeres cazadoras, porque lo más seguro (de existir) es que solo abarcaba a una minoría de adolescentes. Algo que abandonarían al hacerse mujeres. De todas formas no hay datos, por ahora, que nos obliguen a incluir esa posibilidad en estas reflexiones.

  • Ni la diferencia de edad… o de RAZA

    Y sí, ya sabemos que el amigo John Wayne, su personaje, no es precisamente muy amigo de los nativos usamericanos, los famosos indios piel roja de la pelis del Oeste, que amigo Colón hizo asociar a los hindúes de la India. Pero nos vale para ilustar esta entrada perfectamente. Eso sí, con cierta dosis de ironía.

    Además, porque muchos estuvimos enamorados de Natalie Wood, incluso antes de ser la María de Wes Side Story… como olvidar su explosivo esplendor en la yerba o conquistando al alocado James Dean.

    Pero eso son simples detalles de un gen social positivo, que nos fue injertando la visión incansable del cine hollywoodense.

    Lo que sí pertenece a nuestro ADN es el afán que tenemos, por plasmar en la realidad, ese concepto de belleza que tanto dio que hablar al amigo Sócrates, aunque fuese incapaz de concretarlo en una simple frase de cuatro palabras.

    Por la contra Natalie nos lo dio completamente hecho, aunque fuera con la manipulación inevitable de un Hollywood, muy amigo de vitorear una belleza del tipo clásica griega, pero con un toque rubens/marilyn, en las zonas corporales femeninas más sobresalientes. Eso si que lo podemos integrar en la parte negativa, parcialmente, de nuestro gen social (aprendido). Una idealización de la figura femenina, que tanto dolor podrá causar en nuestra adolescencia.Todo lo contrario de ese machote tipo Wayne, que acabó simbolizando el típico hombre duro del Oeste Usamericano. Arquetipo del macho, que lleva injertado, como gen social negativo, una buena parte de los espectadores de películas como esta (Centauros del desierto).