Etiqueta: aprendizaje

  • Porque no es nada FÁCIL…

    Cuando te dan un papel en el teatro suele ser algo para celebrar. Incluso de simple extra, manteniendo la boca cerrada y sujetando una lanza. Pero el personaje que te ha tocado hacer en la vida, ya no es seguro que te dé mucho gusto en vez de muchos calambres.

    La SAD nos oferta una serie de modelos a seguir, pero no todos tienen que ser positivos. De hecho la mayoría suelen ser negativos, ya que corresponden a diversas funciones que debe tener toda pieza obediente en la maquinaria social.

    Pocos pasan la selección, y , además, suelen ser delegados como capataces, para mantener el ritmo de producción social lo mejor posible (para los poderosos).

    Y el Chico de la Moto (La ley de la calle) es uno de los ejemplos claros de disidente social, generado por la propia SAD, para que tenga suficientes seguidores… y así justificar sus políticas represivas.

    Rusty James no es más que un elemento humano, que se debe enfrentar al sistema social y político dominante, para poder ser encauzado como pieza básica del entramado sociopolítico. Un ejemplo de lo que no deben hacer los buenos chicos, valorados socialmente. Porque ellos son el futuro humano previsto de esa misma SAD.

  • Porque jugar, bien que gusta JUGAR… incluso con la muerte!!!

    Por ejemplo, con la baraja del tabaco.

    Porque no hablamos del alpinista, que se la juega subiendo un ocho mil para sentir la ración diaria de dopamina extra.

    Hablamos de jugar con la muerte usando las cartas de los pitillos, o de los ricos puros… incluso de la intelectual pipa. Nos acercamos al cáncer, con la sonrisa en la boca… pero luego nos asustamos cuando llaman a la puerta.

    Aunque no sea mucho mejor jugar con las cartas , siempre marcadas, de las drogas, sean naturales o sintéticas… sean liberadoras (falsamente) o simplemente matadoras.

    ¿A qué nos gusta jugar (y mucho) con la muerte, para luego repudiarla cuando ya ha llamado a la puerta? Somos muy inconsistentes

  • Volver a empezar no es… NADA FÁCIL !!!

    Hay que buscar un equilibrio (artificial) entre lo que traemos en nuestro ADN , de forma natural, y lo que nos quiere meter la SAD en forma de adn social. Sea positivo o negativo.

    Esa es la verdadera lucha por la vida… lo de conseguir alimentos, por ejemplo, solo es un efecto colateral, para tener la energía necesaria en esa lucha.

    Necesitamos nutrirnos, porque la producción de ideas gasta mucha energía. Montar los circuitos neuronales y mantenerlos en activo es un esfuerzo cotidiano, que necesita una reposición constante de energía. Aunque solo sea respirando, para quemar la grasa que ya tenemos en el cuerpo.

    Porque esos circuitos son los que producen las ideas que nos servirán, ya en principio, para poder adaptarnos al ecosistema donde nos han depositado, como recién nacido. Y ya antes en el útero, aunque ahí dentro requiera un esfuerzo mínimo. Lo grave es que, una vez afuera, quedamos a merced de la influencia que la SAD tiene sobre nosotros, a través de su adn social.

    Pero al salir del útero, o fabricamos ideas propias como panes, o nos arriesgamos a quedar incapacitados para adaptarnos al ambiente exterior, de forma natural y libre. Solo seremos piezas de la maquinaria que mueve el ecosistema social donde vivamos.

  • Y luego, como no… la ADOLESCENCIA

    Cuando uno se hace la pregunta del millón, ya automáticamente autorrespondida : ¿Por qué los adultos SÍ y nosotros NO?

    Tenemos delante al adulto que obliga seguir determinadas normas sociales, pero él las elude sistemáticamente y sin problemas de conciencia… o si su conciencia se siente algo mala, bien que trata de que no se note. Estamos ante el puto adulto!!!

    Y es normal que sea Manu (Barrio), el más maduro del grupo, quien se haga ese tipo de preguntas. Rai se rebela instintivamente, pero sin reflexionar sobre las causas de su rebeldía… y así le irá. Se hunde en el barro de la sociedad adulta dominante, en vez de regenerarla.

    Y Javi aún está en ese umbral de quien entró en la adolescencia, como puede entrar en el Purgatorio de los católicos. Con los ojos semicerrados y escuchando las campanas de la Santa Madre Iglesia, que no le dejan escuchar el sonido ambiental. Y con la mochila adolescente aún demasiado vacía.

    Cómo llevamos diciendo unos días , tenemos que empezar a vivir de nuevo… pero, de otra forma. Y no tanto por nosotros (los mayores), que ya lo tenemos muy difícil, como por todas esa gente que viene detrás.

  • Y seguir en… la INFANCIA!!!

    O, ya puestos, ¿qué hacen esos adolescentes? Porque los adolescentes también aprenden, bien o mal, de los adultos, pero ya son algo mayores para dejarse manipular sin un atisbo de rebeldía. No son responsables de lo que hacen, pero sí empiezan a ser responsables de hacer lo que le enseñan los adultos irresponsables (como seres humanos). Como pasa en los primeros día de una clase de ciencias, no pueden saber casi nada de lo que se explica, salvo que traigan de casa alguna información. Pero sí son responsables. siendo ya preadolescentes, de empezar a aprender, porque se necesita una dosis de atención y un poco de esfuerzo para adquirir cualquier conocimiento. Y si se dejan ir por el barranco de la molicie, ya empiezan a ser futuros responsables de esa dejadez. No de lo que hagan, pero sí de lo que dejan de hacer.

    Las crías del puma, en su primera fase de maduración, ya se esfuerzan por aprender alguna cosa que necesitan en su siguiente fase madurativa. No esperan, para ver si se la introducen de forma más o menos automática.

    Las crías de animales irracionales no se pueden permitir el lujo de retrasar lo que aprenden, ya que les va la supervivencia en ello. No pueden relajarse, como sí hacen las crías humanas… mejor dicho, lo hacen sus progenitores.

    Y no hablamos, por ahora, de padres maltratadores. Solo de padres que no cumpleen con su función biológica de ser tutores de sus hijos… y como comentamos hace poco, en cierto modo, son también tutores de los hijos del vecino.

    Pero es que los adolescentes aprenden de los adultos a entrar por la senda del maltrato, de una forma social (artificial) que remata por ser totalmente «natural». Lo acaban aprendiendo sin esfuerzo. Y el chaval de la imagen (La lengua de las mariposas) es , precisamente, un caso típico de subsumisión en el fascismo ambiental. Más grave aún, porque era una cría humana de natural buenazo.

  • El abandono infantil NUNCA puede ser… una OPCIÓN!!!

    No existe justificación alguna para el abandono de las crías humanas, ni siquiera la de defender la propia vida del adulto, por estar desesperado, ya que, si un adulto no se responsabiliza de salvar a sus crías, ¿para qué se necesita su vida, sea la que sea (de un pordiosero mental o la del ser más inteligente del planeta)? Para la naturaleza es un ser inútil, un mero apéndice totalmente prescindible… no tiene que producirlas, pero sí cuidarlas.

    Es más, podemos decir que es mucho más útil una mujer que no pare, pero cuida a las crías que le toquen más o menos cerca (cuidarlas no quiere decir «tenerlas en casa»), que la típica mujer que queda inutilizada como madre, debido al famoso trauma postparto. Y desde luego, que la madre de familia numerosa, que no se preocupa directamente del cuidado de sus hijos.

    Hay que educar en una reproducción sana, como se educa (o se debiera) sobre una nutrición sana.

    Los nueve meses en el útero materno ya puede dar señales claras de abandono del feto, aunque se presuma de ser buena madre (y buen padre).

    Así que sí, abandonar a un niño, no es solo lo que se hace en algún cuento típico, de los llamados «infantiles». Como dijimos ayer, hay muchos tipos de abandonos.. y alguno ya se ejecuta en el mismo momento de la concepción. Tal como hizo la famosa paloma, en la inmaculada concepción de la llamada Virgen María. O el típico abandono del que se decía en Galicia, «Ise, cando a empreñe, vaise para Suiza». Porque abandonar es eludir la responsabilidad biológica del cuidado de las crías humanas.

  • El adulto tiene que CUIDAR… de sus crías!!!

    Y de las del vecino también!!!

    No es un invento tribal, que todos los adultos de la tribu deben tener como tarea prioritaria, más incluso que conseguir alimentos (o, precisamente por eso, deben conseguirlos), ser tutores de todas las crías humanas de la tribu, empezando desde luego por las propias.

    Pero sin que suponga que cuidar de las propias vaya en detrimento de un mínimo cuidado de las ajenas. Nuetro ADN nos marca que debemos colaborar en el mantenimiento reproductccivo de la especie, incluso no siendo reproductores directos.

    El ser humano tiene la potestad de elegir si quiere reproducirse o no… pero no puede eludir el cuidado de todas (todas!!!) las crías del ecosistema en concreto dónde viva… así como participar en la reproducción, si fuese necesaria para la supervivencia de la especie humana en ese ecosistema.

    La adaptación social puede ser negativa, muy negativa, pero eso no quita que exista la adaptación social positiva… la que ayuda en el proceso evolutivo de la especie humana, por estar más acorde con lo escrito en el ADN. Y, repetimos, las crías son demasiado fundamentales en esa evolución global.

  • Arrodillarse… NO es una OPCIÓN!!!

    Siempre hablamos del carácter regenerador de la cría humana, sobre todo en su adolescencia, pero lo cierto es que el adulto suele derivar hacia el acatamiento total al Poder Establecido. Como, por ejemplo, hizo el Milei argentino, ante el presidente chino popular… y debía ser porque le parecía el colmo de su populismo barato. Hacerle una buena mamada al Poder Amarillo del siglo XXI.

    Y menos se debe arrodillar uno cuando es adolescente, ni siquiera un imberbe preadolescente. Y lo puede hacer, o al menos intentarlo, porque lleva en su ADN la disidencia como opción por defecto.

    O sea que, si ese aprendizaje para dejarse oprimir, no puede entrar en la mochila de la adolescencia biológicamente, viene a ser una de las primeras y más graves mutilaciones sociales, para llevarse a la etapa de adulto.

    Porque introducir el gen social que nos permite tener la capacidad de arrodillarnos ante el Poder, es como anular el gen biológico, que nos permite ser empáticos y solidarios, el que nos hace luchadores naturales por la justicia. Para hacernos así, unos míseros sicarios del Poder, sumos amantes de esparcir la injusticia por doquier. Y eso es, precisamente, lo que llamamos neutralizar tu carácter genético de renovador social.

    Y por eso hablamos de mutilaciones… sobre todo en el área emocional de nuestra inteligencia. Aprendemos a soportar el dolor de la injusticia, como si fuera un simple dolor de muelas… que, además , va remitiendo con el tiempo. Y lo mismo pasa con la sexualidad inmadura, aprendemos rápido a ser animales mutilados en la vivencia futura de su sexualidad.

  • ¿De niño a adulto… o VICEVERSA?

    Y no decimos nada raro en el título de la entrada, pues por aquí está clara una cosa : nacemos y maduramos como infantes/adolescentes, luego somos adultos… pero en la etapa adulta podemos señalar dos nuevas fases de maduración, o más bien de lenta regresión, que son la de la segunda adolescencia y la de la segunda infancia, para acabar muriendo como auténticos bebés…

    Esto lógicamente, si no perdemos parte de nuestra primera adolescencia, ya que, en ese caso, nos costara mucho tener una adultez completa. y, en ese caso, no podremos disfrutar de una segunda adolescencia y una segunda infancia…

    Porque una cosa es que podamos mantener, cosa no fácil, una plenitud en el uso de la inteligencia, pero la función vital de relación con el ecosistema ya nunca será la misma.

    A partir de los 70, se puede decir que entramos en una larga fase de mantenimiento y posibles pérdidas, incluso la total pérdida de la conciencia/consciencia. Aunque parece ser que , últimamente, se ha descubierto que no sucede igual en el macho que en la hembra (dicho deterioro), debido a tener un cromosoma X en vez de uno Y.

    Pero independiente del sexo, es el hecho de que el haber completado una buena mochila adolescente marcará el viaje de los 60 hasta los 80, incluso los 90, haciendo que pueda ser un paseo por ese medio desierto que será nuestra mente. Porque de ella, con las incorporaciones pertinentes en la primera fase de la adultez, dependerá la profusión de oasis ,que aún podamos visitar. Siempre claro, que los tengamos «en mente», ya que antes hubo que fabricarlos.. porque en la realidad no existe el maná!!!

  • ¿La PREGUNTA… del millón?

    Vaya papelón le espera a Marco, cuando le dicen que tiene que empezar de nuevo, porque su madre ha emigrado… y el no quiere vivir sin su madre.

    De nuevo a buscar el útero materno…

    Y de nuevo a reiniciarse , como hacen los ordenadores, a buscar la forma de hacer como si diéramos los primeros pasos en la vida, aunque realmente en nuestra memoria tenemos almacenado todo lo que hicimos hasta hoy. Y, como solemos repetir, lo que hicieron nuestros antepasados. Todo aquello, que responde a mutaciones importantes, que dejaron su presencia en el ADN que portamos.

    Y todo eso es lo que supone «volver a empezar», da igual que sea el inicio original (salida del útero) o sea la enésima vez que chocamos contra un muro social, ese que nos quiere impedir el avance y que nos obliga a replantearnos nuestra vida de nuevo.

    Empezando desde cero o, a ser posible, usando el material mochilar que aún nos pueda servir de apaño. Sobre todo ciertas armas defensivas, que aún no fuimos capaces de usar o que le sfalaatba aalgún elemeento clave, apars ere operataivas. No podemos desfallecer, porque si no está nuestra madre apoyada en los Andes, intentaremos no hacer el viaje en vano. Como Ulises, debemos aprender al máximo en esa búsqueda, iniciada en la tierra de los clásicos romanos. Algo habremos aprendido de ellos, para este viaje!!!