
… y sin necesidad de GPS.
Porque la gente cree que buscar la teta y, sobre todo, encontrarla, es muy fácil. Menos mal que viene un mapa en nuestro ADN, para hacer ese recorrido.
Y, ¿qué decir de mamar? Si no fuera automático, el esfuerzo que debería hacer el bebé, provocaría, seguro, que muchos se murieran de hambre. Todo por no esforzarse en chupar del pezón.
Estos primeros pasos de nuestra vida, son mandatos de nuestro ADN, a los que no nos podemos oponer. Son cosas que no se necesitan aprender. Lo mismo que la bajada de la leche materna, son actividades innatas. Y gracias a esa no necesidad de esfozarse, podemos crecer y llegar a ser crías humanas, dispuestas a aprender todo lo que necesitamos.
El problema es que el ADN trae llaves para entrar en la escuela (de la vida), pero no trae las instrucciones que necesitamos, para seguir avanzando (dentro de ella). Ese largo proceso de maduración va a depender de nosotros. A partir de entonces, el esfuerzo para aprender será de vital importancia. Y contando, desde luego, con los adultos que nos rodean. Para que nos ayuden, no para que nos maltraten.
Y aquí, precisamente, es donde entra la necesaria curiosidad para querer aprender. Seas un complejo humano ou un «simple» gato.

