
Estábamos diciendo como aparecen las clases sociales que eran inexistentes. Sobre todo a partir de un proceso revolucionario que, al ser dirigido (como es lógico) por una vanguardia, tiene efectos colaterales no muy revolucionarios.
Realmente se pueden decir, que van a ir muy en contra de la revolución ya acabada. Son los pilares de la contrarrevolución.
Ya dijimos ayer que la vanguardia tenía mucho que ver, en este proceso de reconfiguración de las clases sociales tras una revolución.
El mecanismo básico siempre es el mismo : un grupo de cerebros revolucionarios, los de la vanguardia, se empeñan en poner como objetivo de lucha, en vez de algo real y palpable (por el pueblo llano), una idea totalmente abstracta, que hace de totem primitivo : La Causa del Pueblo, La Libertad del Pueblo, El Espíritu del Pueblo… (o de lo que sea… y así : con mayúsculas!!!).
De tal forma se hace abstracción del movimiento real que supone una revolución, que, muy acoplado a esa idea totem, tenemos a la Guía Espiritual de la Revolución… el Líder Indiscutible, que no se equivoca (no puede) y que sabe muy bien lo que necesita el pueblo. De hecho suele escribir un libro tipo catecismo Cristiano. Empieza así el proceso básico de enmudecer al pueblo, para que hablen por él los fanáticos seguidores del Guía, del Líder… del No Va Más Revolucionario. En el caso soviético se llaman Comisarios Políticos de la Revolución Bolchevique. Y ellos serán los nuevos sacerdotes del Nuevo Dios Revolucionario. Algo que Stalin lo perfecciona hasta la saciedad. En la Revolución Francesa el icono fue la Marianne despechugada, con banderola (otra idea muy espiritual y que , realmente, no quiere decir nada).








