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  • Y, una vez nacidos, seguimos siendo iguales…

    Supongamos que en poco más de 24 horas ya nazca un bebé, preparado para seguir madurando bajo la tutela de una madre robot, hasta hacerse , primero un adolescente y luego un adulto.

    Vamos a ver el proceso de maduración de un ser humano, que ha sido generado por clonación ultrarrápida y lo que puede incidir el hecho de tener un ADN biológico, como los humanos que han desaparecido (o casi) de la superficie terrestre.

    Tengamos en cuenta que estamos siempre hablando de seres humanos convertidos en clones de sí mismos, pero con la característica de no haberle cambiado el ADN biológico por un adn artificial robótico. Esa elucubración (posibilidad) puede quedar para más adelante…

    Los sonidos y manoseos hechos por humanos en un parto natural, se han cambiado por una serie de sonidos artificiales generados por la mamá robot que atiende el parto. Esperemos que al menos no necesite usar luz artificial, lo que siempre es molesto para un recién nacido.

    Pero ¿en qué se puede parecer una caricia de mano robótica con la caricia de una mano humana? Y, sobre todo, si tiene la piel de su madre y nota cerca los latidos de su corazón. Debemos suponer que lo pondrán al lado del corazón artificial, que está simulando al de su madre… lo malo será buscar la teta. Lo que viene a ser el sustituto del cordón umbilical.

  • Y usamos el mismo tipo de útero…

    Cada útero natural depende de un ADN diferente, así que tendrá cada uno ciertas peculiaridades propias, por muy parecidos que sean, incluso entre gemelas.

    En cambio los úteros artificiales serán idénticos, salvo que se les diera esas diferencias de forma artificial… pero, entonces, ¿para qué?

    Partimos de un embrión, en la película, que suponemos es exactamente clónico de los otros. Vamos a nacer después de pasar 24 horas en un útero artificial, que no tiene diferencia alguna con los demás úteros.

    Está claro que el comportamiento humano inducido en esta fase de gestación (embrión y feto 24h), tiene que ser exactamente el mismo.

    Entonces , ¿Que nos hace diferentes, cuando llegamos a ser adultos y mamá robot decida nuestro futuro? En este caso de la peli, la conducta de la primera hija (rechazada) y la conducta de la segunda hija (aceptada). Según la teoría robótica esos debía ser imposible… todos debían ser idénticos… pero, ¿en este caso, cada uno tiene su propio ADN?

  • ¿En qué se van a diferenciar estas dos hijas?

    Los fetos paridos “in vitro” por la madre robot, eran casi iguales, ya que se aseguró de eso la madre. ¿Qué pasó, para que dieran dos adultos tan diferentes.

    Después de bastante tiempo sin nombrar al Yo, puede que ya hayamos llegado a un lugar donde ese Yo adquiere de nuevo una gran relevancia. Una gran pregunta : ¿Por qué son diferentes los Yos principales de una hija y de la otra? Pregunta para quién vio y entendió la peli.

    ¿Qué pasó por el camino de una y de la otra? ¿Se puede madurar de distinta forma, en función de como recibes la influencia del ambiente (madre incluída)? ¿Puede ser que el gen social, pueda ser negativo o positivo, en función de cómo lo reciba el ADN del individuo?

    ¿Cuántas variables intervienen en un proceso de maduración cerebral? Porque no estamos hablando de cómo le madura el cuerpo a las hijas de nuestra madre robot, hablamos de cómo le madura el cerebro, es decir su mente…

    ¿Puede ser tan complejo este proceso, que, por mucha parafernalia tecnológica que use mamá robot, el resultado siga siendo impredecible? ¿Qué habrá aprendido la naturaleza (sea lo que eso sea) en su experiencia durante millones y millones de años? ¿Y qué tanto nos falta aún, a nosotros, mediocres mortales, para aprender a respetar esa naturaleza que nos creó y , ya de paso, a quererla un poquito?

  • Un feto, desde el punto biológico es…

    Todos hablamos del feto, sin tener idea de lo que es un feto. Hasta nos permitimos el lujo de llamar feto a uno que queremos insultar, sin percatarse que lo estamos llamando medio hombre… o incluso, menos que eso : un inicio de hombre. Pero luego nos olvidamos de eso y tratamos al feto como si fuera un hombre (ser humano) completo, o casi casi.

    Somos muy incongruentes, además de claramente mediocres.

    Así que podemos empezar por el principio : ¿Qué viene siendo un feto?… o también, » e ti, de onde ves sendo, meu filliño», como pregunta la típica viejita gallega. Ni es un adolescenete en pequeñito, ni siquiera un infante en pequeño… el feto es una futura cría humana, que aún se está haciendo, porque en esencia es un simple conglomerado celular, que tarda varias semanas en conformarse como si fuera eso : un ser humano en pequeño,… pero, repetimos : “como si fuera”, no decimos que lo sea. Porque le falta toda una fase de maduración para hacerse un bebé, algo realmente parecido a un adulto humano. Por lo de ahora no deja de ser un proyecto

    ¿Podemos vivir con eso?

    Pero, ser un proyecto, quiere decir que ya están diseñadas las partes básicas del edificio humano, solo hay que construirlo . Y para eso se necesita poner mucho, mucho, cuidado. No se puede echar café muy denso, sobre el plano con el proyecto, e intentar luego leerlo como si nada hubiera pasado… Y quien habla de café metafórico, emborronando partes importantes del proyecto, puede referirse a cualquier tipo de droga, alcohol por supuesto, en el proyecto de ser humano que se está gestando en un útero… natural o artificial. Porque, entre el proyecto y el bebé, aún puede haber diversos cambios… y algunos fatales. Y casi todos dependen de la madre biológica y de su entorno.

  • ¿Y qué me tocará ser?

    Todos los fetos humanos pueden parecer iguales, incluso muy parecidos a un feto de cerdo. Pero son muy diferentes, ya no solo porque no hay un ADN igual a otro, sino porque la sociedad ha ido, poco a poco, instaurando una clasificación de los fetos (ya antes de nacer) en distintas categorías. Y como un libro de literatura ya lo hizo, podemos usar su división en fetos alfa, fetos beta y fetos gamma. Aunque en la mediocre realidad actual, parezca que la división se limita a alfa y a beta.

    Pero la realidad es muy dura y está claro, viendo el panorama mundial, que hay demasiados fetos de tipo gamma, como para que los podamos minimizar. La hambruna, con las guerras y el tráfico de crías humanas (sean completas o parcialmente), hacen que la cantidad de fetos reales, de tipo gamma, es cada vez más numerosa.

    Así que la pregunta, ¿qué hacemos por ellos (que aún no pueden preguntar ni quejarse)?, es muy pertinente : ¿Qué tipo de feto nos tocará ser? Y no hay que remitirse a la CF de Aldous Huxley (Un mundo feliz), ni a la teoría científica de Karl Marx sobre las clases sociales, para darse cuenta que en ambas narraciones, sean fantasiosas o científicas, hay mucho de verdad.

    ¿Acaso, todos los fetos, que pasan a bebé, nacen en las mismas circunstancias socioculturales, bajo la misma ideología familiar y, desde luego, las mismas perspectivas de futuro? Qué más da que no se señalen en la frente con la letra alfa o la beta, unos se irán para ejecutivos con poder y otros se irán para ser esclavizados en la cadena laboral… e incluso habrá otros, almacenados al tun tun, para que los beta aprendan, que ni siquiera pueden “gozar» de un trabajo remunerado constante. Porque siempre habrá un grupo de trabajadores en paro, como repuesto seguro. Estos últimos, llamados hasta hace poco lumpenproletariado, el futuro del cuál (su extrema importancia), fue el elemento teórico que se le escapó al bueno de Marx (Karl), en su análisis marxiano de la realidad socioeconómica.

    Pero la población gamma, que no toda nace como tal (hoy en día prevalecen los gamma sobrevenidos)… como son los palestinos de Gaza, está tan desesperada, que no tendrán inconveniente en forzar un rápido avance hacia el desastre planetario… ¿Por qué van a tener miedo a una extinción masiva, si ellos ya la tienen encima de sus cabezas?

  • Algo que no queremos saber de esta etapa tan fundamental…

    Antes de meternos con el guía molecular, sea natural (ADN,) o artificial (adn social), para hacernos un bebé, podemos ver algunas curiosidades sobre la vida en un útero, sean del tipo que sea. Ya que se suele despreciar mucho lo del dicho popular, que no sabemos si es muy popular, de que «el inicio de un proceso es fundamental». Siempre pensamos en el final, sin proteger bien los inicios.

    El feto no ve, total para qué? Pero sí puede oír… al menos a partir de la semana 16. De primero ya escucha el TIC TOC del ccrazón materno.

    Y luego puede empezar ya a sentir ruidos que provengan de fuera del cuerpo materno, a partir de la semana 28… Quedándole aún tiempo ,para aprender a discernir algún tipo de sonido, que le pueda alterar su tranquilidad, o, por el contrario, darle ánimos para sentirse tranquilo.

    Tanto un caso como el otro, le ayudarán para adaptarse mejor, una vez que salga fuera del útero.

    ¿O acaso nos creemos que un feto ya tiene injertadas las ideas típicas de un infante o un adolescente humano, diciéndose eso de que «total para qué (lo voy a aprender)»?.Ya serán bebés, para empezar a vaguear, por ahora no están aún contaminados por el sociogén de la pereza vital. Ese llega cuando mamá no deja que el bebé mueva el culete, ni para posicionarse de otra forma en la cuna. ¿Para qué hacerlo, si lo hace mamá?

  • Y, aún peor… ¿Veremos las diferencias?

    Porque sí…¡Qué pesados somos! Se trata de ver. Y de ver más allá de lo que, en principio, estamos mirando. Porque la adaptación al ambiente no viene completada por el ADN, hay que trabajarla con las herramientas, que, esas sí, vienen en el ADN.

    Pero no llega con ir a la ferretería para tener el campo arado.

    ¿Qué puede ser un útero y cómo hacerlo funcionar con eficacia?Para que el embrión pase a feto y luego a bebé recién nacido, con el menor sufrimiento posible, tanto para la gestante como para lo gestado…

    Y podemos hacer una pausa, para comentar que el ser humano es gestante, Ninguno de mis Yos desean usar humana gestante (y mucho menos gestadora o» «gestanta»), porque la palabra ser es neutra… y ya dijimos, además, que en este blog no admitimos cambios lingüísticos , que no vengan apoyados científicamente.

    Así que centrémonos en ver las diferencias, abismales, entre un útero natural y un útero artificial. Vendrán restos de peli después.

  • Pero…¿vemos lo que hay adentro?

    Y no solo hablamos de ver el feto… aunque sea en una ecografía. ¿Sabremos leer toda la información que ese cuerpecito trae consigo?

    Una vez formado el núcleo de su cerebro, ¿qué es lo primero que siente, antes incluso de poder formar un conato de pensamiento?

    Qué tipo de sensaciones hacen surcos en su mente, generando circuitos neuronales, donde almacenar esos datos que le vienen del corazón materno? Prevalece el susto a lo nuevo, sobre la curiosidad que ya su ADN le debe estar indicando, dada la necesidad de adaptarse al ambiente… intentar establecer, por ejemplo, una mínima comunicación con las señales que emite lo que él aún no sabe es su madre.

    No sabe lo que es, pero está muy claro que la naturaleza no gastó millones de años experimentando con el ADN de un ser vivo, para que no le obligue, lo más rápido posible, a descifrar si es algo positivo o negativo, en este caso, ese ruido que le está llegando de su propia madre… y desde muy cerca, aunque no tenga noción de distancia. por ahora… le toca precisamente hacer lo posible por que su cerebro vaya haciéndose operativo… en ello le va su vida futura.

    Así que, simplificando la situación, tenemos un ser vivo que busca desesperadamente entender lo que significan las señales que vienen a través del líquido amniótico… ¿Estará haciendo lo mismo su madre?¿O ella estará abrumada por su situación de preñada?… incluso demasiado abrumada… ¿Quién se puede fiar de un adulto (aunque sea mujer)?

  • Pero… ¡vamos a lo fundamental!

    Primero vamos al cine para indicar el meollo de la cuestión : ¿Qué define nuestro comportamiento, como ser humano (IH)… o (avancemos algo) como cíborg, IA «del futuro»…

    ¿Qué puede diferenciar a un T-800 «bueno» de un T-800 «malo»… en un caso viene del futuro para matar y, en otro caso, viene del mismo futuro, para defender.

    Tenemos el cuerpo/soporte de un cerebro electrónico con IA, llamado T-800, cuya meta es asesinar a Sarah Connors, la madre de Jonh Connors, para que este no pueda nacer… pero, lo que es la ciencia, no la magia, el propio JC (adulto del futuro) le injerta al T-800 un nuevo cerebro que le hace cambiar de idea ; ahora su meta es defender al hijo de SC, ya nacido, para que pueda derrotar a la Skynet del futuro…

    Pero, lo más importante, para nosotros, simples aprendices de sociogenéticos, no es esa parte inicial (la primera peli), sino la segunda parte del proceso, cuando en el presente el joven John, debe enseñar al T-800, para que comprenda como funciona la sociedad terrestre de su momento… Se trata evidentemente de injertar un adn social positivo, para que el cerebro del terminator, piense en positivo humanamente… Porque si tuviera otro enseñante diferente, aquí está la esencia, de proceso de injerto, el adn social del terminator sería negativo…

    Sería el mismo cuerpo, el mismo cerebro, pero funcionando (“pensando”) de forma diferente a como pensaba el joven John Connors… y, en consecuencia, el viejo John Connors, principal enemigo de Skaynet en el futuro… lo que nos lleva al papel tan importante de su madre Sarah, influyendo con sociogenes positivos en la forma de pensar/actuar del joven/adulto John… Ambas cosas totalmente peliculeras, en como sucedió todo, ya que una cosa es intentar influir en una mente ajena y otra , muy diferente, es conseguir cambios reales en su forma de pensar… El ADN y algunas influencias ambientales son un obstáculo que suele impedir las buenas o malas intenciones del adulto injertante…

  • Algún día seremos así…

    O puede que no. Puede que nos hayamos extinguido… O puede que se recuperara algo el uso de la inteligencia… y siguieramos evolucionando hacia un futuro más positivo paar la humanidad (y el planeta).

    Lo cual dudamos mucho, incluso mi Yo más optimista (que alguno tengo, para las horas más bajas).

    Y lo dudamos tanto(todos mis Yos, repito), porque no damos aprendido algo que se lleva dando en este planeta desde que apareció el primer homo sapiens… no queremos ver lo que miramos.

    ¿A qué ya no parece tan tonto hacer hincapié en la enorme diferencia entre mirar y ver.

    Porque todo el que miraba al Has de Alien, el octavo pasajero, juraría (y perjuraría) que era un ser humano como los demás. Igual, incluso, que Ripley, aunque fuera macho y eso no es precisamente un buen aval. Pero claro, ¿quién iba observar el diferente comportamiento de Has y de Ripley,? Y sin tener en cuenta su sexo. ¿Quién se iba a fijar en la forma de comportarse, cara a la misión, de uno y de otro? Eso no se enseña en las escuelas. Eso se lleva en el ADN (biogén curiosidad)… y, luego, se tiene que ir madurando poco a poco (somos humanos).