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  • También están los magos, y los chamanes…

    … e incluso el amigote del bar.

    Porque no hay solo espejos, para mirarse como somos, para tratar de vernos lo más real posible. Hay muchos mecanismos, dispuestos a lo largo y ancho del ecosistema, para que nos podamos ver «mejor». Lo que no quiere decir que nos veamos como somos en realidad. Porque todo espejo social va a devolvernos una imagen desfigurada, en un sentido u otro, de nosotros mismos.

    Ya, al hablar de los «influencers», debiera quedar claro que , cuando metemos en un enorme colectivo a sacerdotes, chamanes y adivinos, amigos del bar y, desde luego, políticos, es decir, todo tipo de charlatanes de feria o parlamento, es porque todos son lo que, en algún momento hemos llamado «vendedores de lavadoras». Un tipo de humanos que no se necesitan para sobrevivir en este infierno, al que llamamos ecosistema terrestre, tal como lo hemos puesto los seres humanos. Al revés, son tremendamente perjudiciales para sobrevivir como especie. Incluso lo tienen peliagudo otras muchas especies de seres vivos.

    ¡Pero llamadme pesimista!

    Nunca me llaméis apocalíptico… eso queda para los religiosos, sobre todo si son fanáticos. Si nos extinguimos como los dinosaurios no hay nada de apocalíptico en ello, solo es la evolución natural. Eso sí, con ciertas regresiones imprevistas. Dudo que la naturaleza tuviera en sus planes nuestra temprana extinción. Tanto trabajo de diseño, ¿para qué?

    Porque no será un Sauron cualquiera quien nos haga desaparecer, seremos nosotros mismos, esta mediocre versión de homo sapiens, los que nos llevaremos a esa extinción no planificada. Si no hay un cambio de rumbo social, realmente potente. Y además aquí no tendremos ni un Gandalf ni elfos, que nos saquen las castañas del fuego.

  • Y es que el espejo puede ser…

    … tu hermano mayor!!!

    Ese hermano al que idolatras, como si fuera el dios de la tribu y que, para mayor inri, lo inflas de silicona como si fuera real todo lo que le metes dentro de su imagen. Haces de él el dios al que ya no quieres adorar.

    Y te marcas como tu meta vital, el seguir su puta estela.

    Para ti es el modelo de sociedad que se opone a la sociedad adulta que tanto desprecias.

    Sin darte cuenta que, precisamente, él es el producto más sofisticado posible de esa misma sociedad que desprecias. Lo han convertido en claro ejemplo de lo que esperan de ti : que sigas su camino, para alimentar la necesidad social de orden y castigo, que tiene esa SAD en la que estáis inmersos, lo queráis o no.

    Somos muy amigos de ayudar a reproducir el sistema al que combatimos, por querer usar sus mismas armas. Que ya están demasiado contaminadas de poder y violencia. Por eso toda pandilla es realmente un modelo de SAD en pequeñito. En ella aprendemos a escoger el papel que mejor se adapta a nuestra forma de ser (que no existe aún!). Es lo que podemos llamar ir derivando un adn social positivo en uno negativo.

  • Y por eso es muy importante…

    … mirarse bien al espejo.

    Por lo menos, de vez en cuando. Y a ser posible… ¡en un espejo sin filtros ajenos!

    Porque los filtros están donde menos se esperan. Y no será necesario volver a la metaliberación anarquista, que se funda en fomentar la creación de un estado antiestado. La SAD siempre intentará que veamos la realidad que ella quiere que veamos. Seamos del sistema o nos creamos ser antisistema. Incluso manipulando el espejo que más libre de manipulación parezca.

    No hay que ser la madrastra de Blancanieves, para sentirse controlado, aunque no lo quieras reconocer, por lo que dice tu espejo. Hoy en día las pantallas de cualquier móvil, con Instagram o Tik Tok, son peores que mil espejos de la madrastra.

    Porque ellas nos devuelven una imagen de nosotros que no concuerda con nuestra imagen real… solo se acerca a algo que queremos ser o que quieren los demás que seamos.

    Pero es lo que hay. ¡Y es gracias a nosotros ! No es «por culpa» de la tecnología…

  • Y esto no es un niño…

    … queriendo matar a OTRO niño (esperemos).

    Porque «esto» es dos niños jugando a la guerra. O a los policías y ladrones. O a los sicarios del narcotráfico… o, simplemente, al desesperado panorama ambiental, que sufren en su día a día… en Gaza, por ejemplo. Porque no es una simple tradición que las crías humanas aprenden de los belicistas adultos que presumen de protegerlos.

    Porque oprimir y matar al OTRO, no viene escrito en el ADN humano. Es un injerto metido, con violencia o con la más absoluta suavidad, en la mente del ser humano. Especialmente en sus etapas madurativas, donde está más indefenso, infancia y adolescencia.

    La violencia desaforada de un ser humano sobre otro ser humano es algo aprendido socialmente. También existe la violencia más sofisticada, que parece hacerse por el bien del otro. Disfrazada de ayuda. Esa cuesta más aprenderla, podemos considerarla de nivel universitario.

    Ese comportamiento social, que a veces ,se le simplifica con el término personalidad, es lo que aquí llamamos adn social negativo. En contraposición del adn social positivo, que se lleva a cabo cuando la sociedad solo favorece un desarrollo natural y libre de las capacidades marcadas por el ADN.

    Y a su estudio, totalmente aficionado, le llamamos sociogenética. Algo más amplio que el estudio de como influye la educación en el comportamiento social humano, ya que aquí nos metemos con los sociogenes, que son algo más profundo que «la influencia temporal de un sistema educativo (o del ambiente, en general)». Aunque sean parientes próximos en muchos de sus contenidos teóricos, por lo que se puede ver en la wikipedia. Pero aquí no es la génesis social del comportamiento, lo que nos importa, sino el hecho de que existen unos genes sociales (artificiales, pero algo más profundos que la simple o compleja acción previa del ambiente)que van determinando nuestro comportamiento social. Y de tal forma, que si pasamos a vivir ene una isla desierta, tendríamos un comportamiento parecido, hasta borrar del todo esos sociogenes, que sí son borrables, a diferencia de los genéticos naturales.

  • Aunque a veces nos diga cosas que…

    … no queremos oir.

    Y para eso están los buenos filtros. Sean de Instagram… o de la cariñosa abuelita, que parece no poder mentir. Salvo cuando a la cabecera de la cuna le dice a su nieta «pero que guapa eres», aunque no se pueda notar ni por asomo , lo que dará de sí la posible belleza de la nieta. Pero las abuelitas están para eso… para empezar el injerto del adn social positivo o negativo… generalmente negativo.

    Y no entremos por ahora en si se puede ver o no eso, que, desde Sócrates, llamamos belleza.

    Ni en la idea peregrina que una abuela puede tener sobre la belleza, sobre todo si está estancada en la idea de belleza «de su tiempo».

    Porque, ya lo dijimos muchas veces, la tradición es una cadena que nos ata al pasado y que nos impide avanzar. Y resulta que un espejo es algo estático, que no puede más que reflejar lo que hay. No se puede inventar el futuro.

    Y si no, que se lo digan al espejo mágico dela madrastra de Blancanieves, que, cuando le dijo la verdad, fue destrozado por la madrastra, al no querer esta reconocer esa evidencia : Blancanieves era ya la más bella. Y Blancanieves viene a ser una metáfora de la adolescencia regeneradora (por ADN), que tanto necesita la sociedad adulta, para seguir avanzando. Los adultos anquilosados tienen que ser remozados.

  • Y, ¿qué puede ser eso del…

    … adn social negativo?

    Llegamos aun punto en este recorrido virtual (blog), donde se necesita aportar algún dato y opinión, sobre el proceso de mirar y ver, que conlleve algo más de sentido científico que el desarrollado hasta ahora.

    De hecho es necesario, para que no quede todo en una mera aproximación «de amigos» a algo tan grave, como es el proceso de manipulación mental que la SAD ejerce sobre las crías humanas.

    Nada que ver, este tipo de manipulación mental, con algo tan simple como el llamado lavado de cerebro. Que es una mera lavativa con detergente ideológico, para cambiar tu forma de pensar, una vez que el opresor, sea quien sea, ha tomado el poder. Algo así como un simple enema mental.Y que suele reducirse a un cursillo, más o menos intenso (con tortura incluida), de uno o dos añitos, para luego salir a disfrutar de la nueva ideología.

    Aquí hablamos de algo que funciona, de forma mucho más intensa y profunda, y, sobre todo, antes incluso de que la cría humana entre en una fase de «usar su cerebro» para pensar. Y, muy importante, no después de conocer otra ideología liberadora, sino, antes de tener ningún tipo de ideología. ¡Recién nacido!

    Qué tal un poco de sociogenética?

  • O que nos mudemos a…

    … otra rama del árbol de la EVOLUCIÓN.

    Por ejemplo, que prefiramos ser como gorilas. Por si creemos que viven mucho mejor que nosotros.

    ¿Para qué complicarnos la vida con diferenciar claramente entre mirar y ver?Seguro que los gorilas miran y ven mucho más rápido y mejor que nosotros. Por lo menos en la selva donde viven. Otra cosa sería en una ciudad enorme como New York. Y quien lo dude, que le pregunte a algún King Kong, si se lo encuentra en sus paseos por Central Park.

    Y ¿por qué, tener curiosidad, para observar con atención a una atractiva rubia neoyorquina, que casualmente pasea por la misma zona del parque?

    ¿Y por qué sufrir el terrible esfuerzo de evitar las emociones fuertes y de pensar en unas palabras, sacadas de nuestra memoria ROM/MOR, para que podamos montar una frase mínima de saludo y que le haga sentirse con ganas de establecer una conversación?

    O no, puede que nos llegue con pasar de nuestra RAM a nuestra ROM, esas imágenes que acabamos de grabar con nuestros ojos, para soñar con ella durante nuestra estancia en la Gran Ciudad. Y luego tenerla de emotivo recuerdo cuando volvamos a nuestra selva (si volvemos!).

  • Y de nada vale que…

    … nos tapemos bien los ojos…

    … porque seguiremos viendo lo que no queremos. Lucy está ahí. Y todos los parientes que fue desparramando por el planeta, también están ahí. En nuestro actual ADN.

    Aunque no nos guste, tuvimos antecesores peludos, incluso negros, con un ansia caníbal de aquí a mañana… que rompían cráneos de otros homínidos, para robarle las charcas comunitarias (como en 2001…)… en fin, todas las características que formaron un ser vivo antes de llegar a este ser humano actual. Y que la naturaleza (sea lo que eso sea) no consiguió borrar de la carta universal de los defectos (y virtudes) del ser humano : su ADN.

    Porque la naturaleza haría un trabajo de selección lo mejor posible. Solo «quería» escoger mutaciones del ser vivo que evoluciona, que sean positivas para su especie. Pero la naturaleza , aunque no sea la versión mediocre actual del homo sapiens, no lo puede todo. Por ejemplo, impedir que algo negativo se le cuele en su ADN.

    Si a Yahvé se le coló una indisciplinada Eva, ¿cómo a la naturaleza (sea lo que eso sea), que no es todopoderosa (solo muy hormiguita), no se le va a escapar alguna mutación negativa? La evolución es un complejo proceso de ensayo y error, no tiene un 100 % de eficiencia. El 100 % es un tope ideal, un límite (en la vida) que, por definición es inalcanzable. Como todo límite matemático. Y el ADN, por supuesto, no es un ente virtual.

    Se trata de mejorar la eficiencia del sistema de selección, para que cada vez los nuevos seres vivos que aparezcan sean la mejor versión posible. Y eso el león no lo sabe, no tiene porque saberlo. Pero el ser humano sí. Y, por eso, necesita combinar lo bueno que trae en su ADN, con lo bueno que puede recoger del ambiente de su ecosistema. Eso es el adn social positivo.

  • Porque, lo tomes como lo tomes, lo que vemos ya no…

    … depende, solo, de nosotros.

    Ni de los otros que nos rodean, más o menos lejanos geográficamente. Porque TODO lo que vemos, exista o no realmente, va a depender también de nuestros afotunados/desafortunados ANTEPASADOS. Viene a ser la dimensión temporal de nuestra existencia tetradimensional. ¿Otra vez la visión cartesiana de la idea (versión «nuestra»)?

    O sea que, si pensabas que los otros son solo los otros humanos que están vivos, no, también son los humanos que están muertos. Para ser precisos, incluso son los demás seres vivos que tuvieron existencia propia mucho antes de nosotros. Fauna y vegetación(sic) prehistórica, que nos dejó su presencia, aunque sea infinitésima, en nuestro actual ADN. Porque provenimos de simples y «estropajosas» bacterias.

    ¿A qué resulta grandioso, pero terriblemente complejo?

    ¿Cómo haremos para desenredar un poco esta inmensa madeja (de datos)?

    ¿Qué nos ha dejado escrito en nuestro ADN esa «eonabuela» llamada Lucy?

  • Entonces, amigo mío, es cuando…

    … tenemos un problemón mental!!!

    Y a VER que solución le damos.Porque no se resuelve con simples ecuaciones lineales. Ni siquiera diferenciales. Como s e diría en el campo digital, no hay algoritmos sencillos, que nos puedan desentrañar este arduo problema.

    Se requieren conocimientos de diversas ciencias, eso sí, que estudian la evolución del ser humano, como una parte integrante del mundo de los seres vivos. Ni más ni menos.

    Bioloxía, Química, Física, Matemáticas, Psicoloxía… sin olvidar la que no se considera ciencia, aunque, sin duda alguna, fue precisamente la gran paridora científica: la Filosofía.

    Y, como no, tenemos que acudir a lo que tanto desprecian los universitarios de Qualité : el llamado sentido común. Es decir, el uso de una inteligencia natural y libre, como aportación genética en la evolución del ser humano… y que no necesita título universitario alguno, solo dejarse llevar por esa tendencia a resolver problemas, que nos concede nuestro ADN. Y que el adn social negativo intenta bloquear.

    Se trata de aplicar un modelo de inteligencia que, como bien explicó Descartes con su Método Científico, parte de un hecho natural muy simple : mirar, ver lo que se mira, poniendo atención a ello… y buscar las herramientas precisas (sea nuestra propia memoria o un instrumental externo), para organizar esos datos en forma de conclusión (idea), que nos sirva para AVANZAR. Y avanzar como colectivo que piensa y existe por sí mismo. Sin necesidades artificiales de dioses o alienígenas de fuera de nuestra mente. Solo con los elementos (ideas), que la propia naturaleza (sea lo que eso sea) fue colocando en ella, durante el prolongado periodo de maduración de lo que llamamos Humanidad. Porque, los anteriores a nosotros, también cuentan.