Un blog de Sociogenética

  • Y lo dejarán ser, ¿o no?

    ¿Me dejarán ser o no me dejarán ser? Decíamos que esta es la pregunta real para nuestro feto, si pudiera hacerse preguntas… pero, por eso mismo, ya nos la hacemos nosotros por él.

    Porque no lo sabemos a ciencia cierta, pero puede que, ya antes de nacer, el feto tenga que ir formando pequeños circuitos neuronales, que no llegan a construir ideas, por lo tanto no puede hacerse preguntas, pero sí que pueda ir acomodando en ellos, algún tipo de simiente lingüística, que le permita alumbrar alguna idea, tan pronto como el cerebro esté maduro, para empezar a funcionar como tal : un instrumento que recibe información del exterior, para ir construyendo conglomerados informáticos… tal que si fueran bits , que una CPU recoge, para ir archivando, hasta cuando tenga el lector necesario.

    ¿Qué otra cosa puede hacer la naturaleza (sea lo que eso sea), que ir blindando en cierto modo los procesos de conocimiento, del feto, que le permitan interpretar las señales que vengan del exterior… empezando por las de su propia madre.

    Un bebé que no mama información en casa no puede ser buen aprendiz en la escuela. ¿Por qué no podemos decir lo mismo de un feto, que llega a bebé sin hacer sus deberes uterinos?

    ¿Le dejará su madre biológica prepararse, para lo que viene, o lo martirizará a ruidos, a golpes desenfrenados, cuando no a la ingestión de diversas drogas, que actúen sobre el cerebro del feto (tan inmaduro aún). Qué acabarán mutilándolo.

  • ¿Soy o no soy?

    O, ¿me dejan ser? Podía ser la pregunta correcta. Así tendríamos el famosos monólogo de Hamlet, trasmutado en un inicio más operativo, como este : «¿Me dejan ser o no me dejan? That is the question». O, en modo Kundera, decirnos ¿Cuánto peso me dejarán tener?

    ¿Qué nos puede querer decir un feto, cuando aún no es un ser humano completo/maduro? Cuando aún no es ni siquiera un bebé. Al menos, mientras no cambien las normas científicas, que determinan este tipo de denominaciones. El feto quiere ser un humano, está ahí, porque da pataditas… y hasta aparece en una ecografía (aunque hoy en día)… pero ¿están realmente fuera los adultos que deben recibirlo?

    Porque, al final, en una sociedad tan llena de prohibiciones, lo básico no es ser o estar (en algún sitio)… lo más fundamental es saber si te dejarán ser o estar. Porque siempre habrá una autoridad que querrá que le pidas permiso para hacer todo.

    O sea, que tu labor esencial será oponerte al Poder y buscar alguna parcela de libertad. Así de simple. ¿O no?

    Y no son precisamente los abortistas su enemigo principal… como suele pasar en los asesinatos dentro de una familia, el asesino suele formar parte de esa misma familia. Así que no es nada fácil buscar a los enemigos del feto. Habrá que estudiar la conducta típica de sus familiares (y después de la sociedad en general), empezando por el de su propia madre biológica. ¿Cuántas madres biológicas podrían tirar la primera piedra, si nos ponemos a hablar del desistimiento de un embrión pasado a feto? Y de las madres «asistenciales» y del estado “protector” podremos hablar más adelante.

  • La tremenda ventaja de ser curioso…

    ¿Y que era lo qué decíamos ayer, sobre la falta de curiosidad? No del feto, ya que él tiene que ser curiosos por obligación biológica, para adaptarse al ambiente… Hablamos de la falta de curiosidad de los padres, de la familia… y de todo ser humano adulto ,que vaya a tener comunicación con el feto… médicos incluidos, claro.

    Y tampoco hablamos ahora del posible e importante paso de escuchar música… hablamos de evitar ruidos excesivos que opacan y, a cambio, sonidos estimulantes. Tanto el feto como el bebé estarán más a gusto si notan que su mamá habla con tranquilidad con su pareja… incluso con un punto de afecto, aunque no requiera articulación de palabras.

    Es evidente que un feto tranquilo, relajado, puede dedicar más tiempo a ir madurando diversas capacidades, que necesitará una vez nacido : un lenguaje (aunque sea de sonidos), un vínculo emocional con la madre, y hasta, por qué no, ir mejorando su sistema inmunitario, aprovechando los aportes nutritivos de la madre.

    Desde luego ya está bien de considerar a la curiosidad como un vicio de ciertos sabios, en vez de tener en cuenta que es una pieza esencial (un biogén), para la adaptación positiva del ser humano.

    ¿Realmente queremos mejorar la vida del feto? Y, ya puestos, ¿qué es eso de llamarle bebé a un feto? Podíamos empezar por ser algo más científicos… ¡o hacernos todos paracientíficos!

  • Algo que no queremos saber de esta etapa tan fundamental…

    Antes de meternos con el guía molecular, sea natural (ADN,) o artificial (adn social), para hacernos un bebé, podemos ver algunas curiosidades sobre la vida en un útero, sean del tipo que sea. Ya que se suele despreciar mucho lo del dicho popular, que no sabemos si es muy popular, de que «el inicio de un proceso es fundamental». Siempre pensamos en el final, sin proteger bien los inicios.

    El feto no ve, total para qué? Pero sí puede oír… al menos a partir de la semana 16. De primero ya escucha el TIC TOC del ccrazón materno.

    Y luego puede empezar ya a sentir ruidos que provengan de fuera del cuerpo materno, a partir de la semana 28… Quedándole aún tiempo ,para aprender a discernir algún tipo de sonido, que le pueda alterar su tranquilidad, o, por el contrario, darle ánimos para sentirse tranquilo.

    Tanto un caso como el otro, le ayudarán para adaptarse mejor, una vez que salga fuera del útero.

    ¿O acaso nos creemos que un feto ya tiene injertadas las ideas típicas de un infante o un adolescente humano, diciéndose eso de que «total para qué (lo voy a aprender)»?.Ya serán bebés, para empezar a vaguear, por ahora no están aún contaminados por el sociogén de la pereza vital. Ese llega cuando mamá no deja que el bebé mueva el culete, ni para posicionarse de otra forma en la cuna. ¿Para qué hacerlo, si lo hace mamá?

  • Y, aún peor… ¿Veremos las diferencias?

    Porque sí…¡Qué pesados somos! Se trata de ver. Y de ver más allá de lo que, en principio, estamos mirando. Porque la adaptación al ambiente no viene completada por el ADN, hay que trabajarla con las herramientas, que, esas sí, vienen en el ADN.

    Pero no llega con ir a la ferretería para tener el campo arado.

    ¿Qué puede ser un útero y cómo hacerlo funcionar con eficacia?Para que el embrión pase a feto y luego a bebé recién nacido, con el menor sufrimiento posible, tanto para la gestante como para lo gestado…

    Y podemos hacer una pausa, para comentar que el ser humano es gestante, Ninguno de mis Yos desean usar humana gestante (y mucho menos gestadora o» «gestanta»), porque la palabra ser es neutra… y ya dijimos, además, que en este blog no admitimos cambios lingüísticos , que no vengan apoyados científicamente.

    Así que centrémonos en ver las diferencias, abismales, entre un útero natural y un útero artificial. Vendrán restos de peli después.

  • Pero…¿vemos lo que hay adentro?

    Y no solo hablamos de ver el feto… aunque sea en una ecografía. ¿Sabremos leer toda la información que ese cuerpecito trae consigo?

    Una vez formado el núcleo de su cerebro, ¿qué es lo primero que siente, antes incluso de poder formar un conato de pensamiento?

    Qué tipo de sensaciones hacen surcos en su mente, generando circuitos neuronales, donde almacenar esos datos que le vienen del corazón materno? Prevalece el susto a lo nuevo, sobre la curiosidad que ya su ADN le debe estar indicando, dada la necesidad de adaptarse al ambiente… intentar establecer, por ejemplo, una mínima comunicación con las señales que emite lo que él aún no sabe es su madre.

    No sabe lo que es, pero está muy claro que la naturaleza no gastó millones de años experimentando con el ADN de un ser vivo, para que no le obligue, lo más rápido posible, a descifrar si es algo positivo o negativo, en este caso, ese ruido que le está llegando de su propia madre… y desde muy cerca, aunque no tenga noción de distancia. por ahora… le toca precisamente hacer lo posible por que su cerebro vaya haciéndose operativo… en ello le va su vida futura.

    Así que, simplificando la situación, tenemos un ser vivo que busca desesperadamente entender lo que significan las señales que vienen a través del líquido amniótico… ¿Estará haciendo lo mismo su madre?¿O ella estará abrumada por su situación de preñada?… incluso demasiado abrumada… ¿Quién se puede fiar de un adulto (aunque sea mujer)?

  • Cuando solo vemos la apariencia…

    Como bien decía el Cifra de Matrix, puedes quedarte con la simple apariencia de las cosas… en vez de buscar la compleja realidad de esas mismas cosas. Pero eso no te asegura que sea lo positivo.. vivir autoengañado es una forma muy precaria de vivir. Ahí se equivoca rotundamente… las apariencias son la fuente del engaño permanente. Son una forma de automutilarte, haciendo de tu esencia humana una caricatura, prácticamente virtual.

    Solo la casualidad hace que una apariencia pueda coincidir con la realidad. Pero la SAD es experta, en hacer, de las apariencias, el reino de las mentiras en todas las direcciones y sentidos.

    Nada sabemos lo que sucede en el útero materno, aparte de aproximaciones más o menos medibles. La ecografía no habla de como se siente el feto dentro del útero… y, lo que siente la madre con su feto dentro, es tan invisible, como lo es la mujer en sentido global, dentro de esta sociedad machista.

    A fin de cuentas, la propia sociedad no deja de ser un útero enorme, donde permanecen las mujeres encerradas, sin que puedan nacer en algún momento histórico.

    Y si esperan que las visibilice el macho van muy jodidas… lo cuál no quiere decir, que sea bueno no contar con la ayuda del sector menos machista de la sociedad actual (y futura).

  • ¿Dónde te quieres mirar?

    Porque sí, todos podemos ser un terminator… O todos podemos ser la madrastra de Blancanieves y tener un espejo que nos diga las mentiras que deseamos oír.

    Ese es el caso de “los cifras”. Otra variante peliculera. Se trata de un personaje que todos podemos ser. Sí, todos!!!

    ¿O acaso no podemos ser el típico ser humano, que prefiere vivir en Matrix, para creer que te comes buenos filetes de ternera, y así no vivir la realidad fuera de Matrix, alimentándose con lo que parece ser una comida vomitada?

    Y no solo comer porquería, sino vivir escapando de un lado a otro, para que los agentes de Matrix no te encuentren… en vez de vivir plácidamente una vida de ensueño, en una especie de Paraíso.

    ¿Sabéis? Es más fácil de lo que parece vivir autoengañado. Lo más difícil es verte, cuando te miras en un espejo. Y no hay que estar en ninguna Matrix para ello. Basta con estar en este planeta que estamos llevando a la mierda.

  • Todos podemos ser un terminator…

    … si la SAD nos apantalla el ADN.

    ¿Y cómo se apantalla un ADN normal? Ya lo explicamos antes en el blog, basta con ser una cría humana, que sufre malos tratos continuados, para acabar siendo un psicópata, en mayor o menor grado, que hace bestialidades cuando llega a adulto.

    El apantallamiento no es un refuerzo del ADN, es un intento de neutralizar las directrices naturales y libres que dimanan del ADN biológico. Ya lo comparamos en su momento con el fenómeno químico del apantallamiento electrónico. Algo que no hace desaparecer a los protones del núcleo atómico, pero sí hace desaparecer sus efectos atractivos sobre los electrones de las últimas capas (del átomo), o sea que sí neutraliza los efectos atractivos de los protones. Lo que en términos de ADN, sería como envolver la molécula de ADN, como ya hablamos aquí, para impedir los efectos naturales de sus biogenes.

    Y da igual ser una IH que una IA, el efecto de apantallamiento ya viene de fábrica en la IA, con su programación. Pero se puede hacer posteriormente en una IA, como bien nos enseñaron en la peli «Yo, robot». En ella nos muestran como «apantallar», más bien cambiar el chip principal, a una IA a la que se le quiere cambiar su orientación ideológica.

    Para bien o para mal, lo que sucede es que mudamos los efectos de un simple ADN, por los efectos reforzados o neutralizantes de un adn social. Esa es la esencia del pensamiento sociogenético.

  • Pero… ¡vamos a lo fundamental!

    Primero vamos al cine para indicar el meollo de la cuestión : ¿Qué define nuestro comportamiento, como ser humano (IH)… o (avancemos algo) como cíborg, IA «del futuro»…

    ¿Qué puede diferenciar a un T-800 «bueno» de un T-800 «malo»… en un caso viene del futuro para matar y, en otro caso, viene del mismo futuro, para defender.

    Tenemos el cuerpo/soporte de un cerebro electrónico con IA, llamado T-800, cuya meta es asesinar a Sarah Connors, la madre de Jonh Connors, para que este no pueda nacer… pero, lo que es la ciencia, no la magia, el propio JC (adulto del futuro) le injerta al T-800 un nuevo cerebro que le hace cambiar de idea ; ahora su meta es defender al hijo de SC, ya nacido, para que pueda derrotar a la Skynet del futuro…

    Pero, lo más importante, para nosotros, simples aprendices de sociogenéticos, no es esa parte inicial (la primera peli), sino la segunda parte del proceso, cuando en el presente el joven John, debe enseñar al T-800, para que comprenda como funciona la sociedad terrestre de su momento… Se trata evidentemente de injertar un adn social positivo, para que el cerebro del terminator, piense en positivo humanamente… Porque si tuviera otro enseñante diferente, aquí está la esencia, de proceso de injerto, el adn social del terminator sería negativo…

    Sería el mismo cuerpo, el mismo cerebro, pero funcionando (“pensando”) de forma diferente a como pensaba el joven John Connors… y, en consecuencia, el viejo John Connors, principal enemigo de Skaynet en el futuro… lo que nos lleva al papel tan importante de su madre Sarah, influyendo con sociogenes positivos en la forma de pensar/actuar del joven/adulto John… Ambas cosas totalmente peliculeras, en como sucedió todo, ya que una cosa es intentar influir en una mente ajena y otra , muy diferente, es conseguir cambios reales en su forma de pensar… El ADN y algunas influencias ambientales son un obstáculo que suele impedir las buenas o malas intenciones del adulto injertante…