
Ya somos propietarios (?) de este blog… aunque no usáramos ningún tipo de arma ofensiva, ni ejército invasor… y nada tenemos que esperar de los jueces machistas, aunque sean jueces hembra, y menos que se sumen a nuestros ataques al mal llamado derecho de propiedad, que es realmente un poder de usurpación, ni siquiera derecho natural. Pero tendremos que resumir un poco lo que llevamos diciendo en estas reflexiones del blog. Porque ya hemos tocado bastantes palos del comportamiento humano : como individuo del colectivo macho, como individuo del colectivo hembra (el resto por ahora excusamos)…y, hasta casi ayer, la relación que se puede dar, cuando juntamos el comportamiento de los machos con el de las hembras.
Viene a ser lo que podemos llamar un malentendimiento entre los dos sexos principales. Lógicamente del hermafroditismo no hablaremos por ahora… y supongo que nunca.
Del género en sí, especialmente en su versión «fluida», hablaremos más adelante, cuando toquemos otros aspectos notables de la relación afectiva entre los hombres y las mujeres (machos y hembras). Y repetimos : relación afectiva.
Porque, hasta ahora, todo fue hablar de relación humana «a secas», independientemente de que el afecto se involucrara, muchas veces como disfraz, en la interacción entre seres humanos.
Ni el maltrato a crías humanas, ni a hembras humanas, puede situarse en el terreno de los afectos. Ni siquiera negativos (no existen). Que no te vengan con milongas.
¡Anímate!