Y es que, en el fondo, todo está… POR HACER!!!

Al menos, por madurar. Porque todo lo que tenemos escrito en nuestro ADN, eso que irá conformando lo que llamamos nuestra mente, está solo en proyecto. Nada de ello vale si no madura lo suficiente (y bien).

Porque no debemos olvidar que ya traemos de fábrica un montón de capacidades (o discapacidades) marcadas a fuego. Así que no dependemos de ningún dios, pero sí dependemos de una cierta lotería, que ha montado la naturaleza (sea lo que eso sea), a la hora de «permitir» nuestra concepción.

¿Tan difícil es tenerlo en cuenta?

Y después, como deciamos en clase de Ciencias, con nuestra amiga de la BBC (Bea) de testigo, no somos un simple puma… necesitamos por lo menos quince añitos más, para dar de sí todo lo que traemos escrito en la premochila uterina. Necesitamos leer mucho en nuestro ADN. Y eso lleva tiempo (y supone mucho «esfuerzo»). A la cría del puma le llegan dos años y medio para ser ya reproductora…

Pero nosotros aún tenemos que salir de la «primera» cueva, con nueve meses de profundo trabajo por ir madurando, de la forma lo más natural posible. ¿Verdad mamá?

Comentarios

¡Anímate!