
Este tercer caso es el fundamental, porque al ser una cría humana, nos permite remachar dos conceptos clave : el papel de una madre y la formación de filtros mentales propios en la etapa adolescente.
Porque son la única forma de retrasar, incluso evitar, la influencia de cualquier injerto que la SAD intente hacer en nuestra mente, en proceso de lenta maduración. Y muy lenta, no lo olvidemos. Como decíamos en clase, la cría del puma está ya madura con cuatro añitos. Nosotros no.
Un gen muy importante, que trae de fábrica este humano, es el de la adaptación, ligado al del afecto instintivo por su madre (lo más próximo y la continuación de su vida uterina), que le llevará a tener una total confianza en lo que diga su madre… ya que de ello va a depender que pueda salir de la cueva familiar con posibilidades de seguir vivo… Y , como podemos ver en la imagen, hemos señalado la incorporación de un gen esencial para la adolescencia, que es la capacidad de elaborar filtros mentales , que sirvan para defenderse de la información sesgada que se va a recibir del exterior… sobre todo una vez salido de la cueva/casa.
Lógicamente enfrente va a tener los genes sociales negativos, que le aportarán los filtros sociales ajenos, encargados de apantallar la maduración de los genes biológicos, para así dejarse influenciar por los de otro tipo, como por ejemplo, una gran capacidad de readaptacaión (a normas sociales impuestas arbitrariamente), a ser muy egoísta, para dejar de lado la empatía y la solidaridad biológicas… y, en esta etapa, la capacidad tan esencial de desconfiar de lo que le diga su madre, para confiar plenamente (depende del grado de injerto sufrido) de lo que les diga la SAD, a través de sus múltiples delegados informativos (padres, familiares, amigos, profesorado, clérigos… y demás fauna a disposición de la SAD).
Así de simple, así de eficiente.
¡Anímate!