Categoría: ciencia

  • Porque está claro, que todo depende …

    … del dichoso PUNTO DE VISTA.

    Como ya dijimos en su momento. Por ejemplo, hablando de colonización, son muy (muy) diferentes el punto de vista del colonizador y del colonizado. Como vimos hace días(con 2001), que tenía diferente punto de vista el que «descubrió» el uso del hueso (como arma natural) y el que iba a sufrir las consecuencias de sus golpes.

    No tiene nada que ver la realidad observada por un opresor con la realidad observada por un oprimido. En el caso de la colonización africana o asiática, por ejemplo, una visión muy particular era la del colonizador europeo y, otra muy muy diferente la del africano/asiático colonizado.

    Y eso, por mucho que se pareciera la mirada que ambos tenían de la misma situación, estaba claro que su visión de lo que pasaba no era la misma. Es más, seguro que al mirarse entre ellos, incluso esa mirada tenía que ser antagónica de por sí.

    Porque no era un simple problema de que la imagen en su cerebro, fuera redonda o cuadrada. Iba mucho más allá. Podemos decir que, casi cuánticamente, uno veía al otro como su enemigo. Y, por lo tanto, «así» lo miraba. Uno desde el sillón del poder, el otro desde el suelo, tan pobre como anegado de rabia contenida.

    Y, claro, aún se quejaban los europeos de que «los miraban mal» (a veces). ¡Ironías de la vida!

  • Y por eso, lo normal/social, es aprender a mirar…

    … como «un picasso» rabioso!!!

    Y esto es así, porque la SAD (sociedad adulta dominante) gusta de hacernos rabiar. Sabe que es un mecanismo perfecto para someternos mejor. Con rabia no pensamos. Y así es imposible ver la realidad, sin estar mediatizados por la SAD. Entonces es cuando solo vemos lo que nos quieren dejar ver. Llegaremos a ser la alumna acosadora en el patio del cole, que se ha hecho a sí misma. Porque solo es capaz de buscar a gente más débil, no para verla a ella (como es), si no para ver la forma de acosarla con más eficacia, buscando sus puntos débiles. Porque también se pueden conseguir diferentes títulos universitarios, como el de Acoso al Prójimo, no solo la Licenciatura en Químicas. ¡Y para colmo presumir de Picasso!

    Ahí es cuando atacar al diferente se convierte en tu meta diaria. Incluso por encima de sacar unas buenas notas en las materias de estudio. Lo tuyo es perfeccionar el proceso de un acoso. Sea en el aula, sea en el patio. Sea en los pasillos o sea en la cafetería. O sea en las redes sociales, dónde puedes clavar tu mensaje de acoso impunemente. Y si puedes acosar al profe mucho mejor.

    Como ya pasaba en el parque infantil, cuando aún solo levantabas varios palmos del suelo.

    Y como disfrutas, cuando te topas con una Carrie, que ni siquiera sabe que existe la menstruación. Entonces es cuando ves tu oportunidad inmejorable para sentirte superior a la acosada.

    Así que vuelcas toda tu rabia, esa que decíamos al principio, sobre la cría humana o adulta que ves tan desprotegida, física y mentalmente. Y es cuando te ganas una nueva cuota de poder, como caudilla de tu panda de adolescentes (o adultos acosadores, normalmente de nivel más mediocre que tú).

  • Ni tampoco ser africano, basta con…

    … ser muy civilizado!!!

    Y marcarse un estilo de vida al modo replicante (BR), pero voluntario. Vivir a lo grande, o a lo pequeño, tratando mal al cuerpo y a la mente, pero siempre presumiendo precisamente de lo contrario. De «hacer lo que quiero«.

    Como si, decir que hacemos lo que queremos, tuviera algo de real. Como si pintarse en modo tribu afriacana, nos hiciera ser más libres. Como si escapar de una tribu urbana (clásica), para hacerse fanático seguidor de otra (ultramoderna), fuera un ejemplo de libertad.

    Lo moderno puede ser antiguo y el ser libre vivir en una burbuja, en modo pandilla de barrio, esa que viene a ser la primera secta que te agarra, antes de que te pillen «las otras».

    El presumir de libertario no deja de ser un síntoma de que te gusta estar prisionero de alguna de las religiones, que el ser humano ha inventado para fabricarse una realidad a medida. Como decimos aquí el mejor tipo de adn social negativo, que puede casi borrar toda capacidad regenerativa que venga escrita en tu ADN.

    Como si la palabra amor escrita en tu piel, pudiera mejorar la palabra amor escrita en un gen. Típico postureo de ser humano más o menos alienado.

  • Y , además, no se necesita ser Picasso…

    … para verte «en abstracto»(y en una pasarela de moda)!!!

    Porque el ser humano, por el simple hecho de tener inteligencia e imaginación, puede llegar a ver cosas que otros nunca vieran. Como bien decía el Roy Batti en su célebre monólogo de Blade Runner.

    ¿Quién quiere vestir, por ejemplo, de tal forma como la imagen ilustra?

    El cubismo se basa en demostrar que hay varios puntos de vista, para ver y mostrar la cara de una mujer. Y la llamada moda, ahora fashion, no se cansa de demostrar que el punto de vista cubista se puede desarrollar perfectamente en 3D y sin usar una impresora. Entre otras cosas, porque ya salimos impresos del útero materno, para ser figurativos o abstractos. E incluso, como veremos, analógicos o visuales. Hoy en día, casi todo es posible.

    La naturaleza (sea lo que eso sea) debe estar «contenta» al ver como su mejor obra (por ahora) se luce como se luce, de pasarela en pasarela. De parlamento en parlamento y, como no, de gobierno en gobierno, sea este político o empresarial.

    Somos un elemento de esa naturaleza (sea lo que eso sea), básicamente bizarro. O como decimos por aquí, una mediocre versión actual del homo sapiens.

  • Y se trata de un robo legal…

    … por el que no se le pagó a sus autores!!!

    La moda desharrapado, por ejemplo, aunque ya sea en modo irónico, es algo inventado por los pobres. ¿Cómo soportar esa fashion break de las llamadas nuevas generaciones europeas?

    Esas que debían regenerar la anquilosada sociedad adulta dominante, pero solo llegan a ponerle flecos de disimulada pobreza. Y bien tapada debajo de la alfombra persa europea. Esa que adorna los suelos de la City y sus mansiones londinenses.Algo así como cuando el movimiento hipi nos quiso convencer de que se podía arreglar el mundo con muchas flores y, sobre todo, mucho mucho love.

    Amor en tiempos de tremenda cólera, que decía el otro. Guerras pequeñas, esparcidas por el planeta, como si no pudiera soñarse ya con un futuro en paz. Algo que hace imposible que florezca el amor de verdad, no la mera representación social del amor. Y sin tocar el egoísmo individual del hipi, que no quería dejar de tener la razón, aunque le enfrentes a cualquier argumento. Porque ellos eran los elegidos.

    Amor y paz. Lemas muy abusados, para fomentar en comunidades vacías. Puede que muy pacíficas, pero muy poco afectivas. Porque el afecto se confundía con el humo del porro, para empezar. Ese que necesitas tragar, para que te controle internamente. Seguía con el intercambio de fluidos que supone la total sexualización del cuerpo humano. Y termina con ese trágico abandono de las crías humanas comunitarias, que se ven abocadas a madurar en modo monte. Como si de simples lobeznos se tratara. Pero con las lobas medio dormidas, entre sus flores y el free love.

    Porque el andar en constante «trip» no te permite atender a las crías, aunque sea en modo colectivo. La maduración infantil y adolescente no es un trabajo de fin de semana. O de descanso entre viaje y viaje (mental). Son crías humanas, no elementos de ocio entre el follaje cotidiano.

  • Incluso, con mucha…

    … mucha calma.

    Hay personas que son capaces de sentirse como la Gioconda, observando lo que pasa en el planeta, desde la pared de un museo. Impertérrita, con su misteriosa y cautivadora sonrisa, incluso cuando le echen por encima un puto bote de pintura.

    Es una capacidad, este aguante exhibido, que también se debe trabajar, a partir de la simiente plantada en tu ADN. Podemos llamarla resiliencia, en modo universitario actualísimo, o poder mental para seguir mirando sin preocuparse (mucho) de quien te está mirando. O arrojándote la pintura.

    Lo simplificamos diciendo que tú (tu Yo) está «por encima» del suceso. Salvo que en vez de pintura, sea una estrella de David amarilla, colocada en la solapa de la chaqueta, o del mono de presidiario del acusado injustamente. Eso ya es otro nivel de ataque.

    No todos somos capaces de hacerla fructificar, esa resiliencia, a partir de su simiente genética. Pero está muy claro que va a depender de como te lo montes en la infancia y en la adolescencia. Conviene saber como armarte de una coraza, cuando tu ecosistema se ha vuelto machacador.

    En cierto modo viene a ser como el amigo imaginario de tus primeros añitos. Una ayuda virtual, que te fabricas para tu defensa del entorno. Porque no todos podemos vivir, tan tranquilos como Doña Sonrisa, en el interior de un museo.

  • Pero, si no queremos complicarnos la vida…

    … mejor la tomamos con calma.

    Ya que podemos aprender a mirar las cosas que nos rodean con cierta filosofía vital, que nos ayude a soportarlas, sobre todo si son desagradables.

    Porque hay herramientas, para adquirir un tipo de aguante a lo Oscar Wilde. Ver más allá de lo que miras y descubrir la miseria mental de quien te quiere acosar. Mostrar así, tu capacidad para superar esa piedra, que te ponen en el camino, buscando la forma de rodearla, por muy grande que sea su volumen.

    Porque el acosador, sobre todo macho, suele exponer en su actividad acosadora, una insuficiencia clara de su personalidad. De hecho responde al mandato de un adn social negativo. Ni siquiera es algo que le «salga de dentro». Podemos decir que él (o ella) no es así, que le hicieron ser así. Es decir, que realmente está siendo acosador/a, pero si pudiéramos ver más adentro en su mente, notaríamos que no lo es tanto. Solo que tiene su empatía taponada, mejor o peor, con un odio adquirido socialmente. Por ejemplo, sufriendo un acoso brutal cuando era una cría.

    Porque el amigo Rousseau no lo podía saber. La ciencia aún estaba en pañales. Pero acertó plenamente, cuando afirmó que es la sociedad la que embrutece al individuo.

    No nacemos malos, nos hacen malos los adultos dominantes.

  • Porque existe lo que se llama…

    … PUNTO DE VISTA.

    Y seguimos remontando en la reflexión, ¡y cómo! Porque hay algo, que se explica y se usa mucho en la actividad artística o en la histórica, pero que, en modo casi inconsciente, también se tiene que desenvolver en el día a día. Estamos hablando de que la actividad cotidiana está inundada de puntos de vista, desde que nace hasta que muere el día.

    Y no solo por las cotillas de turno, que necesitan hablar de lo que sucede en el barrio. Algo tan necesario, aunque molesto, en los tiempos previos a la radio y la prensa. Eran las noticias, que se pasaban de boca en boca. Ellas precisamente, las viejitas, podían dar varias perspectivas diferentes de la misma realidad. Todo ser humano tiene su propio punto de vista.

    Y cuando vemos una cara que decimos hermosa, pero luego la versiona un tal Picasso, ya podemos dar un grito en modo Munch… y decir que Picasso no sabe ver lo que mira. Cuando si de algo puede presumir Picasso, es tanto de su mirada como de su visión de la realidad.

    La condensación o abstracción de lo que vemos, no deja de ser algo que muestra lo variada que es nuestra vista. Una vez reelaborada por nuestro cerebro.

    Y, sobre todo, la gran variedad que supone ver las cosas con entera libertad. Sin que nos diga el poder, cualquier clase de poder (sea establecido o por establecer), lo que podemos mirar y ver.

  • Porque ver es algo más que mirar…

    … y mucho más complejo!

    Aprender a ver. Vaya cometido más simple, para un alumnado que se considera superdotado, aunque no pase de mediocre (como versión de homo sapiens). Queremos ver mejor que mi estupenda perra (una de ellas), pero no queremos esforzarnos demasiado en esta remontada bloguera.

    Como si hubiera que aprender la ecuación de Einstein, sobre la relación entre energía y masa, que, para colmo, parece resultar algo imprecisa, tal como está formulada desde que la escribieron por primera vez.

    Y no, no es igual de misterioso y difícil que aprender una fórmula física, porque esto de VER es mucho peor. Mirar es ponerse frente a la realidad, ver es percibir claramente una porción de esa realidad. Es el cacho de pizza que nos queremos llevar a la boca. No llega con mirar la pizza, necesitamos saborearla, para poder hablar de ella.

    Aprender a ver, es decir a grabar lo percibido, resulta una tarea que puede ser gigantesca. Y más teniendo en cuenta nuestro pequeño tamaño relativo, frente al Cosmos. Y ya no digamos nuestras escasas ganas, como humanos, de esforzarse en aprender algo nuevo. Somos así, y la naturaleza (sea lo que eso sea) no puede hacer mucho, para mejorarnos como especie. Realmente no le dejamos.

    Lo que sí todos estaremos de acuerdo, con el mínimo esfuerzo de visión preciso, es que Nicole es Nicole… pero, ahora toca atender un poco al Carl (Sagan), en su viaje por el universo visible.

  • Y por eso, de nada vale MIRAR,…

    … si no queremos o no podemos VER!!

    LLegados a este paso del camino, conviene remontar. Porque hemos hablado de mirar y luego ver, para observar bien lo mirado. De que hay varias formas de mirar, pero muchísimas de ver. Y por ese motivo estuvimos mirando/viendo, algunos ejemplos de como nos miran/vemos diversos ejemplares de ser humano y, además, en diversas situaciones de mirada… Ahora nos centraremos en VER. Porque, además, si juntamos la mirada de muchos, entonces el fenómeno de ver se complica un montón.

    También hemos hablado de querer ver o no querer. Incluso de no poder ver, sea por una prohibición tiránica, o por simples ganas de no esforzarse en ver con atención lo que miramos. Hasta hay mucha gente que prefiere no mirar. Lo que también se viene llamando «mirar para otro lado». Deporte muy habitual en los tiempos que corren. O, como reflexionamos ayer, ¿cómo combatir las creencias (religiones),que nos hacen odiar a otros seres humanos (Biblia dixit)? Habrá que esmerarse mucho en ver lo que tenemos delante.

    Porque mi perra Uma, no puede ver mucho de lo que mira. Más allá de sombras en blanco y negro. Claro que, para «ver» igual o mejor que su amo, tiene un oido y un olfato inmejorable. Con eses dos sentidos aprecia mucho mejor que yo lo que tiene delante. E incluso a varios kilómetros de distancia.

    Hablemos entonces un poco más de lo que significa el concepto ver.

    Y de paso que hablamos, pensemos (una forma de ver en profundidad) lo que significan los diferentes puntos de vista, cuando son varios los videntes. Un valioso aprendizaje.