
… ¡prestar mucha atención!
Y no llega con una atención mediana, debe ser un grado de atención muy elevado. Porque no se aprende nada «papando moscas». Ya que las moscas se ríen, y mucho, del alumnado que se dedica a observarlas, incapaces de cazarlas.
Ya en la cuna, no podemos ser seres vivos demasiado inertes. El movimiento constante y mirar para el entorno tiene que ser nuestro ejercicio diario.
Como le pasa al Moncho de la imagen (La lengua de las mariposas), tenemos que beber los conocimientos que alguien pone a nuestra disposición, como si fueran dosis de agua, que van calmando nuestra sed. En ese proceso vital que se llama aprendizaje. Y que tanto depende de tener un buen maestro.
Porque no se conoce muy bien el comportamiento del lobezno, dentro de la cueva, pero seguro que se pasan el día atendiendo a lo que les dice su madre.
Resulta curioso que las crías humanas, cada vez antes empiecen a estar cansados de los consejos familiares. ¿Será por ser humanos o, más bien, por lo malos que somos los humanos adultos, dando consejos a nuestras crías? Quizás debiéramos aprender algo más de las lobas…
¡Anímate!