
… aprender a decir ¡BASTA!
Porque la desconfianza es una capacidad que vamos adquiriendo poco a poco, con las malas experiencias. Pero la capacidad de rebelarse viene ya marcada en el ADN, siendo algo que va a resultar esencial, cuando lleguemos a nuestra adolescencia.
Entonces hablaremos de la capacidad de regeneración que poseen las crías humanas. Esa otra marca genética, que porta cualquier cría humana en su ADN, la de regenerar la sociedad adulta (dominante).
Es la capacidad de provocar los cambios necesarios, para hacer que la sociedad adulta, que se ha ido desviando de una evolución natural y libre, vuelva a un camino más democrático.
Aunque ellas no lo sepan, esa característica va escrita en su ADN y tienen una etapa , llamada adolescencia, para aprender a manejar esa capacidad. De forma que madure libremente y sirva, realmente, para deshacer tanto entuerto, como el Quijote. Tanto mecanismo de opresión como se ha ido inventando la sociedad adulta, a la que llamamos dominante. Ya que, en el planeta, puede haber varios tipos de sociedad adulta, especialmente en su fase tribal, pero será siempre una de ellas la que realmente controle el poder establecido a nivel de la organización terrestre global.
Porque esa etapa de maduración, es la hora de que la cría humana aprenda a defenderse de los adultos que la maltratan.








