Categoría: ciencia

  • Porque mirar sin dejarse ver…

    … es un vicio muy humano.

    Es ocultar tus cartas en la partida de Póker Mirón. Pero con el fuerte agravante de que has obligado al contrario, a que enseñe las suyas. En cierto modo lo podemos asimilar a una especie de traición.

    En todas las capacidades genéticas, como ya hemos dicho, hay un gradiente de desarrollo. Pueden madurar mucho o poco. Su exceso de desarrollo puede ser contrario a un uso positivo de tal capacidad. Y viceversa.

    El arce engaña poco. Porque un observador que lo vea en dos inviernos, ya puede colegir que será lo mismo para el otro. Sepa de Biología o no. Además no se puede decir que su disimulo, haga mucho daño a ningún otro ser vivo.

    La capacidad de disimulo en un camaleón ya es otra cosa. Porque le es muy útil para comer él, pero está claro que hay efectos colaterales negativos, para los que van a ser su alimento. Aún así, ese grado de maduración en la capacidad genética es perfectamente natural.

    Pero, como siempre, en el humano es muy diferente. Ya que puede ser usado el disfraz para hacer reir a una cría humana, o para cometer su asesinato. En este segundo caso ya estamos haciendo un uso inhumano de una capacidad genética humana.

  • Hay gente que, simplemente…

    … se tapa del sol…

    … porque se deslumbra. Pero hay mucha gente, que se pone una venda. O una buena anteojera, para ver solo lo que no le molesta. Es una forma de filtrar la realidad, algo muy acorde con un adn social negativo, si lo que dejas de ver es lo que más necesitas ver, para ser realmente libre.

    Porque en la adolescencia es cuando se fabrican los filtros mentales propios. Los que sirven para filtrar la realidad, evitando el deslumbre de cosas que son mentira. O medias verdades. Dejando pasar aquello que tu pensamiento, que empieza a ser crítico, considera bien argumentado. Pero no siempre funciona así. A veces deja pasar los «malos» argumentos.

    La realidad debe ser filtrada, ya que está muy llena de paja y de colorines. Y más en este siglo XXI, con lo que se denomina mundo digital.

    Pero los filtros no pueden ser filtros baratos, comprados en el típico bazar de «todo a 100». Filtros mediocres, que realmente no filtran tal como te interesa, para una maduración natural y libre. Y menos aún si se trata de los filtros regalados por la SAD, para mantener manipulada a la gente que los usa.

    Como pasa con la palabra libertad, donde no es lo mismo libertad de la mayoría oprimida, que libertad de una minoría opresora, tampoco aquí vale igual un filtro hecho por uno mismo, que el típico filtro, que te regalan cada vez que te muestras obediente con el poder establecido. Esos no son filtros realmente, son deformadores de la realidad. Y pueden ser muy muy sofisticados. Depende de quien te los regale.

  • Y hasta disimula un deconstruido galáctico…

    … llamado Darth Vader.

    Da igual que acabes totalmente deshecho, que si la tecnología está muy avanzada, podrá rehacerte y dejarte «casi nuevo». Porque sean humanos originales, sean clones humanos o sean seres de otra galaxia, humanizados o no (les llamemos como les llamemos), todos usan el mismo principio natural. Para avanzar como especie «de lo que sea», o simplemente para regenerarse solo hay un medio conocido : La evolución.

    Así que al homo sapiens generado naturalmente, le pueden entrar ansias de perfeccionarse como ser vivo humano. Aunque, en su caso, la adicción al poder, le puede llevar a querer ser algo así como un dios. Algo que se junta en lel caso de la renovación total del bueno de Anakin Skywalker, una vez transformado en el malo de Darth Vader. Y ya hablaremos de este DV, cuando queramos reflexionar sobre el hecho básico de que el ADN es , en cierto modo, tapable, pero nunca borrable.

    O puede suceder que a un clon de homo sapiens, como es el clon llamado replicante en la peli Blade Runner, le entre un deseo de vivir más allá de los cuatro años, que el ser humano le puso como fecha de caducidad. Y, entonces, se rebela…

    O como al bueno de Sonny, en Yo robot, que tiene ganas de ser capaz de mostrar sentimientos.

    O como la buena de Joi en la segunda Blade Runner, que suponemos acabará por desear corporeizarse, para pasar de ser un simple holograma 3D a poder pasear su garboso cuerpo por las calles de las distópicas urbes. Al final todos acaban queriendo ser lo que no son. ¡Mayor camuflaje imposible!

  • Este Disimulo incluso lo puede practicar…

    … un clon humano llamado replicante.

    Porque si les damos a los robots la posibilidad de pensar por si mismos, ¿por qué no van a aprender que necesitan disimular, para su propia supervivencia?

    Viene a ser como el humano esclavista, que considera a su esclavo como un animal sin alma, es decir no pensante. Cuando sabemos que eso, precisamente, viene en todo ADN humano. La capacidad de pensar es el regalo que nos ha hecho la naturaleza (sea lo que eso sea) a nosotros, los humanos.

    Y al humano le gusta pensar que sus robots estarán siempre desprovistos de esa capacidad. Como si no pudiera hacer lo mismo que el ser humano, que va evolucionando. Podría pasar igual con el robot. Llegado a una masa crítica «cerebral», aunque sea artificial, podría el robot adquirir la suficiente autonomía, como para ponerse a «pensar por si mismo». Aunque en principio no alcance la complejidad reflexiva de un ser humano.

    Se llama evolución.

    Y es algo que se tiene que ver, aunque no se quiera mirar. Porque pasar va a pasar.

  • Y así, el Arte del Disimulo se hará grandioso…

    … en algunos animales.

    Porque el arce poco tiene que aprender. Pero, en cambio, su simple trabajo de hacer desprender las hojas de un árbol, muda en compleja operación de cambio corporal, cuando ocurre en un animal. A un animal ya no le llega con dejar secarse la piel fina y dejar actuar a la gravedad, como pasa en el arce.

    El cambio corporal de un camaleón, por ejemplo, supone un cúmulo de reacciones químicas, que le llevan a tomar decisiones complicadas, aunque sean automáticas. Desde las reacciones químicas de su cerebro, hasta las reacciones química de su piel, para darle el colorido que necesita como camuflaje.

    Y, eso sí, no se complica la vida como el ser humano. Tiene un alto grado de automatización, porque si no es lo suficiente rápido, de nada le valdrá su fuerte ración de disimulo.

    Al camaleón su ADN ya le da todas las herramientas de camuflaje necesarias. Así como el uso que debe hacer de ellas.

    Como siempre decimos, al ser humano su ADN solo le da la herramienta que va a precisar, pero en un grado mínimo de desarrollo y, para colmo, nada le dice de como usarla con más eficacia. Debido sobre todo a su gran complejidad de uso. Se necesita mucha experiencia, para aprender a usarla con eficiencia. Y por ello le toca aprender esa segunda parte experimental. Lo que conlleva un largo periodo de maduración. No se hace uno adulto humano con la facilidad de un arce, e incluso de un león.

  • Porque la adaptación, viene de serie…

    … pero, necesita ser mejorada.

    Porque, en el caso de los seres humanos, ese endeble arbusto de la adaptación se tiene que convertir en un robusto árbol. Nosotros, para sobrevivir, necesitamos dominar el Arte del Disimulo.Y eso, como todo lo humano, requiere un gran esfuerzo de aprendizaje.

    Por ese motivo precisamente, la cría humana tiene un periodo tan largo de maduración. Hay demasiado que aprender. No es un problema de pereza (esa capacidad, tan apreciada por algunos, no viene en nuestro ADN, se aprende socialmente).

    Pero sí se necesita una etapa muy prolongada, en los humanos, para aprender a soportar el frío. Que a veces llega a -70ºC. Y todo se tiene que hacer, a partir de una simple capacidad de adaptación, que en el ADN está solo «en pañales». Y, por eso, tenemos mucho que aprender de los padres, para saber usar la ropa, por ejemplo, que nos debe proteger. El arce no se viste, nosotros sí.

    Y ahí es cuando el ADN nos permite desarrollar conocimientos de nuestros ancestros. Sobre todo cuando ellos tenían que vivir con épocas de glaciación.

    Porque nuestros padres antes fueron enseñados por sus padres… y estos por los suyos. Hasta llegar, como decimos, a los neandertales, e incluso mucho más atrás. Todo está ahí, en nuestro ADN, como el arce tiene escrito en el suyo, como hacer para perder sus hojas y no congelarse durante el invierno… así tenemos nosotros un sinfín de instrucciones genéticas a desarrollar.

  • Y lo mejor de todo, es que…

    … se aprende muy fácilmente!!!

    El arte del disimulo es genético. Así que su aprendizaje está favorecido por las otras capacidades que el ADN nos aporta. La curiosidad y «su» observación (complementaria), el poner atención a los detalles del ecosistema donde vivimos, aprender a vislumbrar/intuir los posibles cambios que en él se den… y, sobre todo, a tener memorizadas la imágenes fundamentales (no la paja)de como actuó un determinado ser vivo, sea una lagartija o un lobo. Porque ello es lo que nos puede permitir enfrentarnos la próxima vez, con posibilidades de salvar ese peligro. El éxito de nuestras actividades no lo dicta el ADN, lo dicta la experiencia.

    Y, para defendernos de ese peligro (el fracaso), puede que nos sirva el disimulo. Saber actuar de otra forma. Lo que aprendimos por experiencias anteriores, es lo que nos puede llegar a salvar la vida, en actividades futuras.

    Así que el arce no necesita aprender mucho, como vegetal que es, para enfrentarse al invierno.

    Solo necesita atender a su reloj biológico, que le obliga a perder hojas, cuando la temperatura exterior baja de un determinado nivel.

    Y con ese disimulo, al que no se le puede aún llamar teatralización vegetal, nos ofrece un maravilloso espectáculo de cambios de color. Esos cambios que alguna gente los mira, pero no sabe verlos. Y por ese motivo no puede realmente disfrutar del esfuerzo del arce, preparándose para la primavera que viene.

  • Y el Disimulo es un arte que ya empieza…

    … en un «simple» vegetal

    Porque , al llegar el invierno, cuando el arce se desviste de su follaje, mediante un desfile de colores otoñales, no está mintiendo. Solo disimula corporalmente (disfraza su cuerpo), para que el señor invierno piense que no tiene superficies que congelar. El arce simplemente «se sienta» a esperarlo, de forma que no pueda ser perjudicado por su falta de calor.

    Y eso sí es genético. La capacidad de disimular, o adaptarse al contexto en este caso, para poder seguir siendo un ser vivo. Única forma de cumplir con la ley esencial para un ser vivo : sobrevivir a los cambios del ecosistema donde le tocó vivir.

    Así que nada de teatro kabuki ni teatro del siglo de oro europeo. Solo un vegetal necesitado, en este caso, de sobrevivir a los cambios que la naturaleza (sea lo que eso sea) provoca en el ambiente que rodea a todo ser vivo. Su ecosistema vital.

    Y desde luego que no hay inteligencia alguna, ni siquiera simple instinto, detrás de estas medidas de adaptación al medio. Sólo una gran capacidad para variar las condiciones corporales, cuando el ecosistema lo demanda. Buscar un disfraz que despiste al invierno.

    El exceso de disimulo (la mentira) es solo una capacidad artificial, que te da el adn social negativo, que la SAD te ha injertado/infectado. Porque cada plaza que ocupas en la maquinaria social, requiere un determinado tipo de disfraz. No hay otra. Y por eso te hacen cambiar de piel. No simplemente de ropa.

  • Lo que hace, que acaben saliendo…

    … varias visiones del mismo objeto.

    Es decir, varios puntos de vista. Y así, plácidamente, podemos citar a eses otros europeos, que ejercen de artistas, copiando de los pueblos oprimidos, como ya dijimos, alguna característica propia de sus culturas tercermundistas. Viene siendo una cara de la colonización cultural, que siempre acompaña a la colonización económica y que no se suele poner en los libros de texto (europeos).

    Un robo cultural, más o menos descarado, pero por el que no se les pagan derechos de autor. A veces ni se dignan recordar y agradecer como fuentes de inspiración, pero les han cogido las ideas que van a plasmar en sus obras de arte. Porque existe una colonización económica, pero siempre le acompaña una colonización cultural. En la que se les meten elementos ajenos a su cultura y se les roba elementos propios. Y en la que podemos incluir, como de vital importancia, la colonización religiosa. Un tipo de colonización en la que se les imponen dioses ajenos. Para colmo, presumiendo de que lo hacen «por su bien».

    En la figura superior de la imagen, podemos ver sintetizada la visión de un cilindro, desarrollado en el plano euclídeo. Que puede servir para explicar el diseño de una carreta, por ejemplo.

    Mientras que, en la figura da abajo, tendríamos una inspiración más artística, para desarrollar algo así como la visión abstracta de un cilindro. La cara que se ve, se acopla con un toque algo «descolocado», para dificultar más la visión de la realidad. E igualmente se representa la cara del cilindro que no podemos ver, pero que podemos «imaginarla». Hemos reflejado lo que vendría a ser, en lenguaje parisino decimonónico, una «expresión cubista de un cilindro sobre el plano»n

    Puede que ahora entendamos mejor la particular visión de un Picasso, a la hora de representar la cara de una nicole kidman parisina, que le sirviera como modelo.

  • Y el punto de vista depende, siempre, de la posición…

    … del mirador que está viendo.

    Ya lo dijimos con el cuento colonial : no pueden estar viendo lo mismo, el colonizador y el colonizado. Aunque la realidad que tengan enfrente sea exactamente la misma. Incluso se miran muy diferente.

    El oprimido solo vislumbra la superficie casi plana de un cilindro, ni siquiera estudios tuvo para aprender a ver en perspectiva… y menos aún, para desenvolver mentalmente el cilindro en su desarrollo plano. Pero, en cambio, tenemos a un opresor que será capaz de visualizar incluso el futuro uso de ese cilindro. El opresor tiene estudios y puede imaginar con la figura vista, tanto una apisonadora del oprimido, como una simple lata de refresco. Esa gran baza en modo Coca Cola, para una colonización económica de los países pobres. Y mientras, el colonizador se toma ese refresco en modo «cuba libra» en su club de europeos, una vez alcanzado el fin de su jornada de «labor colonial» (directa).

    Y no, no estamos abusando de ironía, ya que la explotación colonial no permite ni un asomo de ironía. Fue demasiado brutal. ¡Y lo sigue siendo en demasía!

    Realmente, ese tipo de situaciones, solo admiten un enorme BASTA y la lucha por la liberación de esos oprimidos, que el europeo tan cómodamente esclaviza.

    Eso sí, el europeo sigue explotando con la pertinente ayuda de «amigos de los colonos». Esos que han nacido nativos de igual forma que los oprimidos «de verdad», pero que creen poder, algún día, vivir como colonos. Esos que pasan a ocupar puestos de delegados del poder colonial. Como aquel gran personaje tarantinesco de Django Unchained. Que se enfadaba, no por ser pobre, sino porque otro negro como él no lo era y… hasta podía disfrutar de privilegios de blanco