Porque se mira y se remira,…

… siempre buscando algo (que se nos escapa).

Manu, por ejemplo, va a encontrarse con su hermano mayor, drogadicto viviendo en un túnel, auténtica metáfora del túnel vital, por el que están él y sus adolescentes colegas transitando…

No sabe lo que le espera, pero su padre vitalmente perdido, no le ha dado más que señales de hasta que punto conviene, como hace él, dejarlo en el limbo de los «injustos».

Aunque el padre sí le ha evitado, con ahinco, la posibilidad de que pueda encontrarse con él. Tanto por la vergüenza de que no lo hizo bien como padre, como por el temor a que Manu siga por el mismo camino. No quiere que lo vea. Simplemente lo ha manipulado.

En el fondo es una clara prueba de lo que podemos llamar falta de confianza en la cría humana. Se le condena a buscar por sí sola, lo que día buscar en compañía de otros.

Pero luego «el problema», dicen los adultos, son los adolescentes. No los adultos imcapaces de tutorizar en positivo a eses adolescentes. Porque el ADN marca la regeneración social en la cría humana, pero luego (en el adulto), esa capacidad genética, muda en otra que podemos llamar tutorización de la cría humana. Se trata de una capacidad/obligación (genética), que el adulto evita cumplir.

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