Categoría: ciencia

  • Pero, si no queremos complicarnos la vida…

    … mejor la tomamos con calma.

    Ya que podemos aprender a mirar las cosas que nos rodean con cierta filosofía vital, que nos ayude a soportarlas, sobre todo si son desagradables.

    Porque hay herramientas, para adquirir un tipo de aguante a lo Oscar Wilde. Ver más allá de lo que miras y descubrir la miseria mental de quien te quiere acosar. Mostrar así, tu capacidad para superar esa piedra, que te ponen en el camino, buscando la forma de rodearla, por muy grande que sea su volumen.

    Porque el acosador, sobre todo macho, suele exponer en su actividad acosadora, una insuficiencia clara de su personalidad. De hecho responde al mandato de un adn social negativo. Ni siquiera es algo que le «salga de dentro». Podemos decir que él (o ella) no es así, que le hicieron ser así. Es decir, que realmente está siendo acosador/a, pero si pudiéramos ver más adentro en su mente, notaríamos que no lo es tanto. Solo que tiene su empatía taponada, mejor o peor, con un odio adquirido socialmente. Por ejemplo, sufriendo un acoso brutal cuando era una cría.

    Porque el amigo Rousseau no lo podía saber. La ciencia aún estaba en pañales. Pero acertó plenamente, cuando afirmó que es la sociedad la que embrutece al individuo.

    No nacemos malos, nos hacen malos los adultos dominantes.

  • Porque existe lo que se llama…

    … PUNTO DE VISTA.

    Y seguimos remontando en la reflexión, ¡y cómo! Porque hay algo, que se explica y se usa mucho en la actividad artística o en la histórica, pero que, en modo casi inconsciente, también se tiene que desenvolver en el día a día. Estamos hablando de que la actividad cotidiana está inundada de puntos de vista, desde que nace hasta que muere el día.

    Y no solo por las cotillas de turno, que necesitan hablar de lo que sucede en el barrio. Algo tan necesario, aunque molesto, en los tiempos previos a la radio y la prensa. Eran las noticias, que se pasaban de boca en boca. Ellas precisamente, las viejitas, podían dar varias perspectivas diferentes de la misma realidad. Todo ser humano tiene su propio punto de vista.

    Y cuando vemos una cara que decimos hermosa, pero luego la versiona un tal Picasso, ya podemos dar un grito en modo Munch… y decir que Picasso no sabe ver lo que mira. Cuando si de algo puede presumir Picasso, es tanto de su mirada como de su visión de la realidad.

    La condensación o abstracción de lo que vemos, no deja de ser algo que muestra lo variada que es nuestra vista. Una vez reelaborada por nuestro cerebro.

    Y, sobre todo, la gran variedad que supone ver las cosas con entera libertad. Sin que nos diga el poder, cualquier clase de poder (sea establecido o por establecer), lo que podemos mirar y ver.

  • Porque ver es algo más que mirar…

    … y mucho más complejo!

    Aprender a ver. Vaya cometido más simple, para un alumnado que se considera superdotado, aunque no pase de mediocre (como versión de homo sapiens). Queremos ver mejor que mi estupenda perra (una de ellas), pero no queremos esforzarnos demasiado en esta remontada bloguera.

    Como si hubiera que aprender la ecuación de Einstein, sobre la relación entre energía y masa, que, para colmo, parece resultar algo imprecisa, tal como está formulada desde que la escribieron por primera vez.

    Y no, no es igual de misterioso y difícil que aprender una fórmula física, porque esto de VER es mucho peor. Mirar es ponerse frente a la realidad, ver es percibir claramente una porción de esa realidad. Es el cacho de pizza que nos queremos llevar a la boca. No llega con mirar la pizza, necesitamos saborearla, para poder hablar de ella.

    Aprender a ver, es decir a grabar lo percibido, resulta una tarea que puede ser gigantesca. Y más teniendo en cuenta nuestro pequeño tamaño relativo, frente al Cosmos. Y ya no digamos nuestras escasas ganas, como humanos, de esforzarse en aprender algo nuevo. Somos así, y la naturaleza (sea lo que eso sea) no puede hacer mucho, para mejorarnos como especie. Realmente no le dejamos.

    Lo que sí todos estaremos de acuerdo, con el mínimo esfuerzo de visión preciso, es que Nicole es Nicole… pero, ahora toca atender un poco al Carl (Sagan), en su viaje por el universo visible.

  • Y por eso, de nada vale MIRAR,…

    … si no queremos o no podemos VER!!

    LLegados a este paso del camino, conviene remontar. Porque hemos hablado de mirar y luego ver, para observar bien lo mirado. De que hay varias formas de mirar, pero muchísimas de ver. Y por ese motivo estuvimos mirando/viendo, algunos ejemplos de como nos miran/vemos diversos ejemplares de ser humano y, además, en diversas situaciones de mirada… Ahora nos centraremos en VER. Porque, además, si juntamos la mirada de muchos, entonces el fenómeno de ver se complica un montón.

    También hemos hablado de querer ver o no querer. Incluso de no poder ver, sea por una prohibición tiránica, o por simples ganas de no esforzarse en ver con atención lo que miramos. Hasta hay mucha gente que prefiere no mirar. Lo que también se viene llamando «mirar para otro lado». Deporte muy habitual en los tiempos que corren. O, como reflexionamos ayer, ¿cómo combatir las creencias (religiones),que nos hacen odiar a otros seres humanos (Biblia dixit)? Habrá que esmerarse mucho en ver lo que tenemos delante.

    Porque mi perra Uma, no puede ver mucho de lo que mira. Más allá de sombras en blanco y negro. Claro que, para «ver» igual o mejor que su amo, tiene un oido y un olfato inmejorable. Con eses dos sentidos aprecia mucho mejor que yo lo que tiene delante. E incluso a varios kilómetros de distancia.

    Hablemos entonces un poco más de lo que significa el concepto ver.

    Y de paso que hablamos, pensemos (una forma de ver en profundidad) lo que significan los diferentes puntos de vista, cuando son varios los videntes. Un valioso aprendizaje.

  • Y la maldad humana siempre…

    … estará bendecida por alguna religión.

    Y como pasa con el binomio rey/sacerdote, nunca sabremos bien si es antes el rey que el sacerdote, o a la inversa. Lo que está muy claro es que ambos se necesitaron mutuamente y, por ese motivo, se tuvieron que generar el uno al otro. Aquí, como científicos que intentamos ser, tenemos muy seguro que el ente humano precedió al ente divino. El ladrón y asesino Caín, siempre necesita buscar una justificación para su crimen.

    Y lo mismo pasa con la bendición de la maldad, por parte de la religión, aunque presuma de ser la esencia del antimaligno. No es lógico pensar, ¿qué la maldad del ser humano conquistador generó a la religión, para tener algo y alguien que la justificara? ¿Cómo si no, entender la «necesaria» existencia de una Biblia tan vengativa, por ejemplo?

    Porque la religión presume de buena y salvadora, pero en su nombre (en el de todas) se realizan auténticas masacres humanas, sin despeinarse y con grandes celebraciones una vez efectuadas. Hasta la cristiana, basada en el perdón de Cristo, vale como excusa para matar a «no creyentes».

    De las más sonadas, para nuestra Gran Hipócrita y Blanca Europa, son las famosas cruzadas cristianas medievales y la colonización desmesurada de África y Asia.

    Y luego la gente se pregunta por el significado del monolito, al que empiezan a adorar los prtohomínidos en «2001, una odisea…» . ¡Vaya pregunta!

  • Porque, no nos engañemos,…

    … la inteligencia conlleva mucha maldad.

    Y no es que la maldad acompañe a la inteligencia como una capacidad genética, no. Lo que pasa es que el uso de la inteligencia no viene bien definido en el ADN. Allí solo hay un atisbo/simiente de como desarrollar esa capacidad, a partir de lo que se llama experimentación. Pero ya vimos, en el caso de la confianza/desconfianza, que el problema del equilibrio nunca está muy bien definido. En este caso entre bondad y maldad hay un trecho por donde el ser humano suele perderse. ¡Y mucho!

    Así que, por ensayo y error, para notar nuestro grado de bondad/maldad vamos comprobando si nos conviene seguir por el camino iniciado, o, por el contrario, empezar otro nuevo, que sea más «positivo».

    Pero claro, ahí viene el gran problema ¿es positivo para quién?

    Es la pregunta de los miles de millones. ¿Quién va a decidir lo que es positivo o negativo? Y, ¿en función de qué parámetros vamos a definir lo positivo? Porque, como ya dijimos otra vez : ¿Dónde pondremos el punto de equilibrio?

    ¿Lo qué es bueno para todos, o al menos una mayoría, o lo qué es bueno para una minoría, que así se podrá hacer rica con mucha más rapidez? Hacerse rica y al mismo tiempo poderosa, ya que ser rico no vale de nada, si ello no conlleva una buena ración de PODER.

  • Y, también, es cuando…

    …se provoca la tremenda explosión!

    Porque la paciencia del ser humano es limitada. Y más si estás pasando por esa mala experiencia, llamada adolescencia. Un adolescente en maduración natural y libre, es una fuente de regeneración social. Un adolescente acosado y maltratado es un proyecto de explosión futura. ¡Y lo dice su propio ADN!

    Porque pudo quedar borrada la empatía, allá por la noche de los tiempos (si hubo un maltrato). Y entonces ,solo queda la ira para vestirnos. Con unas tremendas ganas de revolverse contra todo ese poder adulto, que te esté oprimiendo. Recordemos por un momento a las crías palestinas de estes desdichados días.

    Y es el momento en que no sabemos medir. Ni la calidad del maltrato ni, mucho menos, la calidad de la respuesta. Esa respuesta que podemos considerar supuestamente liberadora, cuando realmente nos deja aún más atrapados en una espiral de violencia incontrolable. Y si no ,que se lo pregunten al portador de un chaleco bomba instantes antes de que lo explote.

    Los adultos dominantes solo te enseñaron a sufrir, con más o menos aguante. Pero sin dotarte de la herramienta que llamamos resiliencia. Y aún menos te enseñaron a medir las consecuencias de tus acciones. De cualquier arrebato mal controlado por tu ira. La que, cuanto más grande, peor será dirigida. Y así, luego te llaman camorrista o, peor aún, terrorista. Como si tú no llevaras aterrorizado desde que dejaste la cuna, suponiendo que en algún momento de tu vida la tuvieras.

    Si eres bueno, es gracias a un adulto, pero si eres malo es solo gracias a ti. Como diría un nativo usamericano, la Gran Hipocresía del Hombre Blanco.

  • Especialmente los que una vez llamaron…

    … los «hijos de la ira».

    Porque en su novela Las uvas de la ira, Steinbeck, nos relata la aventura de un colectivo, tan acosado y robado, que todo su maltrato muda en ira, aunque en este caso no sea una ira revolucionaria.

    Y no fue revolucionaria, porque si en alguna SAD se puede decir, que el injerto de un adn social negativo funciona con extremada perfección, esa es en la sociedad dominante USA.

    Los adultos dominantes USA, desde siempre, resumieron ese adn social negativo en una famosa frase : «Self made man». Te vistes con la ropa que te damos, pero te hacemos creer que eres autónomo vistiéndote.

    Hacerse a uno mismo, dice el poder establecido USA. Resultaría brillante, si no fuera tan cínica y mentirosa. En la tierra de la colonización y el exterminio masivo de los nativos, nos quieren vender la lavadora de que «podemos ser lo que queramos». Mierda ideológica del tamaño del Cañón del Colorado. O puede que incluso necesitemos a todo el planeta, para hacer la comparación y tener así una idea del tamaño de una mentira tan bien injertada.

    Porque se puede decir que el territorio USA es el menos indicado, para que madure natural y libremente el ADN que toda cría humana lleva adentro. Y por eso mismo la capacidad regeneradora de los adolescentes usamericanos es mínima. La losa de la CIA, del FBI o de cualquier Agencia Gubernamental de Acoso al Ciudadano, es pecata minuta comparado con la losa que tapa las capacidades genéticas del humano USA.

  • Porque siempre hay otros que están dispuestos a luchar…

    … para que todos podamos sonreir!!!

    E incluso compartir las arrugas que vamos a tener de viejos.

    Porque la mirada en compañía gana mucho. Especialmente a la hora de convertir esa mirada en ver lo que miras. De asegurarte que estás mirando lo correcto. Y lo ves. Varios humanos mirando son más formas de ver, más diversas. Muy importante cuando se ponen en conjunto, cada una de las diferentes visiones que se han sacado de la misma realidad.

    Eso se llama coordinación. Y tiene mucho que ver con la imprescindible coordinación de los circuitos neuronales de cada uno de los miradores. Dentro del propio cerebro, cuando hay varios Yo… y, luego, con los cerebros adjuntos de los colegas (otros Yo externos a coaligar).

    Y será algo crucial a la hora de poner en común las diversas visiones que se tengan sobre un contexto revolucionario. Porque, como siempre decimos, el contexto es el mismo, en un momento y un lugar dado, pero las imágenes que sacamos de ese contexto pueden, incluso, ser antagónicas.

    Y si eso se da en cualquier situación histórica, por muy tranquila que sea, ya no digamos en una situación de cambio social tumultuosa, muy difusa, con diversas miradas y con diversas visiones, que dan lugar a diversas interpretaciones. Confluyendo diversos intereses. Y con diversos seres humanos que deben tomar control de la situación. Muchas veces sin tiempo a pensarlo con detenimiento. En un proceso revolucionario se puede tener una idea de como empieza, pero nunca de como se acaba. De hecho se puede decir que igual que el límite o la utopía (no existen realmente), el final de una revolución solo existe como entelequia en la mente de su vanguardia. Todo proceso revolucionario no deja de ser una sucesión indefinida de etapas intermedias.

  • Y por eso, cuando miras, es bueno juntarse…

    … con otros que miran igual.

    Porque no vivimos solos. Existen los que podemos llamar «los otros». O, como decía Jesucristo, el llamado prójimo. Que simplemente es el que vive «próximo» a ti. Y así, de esta forma, conseguir que las arrugas del cambio social se hagan menos dolorosas, porque son arrugas «en compañía».

    Pero volvemos a lo mismo : Podeis mirar igual, tu camarada y tú, pero nunca, nunca, vais a ver de igual forma. Ni siquiera parecida.

    Y no necesiatamos ser el Jack del Titanic, para demostrar que no todos verán igual a su amada Rose. Sobre todo cuando toque despedirse tan húmedamente. Como en el interior del Ford, pero con mucho mucho más frío, como les sucede en la famosa tabla/congelador.

    No es igual ver a la mujer que todos miran igual, pero a ti te hace tilín, de tal forma que muda incluso tu forma de mirar. La hace más intensa, aunque la dirección de tu mirada sea la misma que la de tu colega viajero. Recordemos como Jack la veía luego, al dibujarla en el camarote.

    Porque, no nos cansamos de decirlo, mirar a Rose no es lo mismo que ver a Rose. Con todo lo que ella significa, para ti, a partir de esa mirada inicial.