Categoría: ciencia

  • Tanto en cría como en adulto, no gustan… los RENOVADORES

    Porque ser renovador, tratar de regenerar el sistema social caduco, lleva consigo el sambenito de «pringao», como dice un joven Harrison Ford en un fotograma de Apocalipse Now.

    Querer la renovación social te lleva a ser considerado un incomprendido. Un disidente del sistema social… y otros nombres más, todos ellos menos agradables.

    Todo se resume en que la SAD te considere un ser humano diferente… alguien a quien se debe amoldar a la maquinaria social… o ser destinado a ocupar la plaza de la basura que se debe rechazar… o, incluso, a ser usado como carnaza para distraer al personal al modo romano. Pan y circo, con los destinados a perder… lo que nos lleva a otro buen nombre, para este tipo de inteligencias : la de los perdedores!!!

    En fin, es el destino de aquellos que acabarán sabiendo, que siempre serán unos incomprendidos… incluso por los «suyos».

    Porque puede parecer mentira, pero ya se suele decir que las mayores incomprensiones (incluso traiciones) vienen de los llamados «tuyos». El peor fuego, también se dice, es el fuego amigo. Porque no te lo esperas y porque hace mucho más daño.

  • Como lo es… la ESCUELA

    Y a saber que te la estás jugando, podemos añadir a lo que dice el maestro de Moncho… porque las inteligencias , la tuya y la del maestro, están para ayudarte a pensar como te puedes adaptar mejor al ecosistema cambiante. Y para asumir esos cambios del ecosistema (naturales o artificiales), de forma positiva, nada como saber pensar en lo que puede venir, una vez que has empezado a funcionar como un ser vivo.

    Es algo que tienen muy claro los animales irracionales (la prevención). No se sabe muy bien porqué lo suelen olvidar los racionales.

    Sobre todo a seguir el gen biológico al que se refiere el maestro en la imagen : ser buenas personas.

    Lo normal es que nos dejemos ir, acompañados por el gen social negativo de ser malas personas. Es más fácil dejarse llevar por ese cúmulo de capacidades para ser egoísta, antipático, insolidario… en resumen, más enemigo que amigo de cualquier otro ser humano. Especialmente si es algo diferente de nosotros.

    Y es, entonces, cuando nos dejamos llevar por el gen social del fascismo.

  • Y por eso la familia es … tan IMPORTANTE

    Porque en el núcleo familiar es donde empieza todo el proceso de reacomodación de esa necesidad de regenerar lo que ha quedado obsoleto, socialmente, para construirlo con otra nueva perspectiva… que no deja de ser la original, del cuando salió a la luz nuestra mutación como homo sapiens.

    Nada nuevo bajo el sol. Solo la presión social dominante que trata de impedir nuestra capacidad biológica renovadora de la sociedad.

    Y sí en la Ley de la calle, hacen que un hermano se sacrifique para salvar a otro… en La lengua de las mariposas, podemos ver como influye una madre en su hijo. Todo para que se salve él, condenando a su maestro, tal como hacen los demás. Aunque, para él, fuera un importante educador, ya que le ayudó mucho a madurar como persona.

    En esa potentísima escena final, vemos como el gen social negativo de la madre (tendencia a conformarse con lo que le dan… una antiEva) se refuerza totalmente, haciendo que le transfiera su hijo el gen negativo del odio, para colmo para denigrar a quien había sido un maestro y un amigo.

    Es el profundo injerto de un gen social, que le va a quedar bien fijado en la mente del chaval, hasta que consiga neutralizarlo (si puede).

  • No es fácil ser… un adulto COMPLETO!!!

    Podemos parecer pesados, como de hecho lo éramos al dirigirnos a nuestros preadolescentes, al repetir tantas y tantas veces que la adolescencia va a marcar tu futura adultez.

    Que no se puede ser un adulto completo si no se es un adolescente completo. Porque, a diferencia de la infancia, que también nos determina pero no tanto, la adolescencia si es determinante al 100%.

    Y resulta crucial que sepamos nadar entre la multitud de escollos que presenta el mar de la adolescencia. Que no es precisamente un tranquilo lago.

    Y también lo saben los adultos, aunque no sepan mucho de genética y el papel regenerador que trae marcado toda cría humana en su ADN.

    La llamada educación de la cría humana, es claramente un trabajo de auténtica domesticación, Y no tiene otro fin, que evitar ese trabajo natural futuro de las crías, que tratan de conseguir regenerar la sociedad adulta dominante, y así restablecer el equilibrio naturosocial perdido.

  • El adulto necesita… mucho EQUILIBRIO

    Acabar de adulto es como caer por una catarata… y se necesita hacer un gran esfuerzo para volver a la superficie.

    Porque, en esa vuelta a respirar, se notará si has aprendido lo necesario, en tu bajada por el río. No solo para impulsarte hacia arriba, una vez caído, si no para nadar hacia la orilla. Se requieren destrezas (la «mochila» que aquí decimos), aprendidas en la adolescencia.

    Por eso decimos aquí, que, si pierdes parte de tu adolescencia, llegarás a ser un adulto incompleto.

    Cuando se habla del destino es una forma de ocultar la esencia del proceso de maduración… de infante a adolescente, y de adolescente a adulto… con esa segunda adolescencia posible, que aquí consideramos se puede dar si has tenido una completa adultez. A eso le podemos llamar el equilibrio mental del adulto.

    Y eso es lo que le puede haber contado el Robert al Paul.

  • El gen social del… EQUILIBRISTA

    Hay un momento crucial en nuestra vida, en el que debemos tener cuidado al poner los pies en el suelo. Por si estamos confundiendo el suelo real, con otro tipo de superficie, o fino alambre, por el que nos apetece caminar.

    Porque suele tener efectos nefastos, la elección tomada, y la mayor parte de las veces ya serán irremediables.

    No hay forma de saber lo que deparará el futuro, pero nuestro ADN nos prepara para tener una idea aproximada, aunque no seamos adivinos, del posible efecto que han de tener las decisiones tomadas.

    Haya acumulada mucha experiencia en el ADN, para que no nos permita adaptarnos al ecosistema, recogiendo de él, los refuerzos necesarios, para mejorar nuestras capacidades innatas. Favoreciendo las positivas y neutralizando las negativas. Lo que no se puede es querer empezar otra vez, como si fuéramos los nuevos dioses del Olimpo, que acabamos de matar a nuestro padre. Ese camino solo puede llevar a nuestra destrucción, incluida la posible extinción de lo que representamos como especie.

    Buscar el equilibrio natural y artificial, como especie humana, no es jugar precisamente con el equilibrio de nuestra mente, es decir, del planeta.

  • … estar siempre en… la CUERDA FLOJA

    Porque podemos llegar a odiar el papel que nos ha tocado representar.

    Y suele pasar cuando se está harto del trabajo de madurar, durante la adolescencia, que viene a ser algo así como picar piedra sin ver el resultado, estando en una cárcel y soñando con una estancia más o menos dorada en algún edén inexistente.

    Se puede decir que la adolescencia tiene mucho que ver con la fase edénica, en la que Eva descubre que tomar la manzana lleva consigo un durísimo castigo. Conocer la realidad no siempre es placentero.

    En cierto modo bíblico, la adolescencia supone aprender a coger manzanas del árbol, sin que te puedan castigar con la expulsión del paraíso, dónde te tocó vivir.

    Y por eso, el Chico de la Moto (La ley de la calle) debe autoexpulsarse de la Vida, para que pueda seguir vivo su hermano. Es decir, debe enseñarle a Rusty James, como coger la manzana sin que se entere su Yahvé.

  • Porque no es nada FÁCIL…

    Cuando te dan un papel en el teatro suele ser algo para celebrar. Incluso de simple extra, manteniendo la boca cerrada y sujetando una lanza. Pero el personaje que te ha tocado hacer en la vida, ya no es seguro que te dé mucho gusto en vez de muchos calambres.

    La SAD nos oferta una serie de modelos a seguir, pero no todos tienen que ser positivos. De hecho la mayoría suelen ser negativos, ya que corresponden a diversas funciones que debe tener toda pieza obediente en la maquinaria social.

    Pocos pasan la selección, y , además, suelen ser delegados como capataces, para mantener el ritmo de producción social lo mejor posible (para los poderosos).

    Y el Chico de la Moto (La ley de la calle) es uno de los ejemplos claros de disidente social, generado por la propia SAD, para que tenga suficientes seguidores… y así justificar sus políticas represivas.

    Rusty James no es más que un elemento humano, que se debe enfrentar al sistema social y político dominante, para poder ser encauzado como pieza básica del entramado sociopolítico. Un ejemplo de lo que no deben hacer los buenos chicos, valorados socialmente. Porque ellos son el futuro humano previsto de esa misma SAD.

  • La SAD nos hace pagar … nuestra REBELDÍA

    Porque el demostrar que ya somos mayores o capaces de romper las normas sociales, suele llevar consigo un descalabro personal, tanto físico como psíquico.

    Hubo un tiempo que llegaba con mantener un pitillo en la boca o un cubata en la mano… incluso soltar varias palabras de esas que se decían malsonantes, para sentirse un hombre… en concreto un macho, y bien machote. Incluso teniendo útero…

    Porque la hembra con Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino, copiaba los gestos del macho rebelde, dado que aún no había llegado ningún tipo de evangelio, para salvarles de la quema machista.

    Un símbolo claro, fue nuestro apreciado James Dean, que vivió como quiso, es decir muy poco. Su confusión con los puntos cardinales fue ilustrativa. Tanto en el cine como en la vida.

    ¡Y vaya modelo nos quedó!

  • Porque jugar, bien que gusta JUGAR… incluso con la muerte!!!

    Por ejemplo, con la baraja del tabaco.

    Porque no hablamos del alpinista, que se la juega subiendo un ocho mil para sentir la ración diaria de dopamina extra.

    Hablamos de jugar con la muerte usando las cartas de los pitillos, o de los ricos puros… incluso de la intelectual pipa. Nos acercamos al cáncer, con la sonrisa en la boca… pero luego nos asustamos cuando llaman a la puerta.

    Aunque no sea mucho mejor jugar con las cartas , siempre marcadas, de las drogas, sean naturales o sintéticas… sean liberadoras (falsamente) o simplemente matadoras.

    ¿A qué nos gusta jugar (y mucho) con la muerte, para luego repudiarla cuando ya ha llamado a la puerta? Somos muy inconsistentes