
Cuando te dan un papel en el teatro suele ser algo para celebrar. Incluso de simple extra, manteniendo la boca cerrada y sujetando una lanza. Pero el personaje que te ha tocado hacer en la vida, ya no es seguro que te dé mucho gusto en vez de muchos calambres.
La SAD nos oferta una serie de modelos a seguir, pero no todos tienen que ser positivos. De hecho la mayoría suelen ser negativos, ya que corresponden a diversas funciones que debe tener toda pieza obediente en la maquinaria social.
Pocos pasan la selección, y , además, suelen ser delegados como capataces, para mantener el ritmo de producción social lo mejor posible (para los poderosos).
Y el Chico de la Moto (La ley de la calle) es uno de los ejemplos claros de disidente social, generado por la propia SAD, para que tenga suficientes seguidores… y así justificar sus políticas represivas.
Rusty James no es más que un elemento humano, que se debe enfrentar al sistema social y político dominante, para poder ser encauzado como pieza básica del entramado sociopolítico. Un ejemplo de lo que no deben hacer los buenos chicos, valorados socialmente. Porque ellos son el futuro humano previsto de esa misma SAD.
¡Anímate!