Categoría: arte

  • Porque las plantas no pueden pensar…

    Los seres vivos no humanos, no pueden pensar, aunque suponemos que les gustaría (o no, si nos ven a nosotros).

    Ni siquiera pueden crecer en libertad… miremos al bonsai.

    Puede quedar muy bonito, pero su crecimiento/maduración no ha sido natural y libre. Y aunque su proceso de maduración no es muy complejo, nada que ver con el humano, está claro que ha sido coartado, para seguir las normas que le marcó el humano que lo cultiva. Es como si le injertara un gen «social». negativo, para evitar que pueda crecer libremente.

    Y así pasa con las crías humanas, cuando la SAD decide controlar la maduración de una cría humana. Pero no llega con las tijeras de podar. Ahora sí que se «injertan» unos genes sociales negativos, en vez de los genes sociales positivos que debían ser injertados. para reforzar los genes biológicos.

    Porque el adulto debe ser un tutor para la cría humana, no su carcelero, y evitarle así que madure como el mundo adulto desea. Pero no lo tutela, sino que lo modela. En el fondo el ser humano tiene más de bonsai de lo que quiere creer. Porque ya dijimos que el querer, su capacidad, requiere un esfuerzo enorme para defenderlo. Es mucho más fácil dejarse ir, disfrutar siendo un bonsai . Hay que ver sus flores!!! Que más da no ser como «querías»…

  • Necesitamos una mente que piense…

    Como en las pelis, necesitamos un guión. Pero en este caso no nos vale un guionista que no seamos nosotros… nadie ajeno, ni siquiera nuestros padres, deben escribir el guión de nuestra vida.

    Porque, para pensar, se necesita libertad, sin ella solo podemos barruntar cosas, llenar la mente con ruidos, de sombras y anuncios raros, que nos ha inculcado la sociedad de adultos. Esa que nos quiere oprimir, para hacer lo que nos mande.

    Y pensar es crecer mentalmente, es madurar y empezar a usar las neuronas. Para así llenar nuestro cerebro de circuitos , porque ellos son nuestra mente… una capaz de generar las ideas cartesianas (científicas, no simples creencias). Lo que nos permitirá usar la inteligencia par ser libres, de verdad, no de mentira.

    Nuestro héroe preadolescente de los 400 golpes, busca el mar, en principio, porque quiere ser libre… Pero se da cuenta, una vez en la orilla, que la verdadera libertad no está en el mar… la libertad se conquista robándosela a la sociedad adulta que lo tiene oprimido.

    Ese es el primer pensamiento adolescente de nuestro amigo… y recordemos ahora nuestra obsesión con el esencial carácter regenerador de las crías humanas. Y por ese motivo los adultos las temen.

  • Nuestra mente también debe crecer!!!

    Porque, ¿cómo saber lo que queremos (en la vida), si no sabemos que existe la posibilidad de querer?

    Porque la posibilidad de querer está íntimamente ligada a la posibilidad de escoger. Para querer algo necesitamos tener la posibilidad de elegir… entre una cosa y otra… aunque sea la simple comida.

    Porque esa capacidad para elegir es la esencia de lo que se llama libertad. Así como su imposibilidad se llama opresión.

    Y cuando malvivimos con mucha hambre, no hay posibilidad de. elección, por lo que no tenemos libertad. Ni siquiera para comer.

    Por ese motivo decimos que el chaval de la imagen no tiene ni siquiera capacidad para elegir. No puede ser libre. Por eso no puede saber lo que es querer : querer una cosa, querer a una persona… y, lo que es mucho peor, no puede querer ser libre!!! Porque la libertad es algo abstracto, que no puede ser concebido como idea, en una mente infantil. No puede querer y menos reivindicar algo que, para él, aún no existe.

  • Lo que estamos haciendo en el blog…

    Y llegados aquí, en el blog, nada como tomarse una pausa para retomar el camino que hemos hecho hasta ahora. Acabamos ayer diciendo que el problema del odio radicaba en que se confunde mirar con ver… y, para colmo, se acomoda el punto de vista a lo que queremos ver, en vez de intentar ver la realidad tal como es.

    Así empezamos el blog. Por lo que hoy nos toca avanzar por el camino de la sociogenética, reflexionando aún más en los entresijos del comportamiento humano, una vez acabada la infancia. Sobre todo cuando este comportamiento, también llamado conducta, se separa de los caminos que marca el ADN , reforzados por el adn social positivo,y prefiere tomar los caminos indicados por el adn social negativo. Algo que será crucial en la adolescencia.

    En la imagen se intenta esquematizar la esencia del blog, tratando de aclarar su contenido en cuatro grandes aspectos. Aunque el cuarto , lógicamente, está sin empezar y no podemos saber su extensión. Ni siquiera si será el último apartado de estas reflexiones sobre el comportamiento humano.

    En una primera fase empezamos a reflexionar… sobre la enorme diferencia que hay entre mirar y ver. Seguimos luego dándole mucha importancia a trabajar la observación de aquello que hemos conseguido ver, pero aún no tenemos bien definido. Y un tercer paso fue meterse a reflexionar sobre la complejidad de las formas de injertar el adn social en la mente de las crías humanas, ya desde que son concebidas en el seno materno.

    Tal como decimos en la imagen, no sabemos (ninguno de mis yos reconocidos), qué rumbo puede tomar una cuarta parte de estas reflexiones… cuando queramos indagar en el comportamiento que muestran los adultos humanos. Esos que ya dejaron de ser promesas (crías humanas), para convertirse en el terrible presente… muy cargadito él de versiones mediocres de homo sapiens. Tan tan empeñados en no querer seguir evolucionando como especie.

  • La sociogenética también explica…

    Un hecho bien claro : No se necesita ser hipi ni vestirse de colegio caro de moderna educación, que seguro ya no se lleva tanto, para andar desnudo por el barrio o el campo.

    En las zonas pobres de la Tierra es la vestimenta natural, que se debe usar por necesidad.

    Y es que los genes sociales no se trasmiten como los biológicos, a través de las células reproductivas, pero son tan adaptables como ellos.

    Si son positivos suponen un refuerzo de los genes biológicos. Y si son negativos suponen una neutralización, un intento, de los mismos.

    En ambos casos se pasan de padres a hijos, como si fueran biológicos, aunque solo usen la mente de las crías humanas. A las que le son injertados clandestinamente, para que cumplan su función taponadora. Por suerte, no los pueden borrar del todo.

  • Y no son las iglesias las únicas que lo hacen!!!

    No, porque, además de la religión clásica, existe otro tipo de religiones que se manifiesta de forma totalmente seglar. Se disfrazan de «otra cosa», no religiosa. Incluso puede que se «vistan» de anticlericales, de luchadores contra las religiones teológicas. Pero acaban siendo unas sectas tan cerradas como las religiosas.

    Son las fundadas por ideologías, que promueven creencias que no tiene dioses divinos, pero que acaban generando dioses humanos.

    Y se pueden dar en el campo de la política, con los partidos políticos , que acaban por ser como sectas totalmente fanatizadas, por las ideas de un líder casi sobrenatural (nazismo, estalinismo, maoísmo, trumpismo…) y que acaban por hacerte luchar por una causa, que dicen popular, aunque sea totalmente elitista. Por ejemplo la llamada Nomenklatura Soviética ,en el caso de los bolcheviques rusos.

    Y los mismo pasa con la llamada educación, que se viste de liberadora, pero realmente es una forma nueva de alienación, haciendo que el educando sea solo un ejemplo de humano domesticado. Pero disfrazado de «libertario».

    Y ya hablamos en su día de la falsa libertad en el movimiento hipi… ahora, tras una Ilustración muy mal digerida, tenemos la falsa libertad de movimientos «educativos» llamados libertario… y es que ,por quitar el ropaje coercitivo clásico ,ya se cree (sic) que deja de domesticar (aunque lo hace de otra manera más disimulada).

  • ¿Será que nos visten la mirada?

    Este mandarnos mirar para determinado lado, siempre hacia donde menos podamos ver la llamada realidad, es el primer gen social negativo que nos injertan. Y ya de crías.

    Y viene a ser como vestirnos de tal forma que no podamos mover la cabeza, ni el resto del cuerpo, salvo en la dirección y el sentido que los adultos nos dejan hacerlo.

    Y cuando hablamos de adultos, estamos hablando de la familia, de los sacerdotes y, como no, de los profesores… y sin faltar los polis y demás controladores de nuestros movimientos sociales. Incluidos amigos varios.

    Todo lo necesario para no movernos de forma natural y libre.

    Eso sí, ellos nos dirán que estamos llenas de felicidad, como cuando hacemos la primera comunión, sin saber muy bien lo que estamos haciendo. Nos hacen vivir en una burbuja virtual, por mucho que parezca real… entre otras cosas, porque la felicidad no existe, solo existe el camino hacia ella.

  • Porque… ¿a dónde miramos, cuando miramos?

    Porque ya antes de ver lo que miramos, hay que plantearse si nos dejan mirar para donde nos guste mirar… o no será precisamente ese el gen social negativo inicial : qué siempre miremos para dónde nos mandan!!!

    Y ahí tropezamos de nuevo con los artistas de la manipulación mental humana: los mensajeros de cualquier (sic) religión. Esa casta de seres humanos especial a la que llamamos sacerdotes.

    Esa función social que fue creada por los poderosos. En principio era el mismo poderoso, el que se autoconsideraba sacerdote. Un enviado por un dios, para ayudar ene el control de la tribu… sobre todo cuando se tomaban decisiones personales, que iban en contra de la mayoría tribal.

    Porque la sumisión empieza por mirar solo hacia dónde nos mandan, para luego también hacer las otras cosas que nos mandan…

    La religión es el sumun de la sumisión del ser humano a una deidad, creada por otro ser humano.

  • A no mirar o mirar mal también se APRENDE…

    Porque, si no miramos no vemos, pero si nos enseñan a mirar sin ver mucho mejor, ya que así aprendemos a disimular.

    Ya que así parece que estamos viendo lo que miramos, pero realmente no nos sentimos mal si estamos mirando una fea realidad : por ejemplo crías humanas hambrientas o maltratadas.

    Y eso se aprende muy bien con los sacerdotes, de cualquier iglesia. Aunque los católicos son auténticos expertos en el arte del disimulo.

    Ellos lo hacen mucho mejor que la escuela, porque saben disfrazar la sumisión de liberación(en un Más Allá) y mudar las creencias no científicas en verdades «auténticas»…

    No importa si la Biblia Abrahámica está llena de mentiras… un «buen» sacerdote católico hará que las creas a pies juntillas, bien arrodillado y, sobre todo, será capaz de mandarte a la guerra para que luches por esas mentiras… matando, si es preciso, a otros seres humanos que son exactamente iguales a ti. Porque eso vienen demostrando, desde que le dieron la vuelta a la tortilla romana y empezaron a masacrar a los paganos.

  • Pero nada se puede hacer, si la gente NO QUIERE INTERVENIR…

    Y hablamos de libertad y opresión, de creer que es natural la desigualdad social… pero también de los actores sociales que mantienen esa desigualdad artificial, aunque sea de forma pasiva. Y ya dijimos, que esa es otra versión del gen social negativo, ese que impide el cambio social, que, ya repetimos bien de veces, es algo consustancial con el ADN de un adolescente : intervenir para regenerar la estructura social existente, siempre que le quite la libertad al ser humano. ¿Vamos asumiendo la tremenda importancia del gen biológico, que soporta esta capacidad humana?

    Sobre todo su libertad para alimentarse, como versión madura de homo sapiens… Como podemos ver, nada diferente a las leyes de la robótica, que impiden hacerle daño al ser humano… solo que nosotros nos las pasamos por el forro.

    Y cuando solo miramos para la pantalla, si la peli nos gusta, entonces no estamos preparados para actuar como una versión madura de ese homo sapiens, que decimos ser. Somos simples cucarachas, con complejo de humano feliz con sus palomitas de maíz. O a saber de qué!!!

    Así que en dos entradas ya hemos hablado de tres versiones del mismo gen social negativo, que neutraliza los genes biológicos de empatía y solidaridad, para car nuestra oscuras versiones de : asumir que debemos mendigar para comer, que debemos ayudar directa o indirectamente a que existan esos mendigos, o, lo más disimulado, que miremos para otro lado, cada vez que vemos un mendigo pidiendo alimento… y, lo peor, sentirnos un humano semipoderoso, disfrutando de que exista ese mendigo… que nos hace a nosotros sentirnos mejor.

    Este tercer tipo de versión genética social es la más numerosa y el pilar que permite a una minoría de humanos poderosos controlar totalmente la sociedad adulta dominante (SAD), con su enorme masa de humanos oprimidos. Esos humanaos a los que se suele considerar como masas inactivas o masa humana durmiente.