Categoría: arte

  • Pero el ser/yo también PERMANECE…

    Y ahora volvemos al eterno problema, como si fuera un eterno retorno… pero en clave de la Grecia Clásica. Heráclito y Parménides, los dos antagonistas que nos intentó vender la escolástica aristotélica… un Aristóteles, que no supo ver como su paso de potencia a acto , para definir el movimiento, era la combinación perfecta del fluir (del ser) heraclitiano con la permanencia(del ser) parmediana… pero ya sabemos que el ego de un creador siempre será tan grande como su fama.

    Lo que nos lleva al meollo del proceso de cambio en el ser/yo de una persona : ¿Cómo evoluciona?, ¿Quién determina en mayor grado esa evolución? Y, lo más importante, ¿Cuál puede ser mi papel en ese proceso de cambio?

    Tomemos un ejemplo típico, como la cría humana rarita de un barrio periférico o de una aula de instituto… una cría infantil o preadolescente, que no sabe que le pasa, pero nota que todos le miran de una forma especial… de tal manera que lo acaban haciendo diferente.

    En ese proceso de construcción de un yo, para el ser humano, que estamos analizando (sociogenéticamente), ¿qué tipo de elementos intervienen?… A qué le llamamos sociogén, positivo o negativo, y por qué es tan importante a la hora de determinar una conducta de esta cría, a la que tacharon, desde hace un tiempo, como diferente.

  • Y puede viajar de la NADA a la NADA…

    Porque el ser humano, nada es antes de ser concebido por la unión de un espermatozoide y un óvulo… porque, de nada vale valorar como existentes las células reproductoras primigenias. Que sí existen, pero de tal manera que ellas, incluso fusionadas, no son un ser humano.

    Como mucho son la potencia aristotélica, que, antes de hacerse acto, no existe realmente. Como mucho es una simple idea (de ser humano).

    Pero es que, además, nada es el ser humano, una vez que la muerte le hace desaparecer en la nada. Pasa a ser una idea (recuerdo) en la mente de los supervivientes.

    Antes no había un yo. Y después tampoco lo puede haber… o, como mucho, habrá un yo diluido en la nada, si tu religión te hace creer en tal posibilidad.

    Y ¿qué puede ser la nada sin un yo que la pueda determinar (mentalmente), frente a la existencia del ser humano, que ha conseguido, precisamente, construir ese yo?

  • El ser EVOLUCIONA…

    Cuando hablamos del ser como un yo determinado, no podemos olvidar la importancia del tiempo. Porque la existencia de un tiempo, que según la física relativista no existe, es lo que permite ir viendo los cambios del yo.

    Empezamos (la vida, el día…) siendo de una forma y acabamos siendo de otra. Y por eso es tan complejo acercarse al estudio del comportamiento humano… porque, ¿a cuál yo corresponde determinada conducta?

    Y es que la forma de entender el yo va a depender de la normas sociales, de las costumbres que rijan en según que determinada época. Porque las modas influyen en el comportamiento humano de forma considerable. Y lo que se toma como normal en una época puede ya no serlo para otra.

    Y por eso es tan importante que usemos instrumental científico, para analizar los movimientos sociales. No se actúa en su interior, por razones meramente ideológicas (sean políticas o religiosas).

    Por ejemplo, la forma de entender el sexo y la sexualidad que de él deriva, puede ir cambiando a lo largo del tiempo. Esto nos pone en el camino de analizar el problema de ser mujer o sentirse mujer.

  • ¿Un yo o un NOSOTROS?

    Ya lo dejamos bien claro, ¿no? Por qué motivo , una vez pensado que en la mente se forma un yo, ese yo principal, que se supone va a definir tu manera de ser (tu comportamiento), no puede suceder que, en algún momento se genere otro yo? Poco a poco, e incluso sin que tú tomes medidas directas?

    Viene a ser como una reacción en cadena, que, una vez empezada, ya será imposible pararla… hasta que algo permita detener el proceso ya iniciado. Entre otras cosas, hablando de nuestra mente una buena maduración del yo principal. ¿No parece razonable?

    Pensemos que estamos hablando de la etapa infantil, o, como mucho, de la preadolescencia… cuando la maduración mental, si se hace bien, puede darnos herramientas de defensa y ataque de enorme eficiencia.

    Dijimos antes «si se hace bien». Y solemos decir que madurar tiene mucho de arte… incluso hablamos de algo a lo que llamamos la «pérdida de la adolescencia»… Y es que la adolescencia está para algo y no se puede perder. La naturaleza nos obliga a tener una adolescencia muy larga, nada hay igual en la maduración de otros seres vivos, y es precisamente para que tengamos tiempo de fabricara las herramientas precisas para defendernos del mundo adulto. Por ejemplo, ir montando los muy comentados filtros mentales personales.

    ¿Seguimos sin querer entender , que es prioritario cuidar la adolescencia? La nuestra, si aún estamos a tiempo… y, si no, la de nuestros hijos, cuando llegue ese momento vital. Y la de sus amigos!!!

  • ¿Nos llegará con ser UN solo yo?

    Pero este problema de querer cambiar de sexo… y a partir de ese mismo momento (o poco después) ya uno se considere una (o al revés) y, lo más importante, comience a mostrar al mundo un nuevo comportamiento humano… eso, tiene demasiadas capas… al menos si queremos darle un enfoque científico.

    Ya dijimos en otro lado, hablando sobre el enorme problema de la construcción del yo, que es un proceso muy largo y muy complejo. Con una sociedad adulta que pondrá un montón de obstáculos, para influir en el yo definitivo. Y ahora se trata de desmontara un yo, que costó más o menos desarrollar, para construir otro (u otros). Aunque es cierto que, algunos yos ,ya vienen con contrabando desde que se es una cría humana muy nueva.

    Y ya sabemos, por otro lado, de las dificultades que plantea el problema teórico de la deconstrucción… y solo en el campo del lenguaje, ya no digamos globalmente (un ser humano). No se soluciona siendo Woody Allen, haciendo una mejor o peor peli.

    El universo mental es algo demasiado complicado, mucho más que un simple puzzle. Y si costó tanto montarlo…¿Qué podemos esperar de desmontarlo, para montarlo otra vez?

    Ni el yo ni el ello de un tal Freud se acercaron bastante a la complejidad de la mente humana. La neurociencia aún estaba en pañales.Aún ahora ni siquiera conocemos bien el cerebro, que es su complicadísimo soporte. ¿Un 10% quizás?

  • Lo que nos lleva al gran problema de SER MUJER…

    Desde hace ya un tiempo, y más ahora que incidimos tanto en la relación del ser con el yo, entramos en un terreno que los últimos años han sembrado de pantanos.

    Porque tiene mucho que ver con el hecho de que, además de pobre, que tanto dificulta la posibilidad de construir un yo, se tiene la desgracia (no natural) de ocupar el cuerpo/mente de una mujer.

    Porque entonces aparece la pregunta que nos hace la muchacha de la imagen : ¿Que viene siendo «ser mujer»?

    Y es que resulta muy jodido, que, además de hacerte más o menos invisible (como mujer), vengan ahora los listillos/as/es a hacerte indefinida… lo que, en cierto modo, es bastante peor que hacerte invisible.

    Porque de la invisibilidad (de ser) puedes salir, pero si no existes, no estás determinada, ya no tienes salida posible. Muy terrible para el ser humano.

  • Y, si optan por vivir, se hace casi imposible…

    El yo es la identidad y tu identidad eres tú. No puedes dejar que te lo roben, pero ese es precisamente el objetivo del acosador, especialmente en la edad temprana.

    Se trata de evitar esa construcción del yo, de la que hablamos en otro lado, para que seas una pieza más de la maquinaria social, y acabes pensando como te mandan los propietarios de esa maquinaria (los adultos poderosos).

    Se trata de hacer que funciones como un ser humano teledirigido. Tendrás invadida la mente, que existe en tu cerebro, por las ideas de la SAD, en vez de usar las ideas que serían las propias de tu mente, si pudiera funcionar libremente. Serás un simple zombi, aunque tu aspecto exterior no sea el de las pelis, en tu caso irás vestido de gala y te ganarás el aplauso de la muchedumbre..

    Pero, si no quieres ser un zombi del montón, aunque no depende de ti, puedes adaptarte a vivir la vida que te dejan como pieza de la maquinaria social, para lo que debes mendigar día tras día el permiso de los poderosos.

    ¿A qué anima el futuro?

  • Porque le quitan su identidad!!!

    Y si no te suicidas, lo tienes claro : sigues viva, pero has perdido tu identidad… o la que ibas consiguiendo si te dejaran madurar natural y libremente.En cierto modo pasas a ser una zombi.

    En otro lado, reflexionamos sobre la construcción de ese YO que te hace diferente a los demás, y al mismo tiempo te asegura, te da raíces, para sentir que eres un ser humano, al que le falta por completarse, pero ya puede iniciar su lucha por la libertad.

    Una libertad que los adultos te van a negar ya de principio, desde que has nacido. Y de hecho ya te tratan de controlar, a través de tu madre biológica, mucho antes de nacer.

    Ese yo que que determina tu identidad como ser humano. Y cuando sientes que ya puedes pensar como un yo diferente de los otros yos, ya tienes tus propias ideas, entonces ya no puedes dejar que te quiten esa sensación de libertad, de ser tú mismo y no otro.. Incluso aunque racionalmente no hayas asumido de forma total ese cambio que ya estás intuyendo.

    Ese yo del que hablamos es lo que determina tu identidad… y nadie más la puede tener… y nadie te la puede quitar. Como decimos siempre, incluso con las mayores torturas imaginables por una mente humana.

  • Y el pensar es preguntar(se)…

    … y responder(se). Porque ya no somos niños o niñas y queremos saber… ESO es madurar.

    Necesitamos la libertad para hacer (nos) preguntas… y también necesitamos aprender a interactuar con las mentiras… porque los adultos son expertos en mentir. De hecho ellos intentan que aprendamos a mentir nosotros, ya desde muy pequeños. Aunque, como buenos hipócritas, luego nos castiguen si les mentimos a ellos.

    Para conseguir algo, sea un premio o evitar un castigo, vamos aprendiendo a mentir. El mundo adulto es un artista de la mentira en la relación humana… decir mentiras o decir medias verdades, es una auténtica adicción.

    Y eso es lo que les pasa a todos los que son como Antoine, que necesitan mentir para sobrevivir en esta SAD que les ha tocado sufrir.

    Las verdades que molestan a los adultos, o no se creen o se castigan… nada que no se aprenda rápidamente al pillar los diez añitos. Y vale hasta para los descubrimientos científicos, cuando ya seas un adulto y quieras afirmar que has descubierto lo que no has descubierto.

  • Pero el ser humano sí que puede…

    Y por eso se da cuenta que algo se despierta en nosotros, y no es precisamente el hambre de comida.

    Llegada la preadolescencia sentimos que «algo» (?) dentro de nuestro cuerpo se revoluciona , algo más intenso que una simple rebelión… y empieza a ponernos contra las cuerdas de la «rara» maduración mental.

    No sabemos bien el porqué, pero sí notamos que ya no podemos dejar de preguntarnos ¿qué pasa?… y, sobre todo, sentimos que necesitamos respuestas a esa pregunta, tanto o más que el aire respirado.

    En la infancia podíamos tener preguntas, pero si no había respuestas nos fastidiábamos y punto. No había esta sensación de que son demasiado importantes para que no las contesten…y por eso ya nos podemos enfadar… y mucho!!!

    Acabamos de tomar contacto con la realidad social, que nos permitirá empezar a saborear eso que se llama libertad. De la que tanto presumen los adultos. Y , por eso, si nos responden sentiremos una sensación de placer y libertad. Pero , si no nos las contestan, empezaremos a sentir la opresión social de los adultos. La SAD comienza a poner obstáculos ene nuestra marcha por la adolescencia. La carrera en liso se ha convertido en un campo a través.