Es difícil madurar muy pegado al terreno. Es una forma de echar raíces, lo que nos hace que poco amigos de los cambios.
Pero todo es relativo, aunque en un mundo macroscópico no lo sea (no se pueda medir), y el hecho de estar cambiando constantemente de sitio, aunque sean temporadas largas, te deja un poco el culo inquieto. No te favorece en nada, para instalar aquellas partes de ti, que deban ser más permanentes.
La vida nómada te puede producir un Yo principal algo nómada. Que sea difícil de estabilizar en una mente. Sobre todo si no tiene preparadas las riendas (los filtros propios) necesarios.
El Yo se adocena pegado a tierra, pero se desequilibra montado a caballo.
Si en algún momento de nuestra vida se necesita trabajar mucho el concepto de equilibrio, es cuando jugamos con el par «situación estática/situación dinámica». ¿A qué sí? Es cuando barajamos lo que debe quedarse con nosotros y lo que debemos soltar.
Hasta la fructificación del Yo, hay varios pasos intermedios. Todos ellos van a influir en que el resultado final sea lo mejor posible.
Y por ese motivo se repite tanto el mantra de que es importante (muy) la llamada adolescencia. Porque será en esa etapa cuando este aspecto de sembrar y abonar, es crucial para una buena fructificación. Y, no cumplir todos los requisitos que este proceso precisa, es causa de un Yo muy descompuesto. Un Yo muy poco operativo.
Un Yo bastante inútil, sobre todo cuando más necesario será : en la etapa de adulto.
Viendo la imagen de la planta es como si ella se quedara en los puntos 4, 5 o 6, ya que, en ese caso, no serían plantas completas, incluso si acababan pareciéndolo.
Es lo que le pasa a un feto inmaduro, que le va a costar concluir su proceso de nacimiento.
Trabajar la tierra para sementar, algo así supone el irse haciendo con un Yo propio. No valen imitaciones baratas de bazar «chino» o complejas construcciones ajenas (amigos, secta, partido político, gobierno de turno…). Se necesita un modelo propio y con buena capacidad para renovarse constantemente, ante los cambios del ecosistema.
Viene a ser como la adaptación biológica, marcada por el ADN, cambiar solo en lo que beneficie nuestra evolución positiva. No vale confundir evolución con regresión.
Y es que el Yo se va arando poco a poco. Y es necesario hacer el surco correctamente, porque en caso contrario el abono y la simiente no estarán bien guardados, hasta que germine la planta (el Yo)… que debe ir brotando sin parar, pero teniendo cuidado con los pasos que se van dando.
Construir un Yo es muy trabajoso y complicado… a diferencia del surco de siembra, esta construcción es más un asunto d e albaliñería… hay todo un edificio por construir.
Y lo peor vine al final : hay que rellenar la planta de buenas ideas inteligentes, racionales y emocionales. De ello va a depender la plenitud del edificio llamado Yo. Porque nosotros no somos un simple vegetal, con órganos conductores y poco más.
Porque creer que tienes un yo no es lo mismo que tenerlo.
Porque puedes tener varios yos en tu mente, y ser todos igual de pobres.
Porque puedes pensar que piensas, cuando solo estás creyendo que lo haces.
Porque necesitas un yo verdaderamente libre (un yo proprio), para que veas la realidad tal como es (lo más aproximada) y no como te la cuentan.
Porque tú sabes mejor que nadie lo que te conviene, pero, para eso, necesitas tener una conciencia propia. No una prestada. Y eso es lo que les pasa a los creyentes : tienen una conciencia de sí mismo prestada por la religión a la que siguen. No son un Yo personal, realmente son un Otro impuesto por la Iglesia que siguen. Y lo mismo pasa con los seguidores fanáticos de una ideología política. Su Yo es la Causa que fundamenta esa política.
Si uno no se quiere complicar con la sociogenética, puede ver esta explicación, desde un punto de vista más socioeconómico.
Si seguimos nuestro camino (blog), podemos partir de que existe esa sociedad de adultos, que favorece el injerto de sociógenes negativos, para favorecer la neutralización de los biógenes, en vez de favorecer los sociógenes positivos, para que los refuercen.
Como decíamos ayer, tiene que haber un grupo de seres humanos, que se autoconsideran superiores, y que, con ayuda de sacerdotes y militares, consiguen reducir a la esclavitud a otro grupo de seres humanos mucho más numeroso.
Y da igual que se llamen reyes, condes o burgueses… ellos serán el sector social dominante, el que mantenga la explotación de los otros, ayudados por curas y soldados. Y también se pueden llamar bolcheviques, con la ayuda de un ejército llamado rojo y la ayuda inestimable de los comisarios políticos.
Porque no llega con la fuerza, también se necesita la persuasión, para que los oprimidos se mantengan en calma. Y ahí entran los educadores/domesticadores, que ayudan a los sacerdotes (o comisarios), para que, eses oprimidos, no solo se sientan incapaces de protestar por la esclavitud (o el ser siervos de la gleba que sea), sino que asuman la falsa naturalidad de su explotación.
Volvamos de nuevo al príncipe. Oberyn Martell tiene los biógenes típicos de la casa Martell, que reina en el territorio de los Siete Reinos llamado Dorne. Eso lo hace intrépido e inteligente.
Y eso es lo que sintetizamos en esa frase de «neutros», ya que lo hacen el típico Príncipe, un humano que aún no sufrió los problemas derivados de la típica endogamia de las casas reales. Tan extendida en la casa Targaryen. O, en un caso más concreto, de los Lannister. Y que pertenece al campo de las influencias sociales.
Pero también posee un sociogén que lo hace un pelín irreflexivo, sobre todo cuando lo junta con el que lo hace muy vengativo. Ambos favorecerán su muerte. Y esta influencia ambiental es propia de cualquier casa real de los 7 Reinos, ya que se trata de un comportamiento típicamente medieval.
Lo mismo pasa con la práctica de la traición y la venganza, aunque sea algo tan poco querido por el ADN humano . Ser traicionero y vengativo es antagónico con el uso de la inteligencia racional. Incluso con una inteligencia emocional, controlada por la racional.
En la casilla social (adn +/-) hemos puesto justo e injusto, porque, en el casos de reyes, resulta de primordial importancia, permitir el uso de las capacidades de justicia, que marca nuestro ADN. Y que deben ser reforzadas por un sociogén, idéntico al biogén pero positivo! Evitando totalmente que la idea de injusticia, marcada por un sociogén negativo se pueda hacer con el control de la acción mental definitiva.
Siguiendo con los ejemplos escogidos, para observar la actuación de los sociogenes en el ser humano, volvemos al sociogén que favorece tomar como algo natural, que unos seres humanos sean «criados», así como el hecho natural de que otros sean «señores».
Un sociogén que, muy reforzado, hace que se tome como natural el hecho de que haya criados, que llegan a considerarse «en su sitio» cuando están como criados… mientras que los señores en general consideran natural , tanto la existencia de criados como de señores.
Así de potente es un sociogén que nos habla de lo mismo : la falsa naturalidad de la explotación social. O. lo que es lo mismo, la gran artificialidad de esa explotación humana.
Mañana pondremos un ejemplo paradigmático de esta postura social, tremendamente ideológica (una fuerte creencia)que anida en la mente de muchos criados. O anidaba no hace mucho, en especial durante la época de la esclavitud en EE.UU.
Porque nunca olvidemos, que el caso extremo de este tipo de sociogén es el que poseían los esclavos en la antigüedad, con Espartaco, cuando era imposible pensar que la esclavitud no fuera algo natural. Y, por lo tanto, solo hablar de liberarse del amo era totalmente impensable.
Ser un yo criada, o ser un yo príncipe, o ser un yo de lo más pobre en los 7 Reinos, aunque luego acabes siendo caballero… o siendo el típico hijo de papá, que ya nace rodeado de dinero, sea por ser empresario triunfador o por preclaro narcotraficante… todas ellas son variantes de un mismo proceso social (y genético). Todos son seres humanos casi idénticos, pero su ecosistema nacimiento los hará diferentes, incluso muy muy diferentes.
¿Qué pasa con ellos?
Van marcados por el adn social positivo de las crías humanas ricas… aunque en sentido estricto (científico) llamarle «positivos» a este tipo de genes no es del todo correcto… porque, ¿suponen realmente un avance en la maduración natural y libre del niño rico, o, más bien, le enmarcan en un tipo de maduración poco natural y libre? Tipo : el dinero no da la felicidad.
Porque si hay algo artificial en la vida humana es lo que podemos llamar vida predefinida de un niño o niña rica. Van después de los descendientes de reyes, a la hora de medir su infelicidad real..
Y es que, a diferencia de la neutralidad directiva de los biógenes, los sociógenes pueden ser tanto positivos como negativos… dependiendo precisamente de la conducta, que vaya a tener en el futuro la cría humana que nace nadando en la riqueza. Puede llegara ser, tanto un rico «humano» como un rico depredador.
… y gracias precisamente al llamado (aquí) adn social negativo. Porque el positivo seria el que favorece la desaparición de esa pobreza familiar.
Tocamos el sociogén que nos hace sentirnos criados (y sentirnos bien incluso)… Luego tomamos a un príncipe de Juego de Tronos (Oberyn Martell), para reflexionar sobre el hecho de que tiene un sociogén que lo hace príncipe y otro que lo hace vengador de su hermana… de ahí su pelea con el llamado Montaña.
Pero en esa serie sale un barrio característico, por residir en él los humanos más pobres de los Siete Reinos. El Nido de Pulgas… un lugar abandonado de todos, humanos y dioses, que es también donde nace el llamado «caballero de los 7 Reinos». Una serie de TV, de dónde está tomado el fotograma de arriba…
¿Qué nos puede decir una ojeada sobre este barrio, a la hora de estudiar el comportamiento futuro de este caballero?
¿Qué puede diferenciar al príncipe Martell, de este futuro caballero, que aún no tiene siquiera un nombre.? Es decir, es un ser (existe), pero no tiene un yo propio.
Ayer hablamos de un caso típico en la formación de un yo. De la cría humana que sufre una calificación diferente, en su vida de barrio o de escuela, lo que puede llevarle a ser acosado… y hablamos de lo que necesitamos para estudiar su cambio (o no cambio) de conducta con el tiempo : o mantener su yo de ser considerado diferente, incluso reforzado (sociogén negativo) o, por el contrario, ir superando esa condición social (artificial), con la inestimable ayuda del sociogén positivo que le llegue a través del ambiente social donde se desenvuelve como persona.
Porque la genética social, mucho más que la genética biológica, está ligada directamente con el fluir y el permanecer del ser/yo, que estamos construyendo, queramos o no, a lo largo de nuestra vida.
Pero lo que llamamos sociogén es como un fotón, no tiene materia concreta encima (una masa), pero su energía se puede transformar en materia , en cualquier momento de su «vida» (inanimada), como bien nos dijo Einstein ( E = mc2).
Es algo que está en permanente cambio, como el río, pero al mismo tiempo permanece su esencia, que es lo que identifica a un río, para hacerlo igual y diferente de otro río. Fluidez (dinámica) y permanencia (estática) es lo que caracteriza a un sociogén. Y es algo que no tiene un biogén, ya que él puede decaer en intensidad, hacer que no se note externamente («fenotipo«), pero que sigue ahí, dormitando.
El sociogén no se comporta igual, esta «especie de fotón» (energía sin masa), puede ir cogiendo más intensidad con el tiempo o perdiéndola, si interviene otro sociogén de la misma familia, pero más importante. Ya que, en esencia, debe ser transmisisble de padres a hijos, o entre amigos (camaradería intensa). Y aunque luego pueda sufrir los embates de otro sociogén (por ejemplo, uno positivo) y hacer que casi desaparezca. Es decir, que hablamos de un constante juego de fluidez y permanencia. Lo que hace que, esquematizando un ejemplo, nos despertemos como criados y nos acostemos como nobles (de pacotilla). Puede ser interesante visualizar una peli como My Fair Lady, donde una simple florista de barrio acaba pasando ante los demás por una señora muy culta.