
O sea, que hablamos de entrar en la adolescencia, a través de una fase inicial llamada preadolescencia. Convendrá detallar un poco este proceso.
Y no hablamos de entrar (integrarse) en un grupo determinado. Hablamos de integrarse en cualquier colectivo humano de esa edad (9-10 a 13-14), muy bien preparados para evitar que te desgracien la adolescencia. Y no, por ahora, no le daremos más vueltas a la tremenda diferencia científica entre incluirse o integrarse. La primera solo asegura «estar dentro del grupo interno», como uno más, y la segunda, «formar parte del grupo», como un componente igual a los demás.
Y conviene ya dejar claro que la adolescencia es una etapa fundamental en la maduración de la cría humana. Es la que nos hace realmente humanos (o no). Y es uno de las más citadas , como problemáticas y, al mismo tiempo (oh, ironía), es una de las etapas más desatendidos por la SAD… Realmente solo se atiende para incidir en la manipulación del adolescente y en su maltrato , si no se comporta como los adultos quieren que lo haga. Así de simple. Y por eso del análisis sociogenético.
Porque en la llamada infancia, una de nuestras tres primeras etapas de maduración, el peligro de acoso y marcación (o etiquetaje) es grande, pero no es nada definitivo (o casi). Pero hay un momento posterior, cuando se da el ataque adulto, sí repetimos, un real ATAQUE adulto, en el que se hace vitalmente peligrosa la entrada en este jardín, muchas veces bien llenito de mierda, al que llamamos con bendita cara adolescencia. Una adolescencia, que tiene otras tres fases de superación, tal como indica la imagen. De forma que, en cada una de ellas, podemos ir perdiendo poco a poco, o de repente, fichas, herramientas, capacidades. Da igual como les queramos llamar… son esas defensas que nos van a proteger del ataque adulto… siempre que las tengamos. Y lo subrayamos de nuevo : los adultos que debían ser nuestros tutores, en general, van a ser nuestros atacantes. Van a intentar borrar nuestra capacidad genética natural, de ser regeneradores sociales. Primero durante la adolescencia, y después como adultos.
Sí, por fin, intentaremos dejar claro, a lo largo de unas cuantas entradas, a qué le llamamos “pérdida de la adolescencia”.
¡Anímate!