Y las posturas encogidas…

Nos llenamos de dudas y de falta de respuestas. Muchas veces los adultos no quieren responder o se van por peteneras. O simplemente no saben… Y empezamos a desconfiar de ellos… no hay que ser adolescente, para aprender a desconfiar de tus padres. O de los adultos en general…En esta época también se descubre que las rodillas humanas parecen salir de la cara de la cría humana, que ha entrado en fase de morros… y nota que le viene bien como defensa de su intimidad.

Por ejemplo, como un buen puerco espín, la cría humana que se siente acorralada, hace lo posible por enroscarse, para que la realidad le moleste lo menos posible. Son tácticas para pasar desapercibido, o para que no le molesten hasta que ella decida interactuar.

Y qué mal lleva el adulto normal, esta fase de encogimiento. Y más grave será cuando aumente en la etapa adolescente… ya más en modo recogimiento (más o menos consciente). Ahí podemos perder a la cría humana. En su relación con nosotros.. y la de él consigo mismo. En el fondo, si nos fijamos no deja de ser una vuelta a la postura fetal… cuando estábamos tan protegidos.

Y vuelta a lo mismo, encogerse de piernas y abrazarse a ellas, es una señal de protesta, pero no tiene nada que ver con coger piedras para tirar, o cosas peores, como cocteles molotov, por ejemplo. Aunque esos ya son más propio de unos años después, en plena adolescencia. Cuando crees saber mucho más de lo que realmente sabes.. y encogerte de piernas te parece una postura demasiado infantil.

El resultado final, individual o colectivo, siempre es el mismo : los adultos pierden la confianza de las crías humanas… Y, lo peor, va a ser muy difícil recuperarla. Porque ya no son niños!!!

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