Etiqueta: confianza

  • Y las posturas encogidas…

    Nos llenamos de dudas y de falta de respuestas. Muchas veces los adultos no quieren responder o se van por peteneras. O simplemente no saben… Y empezamos a desconfiar de ellos… no hay que ser adolescente, para aprender a desconfiar de tus padres. O de los adultos en general…En esta época también se descubre que las rodillas humanas parecen salir de la cara de la cría humana, que ha entrado en fase de morros… y nota que le viene bien como defensa de su intimidad.

    Por ejemplo, como un buen puerco espín, la cría humana que se siente acorralada, hace lo posible por enroscarse, para que la realidad le moleste lo menos posible. Son tácticas para pasar desapercibido, o para que no le molesten hasta que ella decida interactuar.

    Y qué mal lleva el adulto normal, esta fase de encogimiento. Y más grave será cuando aumente en la etapa adolescente… ya más en modo recogimiento (más o menos consciente). Ahí podemos perder a la cría humana. En su relación con nosotros.. y la de él consigo mismo. En el fondo, si nos fijamos no deja de ser una vuelta a la postura fetal… cuando estábamos tan protegidos.

    Y vuelta a lo mismo, encogerse de piernas y abrazarse a ellas, es una señal de protesta, pero no tiene nada que ver con coger piedras para tirar, o cosas peores, como cocteles molotov, por ejemplo. Aunque esos ya son más propio de unos años después, en plena adolescencia. Cuando crees saber mucho más de lo que realmente sabes.. y encogerte de piernas te parece una postura demasiado infantil.

    El resultado final, individual o colectivo, siempre es el mismo : los adultos pierden la confianza de las crías humanas… Y, lo peor, va a ser muy difícil recuperarla. Porque ya no son niños!!!

  • Para SALIR del útero a toda prisa !!!

    Porque a velocidad no nos ganan una vez que queremos salir… y si “no queremos”… entonces vamos jodidos, tanto nosotros como nuestra madre. 

    El problema es como salimos… porque no toda salida es buena… y como dijimos el azar no tiene mucho que ver, pero algo sí. Por ejemplo influye algo en que, después de bañarse en la piscina amniótica durante nueve meses ,nos hayamos quedado mal colocados. 

    Porque , cuando el espacio no sobra, ya no es lo mismo que estemos orientados con la cabeza hacia la salida, o que estemos con los pies. Si estuviéramos saliendo de un campo de fútbol no estaría mal tener las patas para abajo, ya que no sabemos andar de cabeza…. Pero en el parto es muy fundamental, que primero salga la cabeza y luego el resto del cuerpo.

    Así que, además de desear que nuestra madre evitara la mala influencia de la SAD durante el embarazo, también debemos tener algo de suerte para salir de cabeza, para evitar que el cordón umbilical se enrolle en nuestro pescuezo.

    Así que sí, algo interviene el azar… aunque si el seguimiento médico se hace como es debido, no debería haber problema para tener un parto con buen final… Pero quién se puede fiar de algunos médicos???

  • Pero…

    …¿nacemos desconfiados?

    Realmente nuestro ADN solo habla de confianza. De empatía y la consecuente solidaridad. Lo que no tiene nada que ver con usar la curiosidad para matarse , como dice alguna gente que le pasa al gato. La desconfianza es realmente una capacidad que se va cogiendo con el tiempo, a partir de muchas horas de cuna, de suelo e incluso de estar en brazos de alguien, pero sintiendo siempre estar algo abandonado. Viene a ser lo que podemos llamar un elemento del adn social positivo.

    Si, para colmo, nos maltratan más fuertemente, entonces es cuando se injerta en nuestro cerebro una tendencia a «confiar» que, ese maltrato, se repita. Y eso acaba siendo lo contrario, o sea la «desconfianza». Podemos decir que se va injertando un adn social, que va neutralizando la capacidad genética de confiar, haciendo que pase a dominar esa nueva capacidad de desconfiar. A ese fenómeno, aquí, le llamamos reescritura social del ADN. No borra lo escrito, solo se escribe al lado o por encima. En un caso complementa, es positivo, y en el otro «tapa», siendo así negativo.

    Pero algo de desconfianza no es muy malo, en principio. Solo lleva a mirar con precaución, para ver mejor lo que miramos. Sería inútil en un animal irracional, que, lo más que debe hacer es andar con cierta precaución (puro instinto), cuando se tope con otro animal irracional.

    Algo que, por desgracia de nada le vale, cuando se encuentra con un animal racional. Nosotros somos totalmente impredecibles (o casi). Los maestros del engaño.¡Y eso acaba con ellos!

    Así que nos queda aprender que nuestra curiosidad innata, conlleva cierto peligro si no tenemos filtros mentales adecuados (propios), para observar los detalles que caracterizan a las malas personas. Ahí es cuando hacemos el gato (tonto), si nos fiamos demasiado de un adulto humano. Y por eso, para evitarlo, el ADN nos trae marcada una capacidad tan esencial como es la atención.