
Y llegamos al quid de la cuestión, sobre todo cuando se quiere hablar de aprendizaje. O de su equivalente : educación… siempre como una diferencia clara de domesticación… porque domesticar no es aprender, ni siquiera es enseñanza, es imprimación mental pura y dura, como el marcaje de las reses en el Far West USA.
Y con el agravante de que la cría humana que ha llegado a la adolescencia es un saco vacío, e inmenso, que está deseando llenarse. Es lo también llamamos la mochila adolescente. Aunque la SAD ya se encargó, con su sistema de domesticación, mediante sociogenes, en la preadolescencia, de que la cría ya adolescente entre en esta nueva etapa, odiando todo lo que se tiñe de educación impartida por adultos, incluso si se trata de auténtica educación (que la hay)… hacen que llegue quemado a esta etapa educativa.
Se ha conseguido que, todo preadolescente que haya sobrevivido su etapa, empiece la adolescencia odiando el mundo adulto.
La pregunta de la imagen es vital : ¿Cómo llenar la mente de un adolescente, que ya está harto de que se la quieran llenar con mierdas varias? Y, a veces, muy bien disfrazadas de ciencia.
Lo más lógico es dejarse llevar por los falsos guías/gurús, sean adultos o adolescentes veteranos, que siempre saben por donde están los caminos de perdición… los que te llenan la mochila de herramientas inútiles o tremendamente adictivas.
¡Anímate!