Etiqueta: educación

  • Pero ¿cómo lo aprendemos?

    Y llegamos al quid de la cuestión, sobre todo cuando se quiere hablar de aprendizaje. O de su equivalente : educación… siempre como una diferencia clara de domesticación… porque domesticar no es aprender, ni siquiera es enseñanza, es imprimación mental pura y dura, como el marcaje de las reses en el Far West USA.

    Y con el agravante de que la cría humana que ha llegado a la adolescencia es un saco vacío, e inmenso, que está deseando llenarse. Es lo también llamamos la mochila adolescente. Aunque la SAD ya se encargó, con su sistema de domesticación, mediante sociogenes, en la preadolescencia, de que la cría ya adolescente entre en esta nueva etapa, odiando todo lo que se tiñe de educación impartida por adultos, incluso si se trata de auténtica educación (que la hay)… hacen que llegue quemado a esta etapa educativa.

    Se ha conseguido que, todo preadolescente que haya sobrevivido su etapa, empiece la adolescencia odiando el mundo adulto.

    La pregunta de la imagen es vital : ¿Cómo llenar la mente de un adolescente, que ya está harto de que se la quieran llenar con mierdas varias? Y, a veces, muy bien disfrazadas de ciencia.

    Lo más lógico es dejarse llevar por los falsos guías/gurús, sean adultos o adolescentes veteranos, que siempre saben por donde están los caminos de perdición… los que te llenan la mochila de herramientas inútiles o tremendamente adictivas.

  • ¿Cómo influye el Poder?

    Es curioso que el gran Sócrates, vía Platón, se hiciera tantísimas preguntas, sobre la Belleza, la Amistad, la Justicia… pero nunca se planteara preguntarse sobre la esclavitud, aunque fuese «con la boca pequeña», o la falta de libertad «naturalizada, que viene a ser lo mismo … o incluso, mucho peor, sobre el Poder. Ese concepto, que justifica la falta de libertad en los humanos oprimidos.

    Y es que todo empieza con un reparto desigual del poder. Como antes, ya comentado en su momento, lo fue el dinero/tierra, que da lugar a ese poder, que antes del robo de tierras no existía.

    Porque nada hay en el ADN humano que justifique la afición del ser humano al poder, y menos en su versión de homo sapiens.

    Porque los animales irracionales no están marcados por ninguna característica genética, que les pida aficionarse a tener poder. El león necesita comer y caza para ello, pero no siente ningún instinto especial para que sea poderoso. Hasta su título de Rey de la Selva es un invento humano. Y muy poco científico, ya que la sabana, hábitat del león africano, poco tiene que ver con una selva. Ese es más bien territorio del tigre asiático.

    Pero el ser humano desea tener poder. Puede ser un depredador por afición, no por necesidad alimenticia. Si no fue educado en la igualdad, durante su infancia, entonces ya recogió resabios de que él manda sobre los otros… Y, si es vanguardia de algún movimiento revolucionario, de adulto, eso ya resulta una adicción al poder (totalmente racional, pero fuertemente desviada por lo emocional).

  • Y mucho peor si son madres adolescentes!!!

    Hacíamos ayer una pregunta : ¿Escuelas para qué y qué tipo de escuela?

    Porque en situación de extrema pobreza la escuela, aparte de inexistente, no podría ser usada, ya que la necesidad vital (ayuda en casa) impide atender a la necesidad intelectual. Aunque, precisamente, la una es imposible sin la otra.

    Lo que nos lleva a la segunda pregunta : ¿Qué tipo de escuela se necesita en ambientes d extrema pobreza, para intentar salir de ella?

    Y esa idea, como siempre pasa, nos llevará a la siguiente : ¿Qué tipo de escuela pude existir, allí donde la libertad no existe? O, como mínimo, escasea…

    ¿Qué cría humana, especialmente si es adolescente, puede aprovechar una escuela, suponiéndola aprovechable, si tiene que hacer de madre y cuidar de unos hermanos? La libertad formal no alimenta ni deja tiempo para ser creativa. Porque las ideas realmente creativas, van a chocar con ese formalismo liberal.

  • La conducta : ¿Se EDUCA o se DOMESTICA?

    ¿Cuánta gente (adulta) confunde educación con domesticación?

    ¿Cuánta gente (adulta) le preguntaría a un caballo, en el caso de que hablara (y pensara), si quería ser domado?

    ¿Cuánta gente (adulta) piensa en la cría humana, una vez que debe empezar un proceso educativo? Es decir, ¿cuánta gente valora el tipo de educación que va a recibir, para que no sea un proceso de mera domesticación?

    ¿Cuánta gente (adulta) mueve un dedo, cuando las crías humanas protestan por el tipo de educación/domesticación recibida?

    ¿Cuánta gente (adulta) piensa, y actúa (conducida por sí misma) una vez que ha pensado?

  • Como lo es… la ESCUELA

    Y a saber que te la estás jugando, podemos añadir a lo que dice el maestro de Moncho… porque las inteligencias , la tuya y la del maestro, están para ayudarte a pensar como te puedes adaptar mejor al ecosistema cambiante. Y para asumir esos cambios del ecosistema (naturales o artificiales), de forma positiva, nada como saber pensar en lo que puede venir, una vez que has empezado a funcionar como un ser vivo.

    Es algo que tienen muy claro los animales irracionales (la prevención). No se sabe muy bien porqué lo suelen olvidar los racionales.

    Sobre todo a seguir el gen biológico al que se refiere el maestro en la imagen : ser buenas personas.

    Lo normal es que nos dejemos ir, acompañados por el gen social negativo de ser malas personas. Es más fácil dejarse llevar por ese cúmulo de capacidades para ser egoísta, antipático, insolidario… en resumen, más enemigo que amigo de cualquier otro ser humano. Especialmente si es algo diferente de nosotros.

    Y es, entonces, cuando nos dejamos llevar por el gen social del fascismo.

  • No es fácil ser… un adulto COMPLETO!!!

    Podemos parecer pesados, como de hecho lo éramos al dirigirnos a nuestros preadolescentes, al repetir tantas y tantas veces que la adolescencia va a marcar tu futura adultez.

    Que no se puede ser un adulto completo si no se es un adolescente completo. Porque, a diferencia de la infancia, que también nos determina pero no tanto, la adolescencia si es determinante al 100%.

    Y resulta crucial que sepamos nadar entre la multitud de escollos que presenta el mar de la adolescencia. Que no es precisamente un tranquilo lago.

    Y también lo saben los adultos, aunque no sepan mucho de genética y el papel regenerador que trae marcado toda cría humana en su ADN.

    La llamada educación de la cría humana, es claramente un trabajo de auténtica domesticación, Y no tiene otro fin, que evitar ese trabajo natural futuro de las crías, que tratan de conseguir regenerar la sociedad adulta dominante, y así restablecer el equilibrio naturosocial perdido.

  • Todo «eso» (de las emociones)hace muy complejo el proceso…

    … de ver bien lo que se mira.

    Hay que aprender a mirar, para aprender a ver. Desde que nacemos y se abren los ojos, es preciso estar atentos a todo lo que nos rodea. Y no solo a mamá, por muy esencial que sea en eses momentos.

    Y por eso, «bendita curiosidad». Sin ella el proceso imprescindible de aprendizaje sería algo imposible. Necesitamos sentir curiosidad por algo, para que ese algo se haga objeto de nuestra mirada y posterior visión.

    Por ese motivo fracasa mucho profesorado. Porque no son conscientes (no quieren?) de que, mientras no consigan la atención de su alumnado, todo lo demás sobra.

    Lo primero e imprescindible, en la interacción con el alumnado, es derribar el muro de desconfianza que trae adherido la cría humana, cuando se le pone delante la autoridad de un profe. Y si este es autoritario, por mínimo que sea, entonces el muro será impenetrable. No se podrá ver nada detrás de él. Y, lo que es mucho peor, el adulto docente, ni cuenta se dará del muro que acaba de construir.

    En ese caso «de muro en el aula», el acto educativo ni empezar puede. Las emociones positivas que deben intervenir en él, están completamente frenadas. Y derivan en emociones básicamente negativas («no me quiere atender»…).

  • Y qué decir del filtro escolar, también cultural y…

    … tan grave como demoledor!!!

    Porque existe un tipo de profe, que no mira para su alumnado… y si mira, ¡no lo quiere ver! Es el típico profesorado que mira más el libro de texto o el encerado que al alumnado. Y, si lo mira, suele centrarse en el «buen alumnado». Al «malo» lo suele mirar, con rabia o desprecio, solo cuando le reprende por algo que ha hecho (o no ha echo). Ese también es un gran muro escolar.

    Porque sin ópera se puede vivir, pero desescolarizado no. O, por lo menos, no nos dejan vivir como un integrante «normal» de la sociedad adulta establecida «como normal», esa que aquí denominamos SAD. De hecho, estar mal escolarizado supone tener menoso posibilidades de «salir adelante» en ese tipo de sociedad.

    Y vaya palabreja este concepto de «normal». Un concepto puramente matemático, que en el terreno social, solo vale para descalificar al humano diferente, al que no es como «nosotros».

    Y por eso, en la escuela no se mira igual, al alumnado normal que al alumnado «anormal». De hecho en la universidad se sigue con la misma táctica de mirar más a quien responde mejor «a gusto del profesorado». Nada que ver, nunca, con ser un alumno realmente lúcido.

    Y sí, es bien cierto que, en el encerado de la vida, aparecen ecuaciones mucho más complejas y peligrosas que una simple multiplicación. Y, por eso, necesita mucha más preparación.