
Y no solo hablamos de ver el feto… aunque sea en una ecografía. ¿Sabremos leer toda la información que ese cuerpecito trae consigo?
Una vez formado el núcleo de su cerebro, ¿qué es lo primero que siente, antes incluso de poder formar un conato de pensamiento?
Qué tipo de sensaciones hacen surcos en su mente, generando circuitos neuronales, donde almacenar esos datos que le vienen del corazón materno? Prevalece el susto a lo nuevo, sobre la curiosidad que ya su ADN le debe estar indicando, dada la necesidad de adaptarse al ambiente… intentar establecer, por ejemplo, una mínima comunicación con las señales que emite lo que él aún no sabe es su madre.
No sabe lo que es, pero está muy claro que la naturaleza no gastó millones de años experimentando con el ADN de un ser vivo, para que no le obligue, lo más rápido posible, a descifrar si es algo positivo o negativo, en este caso, ese ruido que le está llegando de su propia madre… y desde muy cerca, aunque no tenga noción de distancia. por ahora… le toca precisamente hacer lo posible por que su cerebro vaya haciéndose operativo… en ello le va su vida futura.
Así que, simplificando la situación, tenemos un ser vivo que busca desesperadamente entender lo que significan las señales que vienen a través del líquido amniótico… ¿Estará haciendo lo mismo su madre?¿O ella estará abrumada por su situación de preñada?… incluso demasiado abrumada… ¿Quién se puede fiar de un adulto (aunque sea mujer)?
¡Anímate!