
Porque el problema de ser mujer nos tiene atados, a su vez, al semienterrado problema de ser hombre o de ser hermafrodita.
¿O no?
Y le decimos semienterrado, porque nunca se trató mucho el problema del hermafroditismos, llamado ahora intersexualidad, aparte alguna consideración previa sobre su «anormalidad».
Algo que, como ha pasado con otros asuntos naturosociales, se trató de desviar por el camino de la medicina. Para así obviar el enorme problema de tratar de entender como debe ser la vida de aquellos seres humanos, que nacen algo más diferentes de lo considerado socialmente como «normal»… pero que, en ningún sitio está escrito, se deben abandonar en el desván de la vida cotidiana.
No nos pararemos ahora, desde luego, no solo por ser una minoría, frente a las mayorías que son maltratadas por la SAD : pobres, mujeres, infancia… o, como veremos en estes día, el problema de ser o sentirse mujer. Aunque este último lo consideramos bastante artificial (social), en cuanto al cambio de sexo, no a la orientación sexual.
¡Anímate!