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  • Y mamá robot, no es SUFICIENTE mamá!!!

    Y no solo le falta la risa a mamá robot. Le falta mucho más…

    Una mamá auténtica, después de llevarte en su seno durante nueve meses, está ya preparada para muchas cosas… de esas que serán cruciales en tu maduración durante tus primeros dos años de nacido. Para empezar, si tiene que domesticarte en un lugar cerrado, al que se llama refugio, no deja de mantenerte en una situación muy parecida al útero materno… o encerrada en la cueva familiar, sin poder salir de ella, para irse aclimatando al exterior. Cuando la cría humana lo que necesita es sentirse en un entorno amplio, muy variado, y no solo conocer el interior de la cueva, por mucha gimnasia que hagas. Y por muy protegida que te sientas… precisamente la naturaleza quiere que empieces, ya temprano, a sentir algo de miedo, para aprender que se necesita avanzar con precaución.

    Con estas tres entradas sobre las madres humanas y la negativa clara a que sean comparables con las madres robóticas, podemos concretar más algunas cosas de eso que llamamos sociogenética. Además en relación con esta etapa de la cría humana, dijimos priemera parte dedonde más y mejor se va a trabajar, por parte de la SAD (humana o robótica), intentando manipular su maduración. Lo que llamamos aquí, primera parte de la maduración humana.

    Centrémonos en el proceso de Condicionamiento Mental… una forma de funcionar, socialmente, que está muy relacionado con ese concepto que, hasta aquí, le hemos llamado injerto social en las crías humanas, por parte de la SAD (sociedad adulta dominante).  Recordemos siempre, que no todos los adultos forman parte de esa SAD. Como mucho, algunos son simples delegados del Poder. Y en buena parte involuntarios.

    De alguna forma se puede decir que este condicionamiento mental es un pariente teórico del Síndrome de Estocolmo en sus diversas formulaciones. Especialmente en lo tocante a que las mujeres acaben sufriendo su variante de aceptar el maltrato como un mal natural. Creer en el jodido pecado original, aunque no seas nada creyente.

  • Porque no depende de ser la mamá humana o artificial…

    La llamada normalidad no existe en un mundo real, solo existe en matemáticas… en ese universo, cosas como la media aritmética pueden indicar lo que es «normal» o no, en una serie de resultados de un problema.

    Pero en el mundo real, se usa mucho un concepto de normalidad, que es totalmente arbitrario, ya que depende de quien ostenta el poder, o la mayoría de votos, si hablamos de una democracia formal…

    Y, por eso, decimos que, una madre humana dará una cría humana «normal», si la deja madurar de acuerdo con las leyes de una sociedad que funciona democráticamente.

    Pero en la realidad, donde no hay sociedades verdaderamente democráticas, no se puede ser normal. Porque, como pasa en una sociedad robótica, la normalidad son las normas que marca esa sociedad dominante. no democrática (la SAD). Ya que la sociedad no dominante, no tiene voz.

    Sea la sociedad que sea, solo hay dos posibilidades de avance : siguiendo el ADN biológico , con refuerzo de un adn social positivo… o seguir el camino que marca un adn social negativo. Estamos, pues, hablando de sociogenética.

  • Y lo de la pose…¡No es broma!

    Dejemos, como dijimos ayer, las adicciones y los golpes en el útero. Incluso dejamos, por ahora, ese maltrato, siendo usuarias de una cuna, o ya una cría capaz de dar sus primeros pasos…

    Pensemos en una simple madre, comido su coco por el sociogén negativo, de que las hembras deben vestir de rosa… un simple sociogén y ya se colocó en el cuerpo de la bebé, su primer síntoma de estar condicionada por una sociedad machista. Ahora lo hace su madre… y, cuando ella sea madre, hará lo mismo.

    Y si no es muy machista, al menos una sociedad no igualitaria entre sexos. Una que sostiene que los machos visten de azul y las hembras de rosa. Y si a algún chaval de 5-6 años le gusta el rosa, ya tenemos enfilado un posible cambio de sexo, o por lo menos de orientación sexual… aunque uno se puede vestir de rosa y ser un machote de primera.

    Y es cierto que el robot no tiene sexo, no debería tener, salvo en un universo de patidifusos mentales, dónde quieran hacer más confuso, lo que ya de por sí puede serlo. A fin de cuentas, que uno tenga el tubo para dentro y el otro lo tenga para fuera, debe ser un problema metafísico, que impide decir que son dos cosas diferentes, humanas, pero diferentes.

    Y sí, la pose con los brazos detrás de la cabeza, no es una pose erótica de un supersexualizado demente, porque se puede decir que nacemos así (es ironía). Sobre todo si eres una niña. Y la mamá, si no es robot, estará supercontenta (seguro!!!).

  • ¿Para qué la vista?

    Uno de los sociogenes negativos, que procura la SAD injertar, lo más rápido posible, en las crías humanas es el que podíamos llamar «de las anteojeras»… o el filtro de la vista selectiva. El que solo nos deja ver, lo que quiere que veas la SAD. Y al final nos acostumbramos tanto a él, que, si nos preguntan decimos que eso no nos interesa verlo. Que son cosas de típicos disidentes irracionales (antipatriotas…).

    Y ya deberíamos saber que ver es mucho más que mirar, pero conviene que resaltemos bien que, para ver no llega con tener un buen cerebro… también hay que tener las ganas de que funcione como es debido.

    Por ejemplo, para notar, si algo impide nuestra visión… incluso con algo tan burdo como unas simples anteojeras de caballo. O unas gafas, que filtran determinadas escenas de la realidad, para ser más tecnológicos. Así que, aprovechemos que el feto aún no ve, para hacer hincapié en que, la vista, no es el único sentido que tenemos.

    Hemos hablado antes del sentido del oído, algo que, ya de feto, conviene desarrollar como si no hubiera un mañana.

    La curiosidad y la necesidad de defenderse del medio, nos hacen notar todos los cambios que se producen en nuestro entorno, para ir madurando una red de circuitos neuronales, aunque sean muy simples por ahora. Pero todo producto tiene un inicio. Porque hay cosas que no pueden esperar. Y sobre todo dependiendo del tipo de madre biológica (o artificial) que nos tocó aguantar… y de esto, tan crucial, hablaremos más adelante.

  • Aunque no se necesita una revolución para ESO!!!

    Efectivamente, no necesitamos estudiar a fondo la Revolución Francesa, ni tampoco la Soviética, aunque mal no viene, para establecer los paralelismos evidentes entre ellas : una vanguardia que dice va a proteger a los desprotegidos, para , realmente, generar, otra desprotección igual o peor.

    En la llamada Guerra Civil USA, siglo XX, donde se dan ciertas circunstancias revolucionarias, también se pretende romper las cadenas de la esclavitud… Pero, en el fondo, es para cambiarlas por otras cadenas más flexibles, pero igual de imposibles de romper, si el amo no lo quiere. A veces la cadena virtual es más segura que la cadena real. Y, si no, que le pregunten a la Religión.

    Pasamos de amo con esclavos en los campos del Sur, a tener amos con obreros casi esclavizados en las fábricas del Norte.

    Y decimos casi esclavos, porque lucían como humanos libres, legalmente, pero en la práctica estaban atados, con cadenas virtuales, a sus amos. Porque dependían de ellos para todo : vivienda, comida, vestido… y además, para colmo, lo tenían que pagar con su escaso sueldo.

    Y de hecho los nuevos amos eran los dueños de las casas, y de las tiendas de comestibles y ropa. Y lo mismo los cuidados de la salud… realmente fue una ganga para los burgueses del Norte : esclavitud sin esclavos. Mayor hipocresía imposible. Y con esa mentalidad siguen en pleno siglo XXI… eso se llama tener un buen adn social negativo, ¿no?

  • La sociogenética del poder…

    Llegamos a un punto culminante de estas reflexiones : hemos hablado de como aparecen los sociogenes negativos y su papel en la neutralización de los biogenes. Lo contrario precisamente de lo que debían hacer los sociogenes positivos, que tienen como objetivo reforzar a los biogenes. Que, por definición, salvo alguna variación epigenética, deben ser siempre positivos para la buena evolución del ser vivo.

    Además se ha introducido una variante, hasta ahora bastante disimulada : el injerto de un adn social no solo se realiza durante las etapas de cría humana, puede ser iniciado su injerto durante la etapa de adulto. Tal como se ve en la bibliografía citada, no se trata de una mutación biológica, sino sociológica.

    Tal como acabamos de ver, al reflexionar sobre el cambio de conducta, que se puede dar en una fábrica industrial, en función de lo propenso que cada trabajador de ella sea, a la intervención, física y mental, de los amos del cotarro empresarial. Ayudados, desde luego, por todos los estamentos que también lo hacen durante las etapas de cría : familia, amigos, policía, políticos…

    En la escuela se aprende muy bien a notarse diferente «yo soy menos que los otros»… si provienes de clase baja. Y al revés , si es de clase alta. Pues en la fábrica no es menos… con la agravante de que sueles tener, a cierta edad, una familia que atender. Y la SAD (no nos olvidamos de ella) ayudará al amo, para que te metas en la cabeza que tú no te mereces un ascenso en la escala social profesional… o, al revés, puedes ascender fácilmente si te haces un colaborador del poder empresarial.

    Te darán poder si estás dispuesto a usarlo en contra de tus compañeros… es decir, de tus excompañeros. En la imagen lo esquematizamos así : o subes para ser un trabajador alfa, o te quedas siendo el mismo trabajador beta que ya eras.

  • Y hasta hay gente que se CREE feliz, sin serlo!!!

    Porque creer que tienes un yo no es lo mismo que tenerlo.

    Porque puedes tener varios yos en tu mente, y ser todos igual de pobres.

    Porque puedes pensar que piensas, cuando solo estás creyendo que lo haces.

    Porque necesitas un yo verdaderamente libre (un yo proprio), para que veas la realidad tal como es (lo más aproximada) y no como te la cuentan.

    Porque tú sabes mejor que nadie lo que te conviene, pero, para eso, necesitas tener una conciencia propia. No una prestada. Y eso es lo que les pasa a los creyentes : tienen una conciencia de sí mismo prestada por la religión a la que siguen. No son un Yo personal, realmente son un Otro impuesto por la Iglesia que siguen. Y lo mismo pasa con los seguidores fanáticos de una ideología política. Su Yo es la Causa que fundamenta esa política.

  • Y por eso, dónde nacemos es un accidente social…

    Es, en cierto modo, un juego, pero un juego en el que siempre pierden los mismos : los pobres.

    Porque ellos nacen dónde les toca y no podrán salir de ahí fácilmente. Por mucho que alguno diga que ya se tienen ganado un cielo. Mientras que los hijos de los ricos si nacen ahí es por accidente… así que siempre tendrán la opción de poder salir de ese ecosistema de pobreza.

    Los pobres vienen de familia pobre, que, para colmo, pueden tener ya asumida su pobreza «como un hecho natural». Los adultos dominantes, con la inestimable ayuda de la iglesia, se esfuerzan mucho en conseguirlo. Para eso se inventaron el Reino de los Cielos, sea en la religión que sea. Pero los ricos, si la familia intercede por ellos, tendrán fácil salir de ese ecosistema pobre, que no les es propio.

    Y , si la familia no los quiere, les tocará ampliar el número de pobres que se acumulan en ese ambiente. Porque la naturaleza no juega con nosotros. Somos nosotros quienes jugamos con la naturaleza. Y por eso la SAD inventó el sociogén, para hacer que unos seres humanos se comporten de una forma y otros de otra, de tal forma que se contradigan con las directrices que les darían sus biogenes. Jugamos a contradecirla, a veces queriendo y otras no.

    ¿Comprendido?

  • La explotación social hace pobres…

    Si uno no se quiere complicar con la sociogenética, puede ver esta explicación, desde un punto de vista más socioeconómico.

    Si seguimos nuestro camino (blog), podemos partir de que existe esa sociedad de adultos, que favorece el injerto de sociógenes negativos, para favorecer la neutralización de los biógenes, en vez de favorecer los sociógenes positivos, para que los refuercen.

    Como decíamos ayer, tiene que haber un grupo de seres humanos, que se autoconsideran superiores, y que, con ayuda de sacerdotes y militares, consiguen reducir a la esclavitud a otro grupo de seres humanos mucho más numeroso.

    Y da igual que se llamen reyes, condes o burgueses… ellos serán el sector social dominante, el que mantenga la explotación de los otros, ayudados por curas y soldados. Y también se pueden llamar bolcheviques, con la ayuda de un ejército llamado rojo y la ayuda inestimable de los comisarios políticos.

    Porque no llega con la fuerza, también se necesita la persuasión, para que los oprimidos se mantengan en calma. Y ahí entran los educadores/domesticadores, que ayudan a los sacerdotes (o comisarios), para que, eses oprimidos, no solo se sientan incapaces de protestar por la esclavitud (o el ser siervos de la gleba que sea), sino que asuman la falsa naturalidad de su explotación.

  • El ambiente nos hace miserables…

    Si no tenemos claro lo que decíamos ayer, sobre la imposibilidad de hablar de la libertad entre esclavos, es que sabemos poco de la esclavitud.

    En una peli reciente del Tarantino (Django) tenemos esa buena secuencia que tan bien ilustra el problema de no querer la libertad… y, para más inri, no querer la libertad para los otros.

    El esclavo Stephen, que tan bien protagoniza Samuel Jackson, lo dice bien claro (en la imagen).

    Aunque realmente no está hablando de derechos laborales, en la versión el autor del montaje, como si fuera un simple trabajador, sino de derechos humanos (ser libre).

    El sociogén que te hace ver natural que seas un esclavo, está injertado en la mente de este esclavo de tal manera, que tiene tapados los biógenes de empatía y solidaridad… e incluso el de la libertad imprescindible para poder hacerse un adulto completo (necesariamente libre). Este tipo de esclavo es lo que podríamos llamar ser humano mueble, una versión zombi de los negros que eran libres en África… y fueron raptados, para convertirlos en instrumental de trabajo mecánico en USA.