
Y es que el hacer preguntas, sobre todo preguntas más o menos difíciles es lo que te hace diferente en clase. Aunque podemos hablar de los diferentes que, más bien, suelen estar muy callados.
Aunque no debemos olvidar que no siempre la mente libera las ideas que produce… a veces no dan salido. ¿Cómo somos capaces de saber que un alumno muy callado no tiene preguntas que hacer(se)… ¿acaso es qué no piensa?
Porque una cosa es tener un TOC, que no siempre es real, para estar más callado que la silla donde se sienta ese alumno. Puede ser que el ambiente no le permita formular preguntas, ni siquiera una frase tan simple como «buenos días», por ejemplo.
La imposibilidad de un profe, u otro alumno, para interactuar con una persona muy callada.., que, repito, no tiene por que pertenecer al espectro autista… es una simple muestra de la incapacidad de muchos seres humanos , para interactuar con otro ser humano.
Basta que se nos haga socialmente muy trabajoso dialogar con el vecino, para que nos echemos las manos a la cabeza y digamos, eso sí por mayoría, que ese humano ,tan parco en palabras es un ser diferente… y que no merece nuestro esfuerzo para intentar contactar con él. Es más, preferimos a veces insultarlo como «diferente».
¡Anímate!