
Una palabra muy importante.
La diferencia, además de significar el resultado de una operación, restar el sustraendo al minuendo, puede usarse para hacer notar lo que distingue a un ser humano de otro. Así, cuando se dice : este niño (o niña), es diferente de este otro (u otra).
Y ahí empieza uno de los mayores problemas que debe afrontar una cría humana, dejando ya de lado el maltrato infantil , que puede sufrir en casa, con padres biológicos o adoptivos.
Como receptores de derechos civiles no deberíamos ser diferentes. Aunque luego, los adultos, hacen que realmente sí lo seamos.
Pero, como receptores del llamado acoso escolar, sí somos muy diferentes… y esa diferencia no siempre es palpable. La llamada SAD, se encarga con esmero, de ir mudando las reglas de convivencia social, para que pasen desapercibidos esos cambios, que aumentan las diferencias de trato, por parte de los adultos dominantes. Y tan metido está en la mente del niño «diferente», que ya se considera debe mantener una postura diferente (estará aislado, por ejemplo), cuando podría estar jugando con las demás crías… pero ya le han metido en la mente que él «no puede». Un sociogén (idea) destroza futuros.







