
A esta entrada le podíamos llamar también «paradojas de la ciencia». Ya un tipiño llamado Hamlet hizo muy famosa una frase que decía : «To be or not to be, that is the question». Que viene a ser, en cierto modo, la primera pregunta que se debe hacer un ser humano, nada más nacer… pero cuando sea capaz de hacerse preguntas (que no se nace sabido).
Así que antes de pasar ya a la Biología y a la Sociología, como ramas del saber humano, que fundamenta esta Sociogenética que nos hemos montado aquí, pausamos un momento con un concepto que está muy relacionado con la Física Cuántica, aunque pueda parecer un asunto de teología (o de magia). ¿Hay la posibilidad de estar en dos sitios al mismo tiempo? O, casi peor, ¿Se puede estar vivo y muerto al mismo tiempo? O en un nivel de preguntas más simples : ¿Qué separa la salud de la enfermedad? O bien, ¿Que es lo que hace que un ser humano (racional) se comporte como un animal irracional? Incluso muy irracional, como está pasando ahora mismo en Gaza y otros lugares del planeta. Esta última pregunta ya tiene algo que ver con la conducta humana, ¿no?
Porque tenemos un gen biológico, que nos impulsará a preguntarnos por todo lo que hay, dentro y fuera de nosotros. Pero se necesita la influencia positiva del medio donde vivimos, para que madure esa capacidad biológica. En caso contrario no pasaríamos de ser un aborto de ser humano, aunque nacido, pero inconcluso (es decir, inmaduro). Porque, a veces, dependemos del azar. O casi…
Y ahí entra precisamente la sociedad adulta dominante (SAD), para favorecer o frenar esa maduración imprescindible. Los genes sociales positivos nos favorecen, refuerzan el proceso de maduración. Los genes sociales negativos nos desfavorecen esa maduración prevista, la intentan anular, aunque eso sea imposible. Buena es la madre naturaleza (sea lo que eso sea).
Y eso nos lleva decir, que en la Química el efecto pantalla siempre es positivo, porque favorece la existencia de electrones libres alrededor del átomo… pero, ¿qué pasa si hablamos del ADN? Y siguiendo con el aporte químico teórico que vimos estos días, ¿qué nos pueden decir los catalizadores, cuando estamos analizando la conducta humana?
¡Anímate!