
Con tres meses de vida, el feto sigue dependiendo de su madre totalmente, pero se puede decir que ya empieza a construir su propio futuro. Y no, como decimos, por ser viable sin seguir atado a la placenta. Simplemente le aparecen los atisbos necesarios, para indicar que se inicia un proceso que lo llevará a su independencian total… más o menos a partir de los siete meses de útero, si algo adelantara el parto.
Empieza a tener un cerebro capaz de sentir ya muchas cosas… oir el latido materno, sentir el goce de estar sumergido en un líquido «amable», empezar a sentir su propio cuerpo (chuparse el dedo) e, incluso, interaccionar con la pared uterina, dando las clásicas y esperadas pataditas… que son su primera «visita» a un gimnasio.
Todo eso y el hecho de notar que tiene a otro posible gemelo (mellizo o siamés)al lado, ya que esas sensaciones le permiten comunicarse con el ambiente de una forma mucho más clara. Ya no son señales que no se saben interpretar. La inteligencia emocional del feto, seguro que empieza rápidamente a memorizar datos que le llegan y así, con su memoria, va consiguiendo pequeñas informaciones operativas, que le permiten ir madurando. Aunque solo sea por la práctica mínima que necesita, para cuando salga del útero. Especialmente si lo debe de hacer con premura.
Y cómo no, ahora ya puede aparecer la preocupación de cualquier macho… «¿Cómo lo tendré de grande?». Pero no hay sexualidad que valga, porque eso no depende de la emociones primerizas, sino de la maduración que lleve desarrollada la inteligencia racional, ya que será la que va ligada directamente al desarrollo sexual. No puede haber sexualidad, si antes el cerebro no es capaz de generar una actividad racional que pueda «sujetarla». La naturaleza no inventó la diversidad sexual, para que esta capacidad de sentir placer (que lleve a la reproducción, en eprincipio) se descontrole , precisamente, al azar. Y por eso la sexualidad, por mucho que lo nieguen los liberados sexuales, va en el carro de la racionalidad. Ni siquiera al revés… salvo que quieras vivenciar una sexualidad mutilada por el exceso de prisa.
Y lo dicho anteriormente va a misa, aunque tenga que ser una especial misa científica. Porque, como el problema de que tenga un cromosoma de más o de menos, producirá inevitablemente una desviación del plan original. Así que ya llegaremos a reflexionar sobre la sexualidad del ser humano. Por lo de ahora, tanto la sexualidad, como la mente racional madura, no existen.
¡Anímate!