Etiqueta: sexualidad

  • Y lo de la pose…¡No es broma!

    Dejemos, como dijimos ayer, las adicciones y los golpes en el útero. Incluso dejamos, por ahora, ese maltrato, siendo usuarias de una cuna, o ya una cría capaz de dar sus primeros pasos…

    Pensemos en una simple madre, comido su coco por el sociogén negativo, de que las hembras deben vestir de rosa… un simple sociogén y ya se colocó en el cuerpo de la bebé, su primer síntoma de estar condicionada por una sociedad machista. Ahora lo hace su madre… y, cuando ella sea madre, hará lo mismo.

    Y si no es muy machista, al menos una sociedad no igualitaria entre sexos. Una que sostiene que los machos visten de azul y las hembras de rosa. Y si a algún chaval de 5-6 años le gusta el rosa, ya tenemos enfilado un posible cambio de sexo, o por lo menos de orientación sexual… aunque uno se puede vestir de rosa y ser un machote de primera.

    Y es cierto que el robot no tiene sexo, no debería tener, salvo en un universo de patidifusos mentales, dónde quieran hacer más confuso, lo que ya de por sí puede serlo. A fin de cuentas, que uno tenga el tubo para dentro y el otro lo tenga para fuera, debe ser un problema metafísico, que impide decir que son dos cosas diferentes, humanas, pero diferentes.

    Y sí, la pose con los brazos detrás de la cabeza, no es una pose erótica de un supersexualizado demente, porque se puede decir que nacemos así (es ironía). Sobre todo si eres una niña. Y la mamá, si no es robot, estará supercontenta (seguro!!!).

  • Y otra pausa, sobre una fase vital : ESTAR preñada!!!

    El comportamiento humano de la madre es determinante, para el proceso de embarazo, pero no solo por el posible aborto. La madre va a ser la vía de entrada de los genes sociales que emite la SAD , para injertarse antes incluso de que hayas nacido. Porque hay que construir un cuerpo complejo, a partir de células totalmente indeterminadas, muy simples… ¿quién dirige el proceso? No solo el ADN (y el azar)!!!

    Hay que adaptarse al entorno desconocido, el útero materno. No del todo desconocido ya que la naturaleza dotó al gen correspondiente para saber lo que necesita diseñar y el como hacerlo…

    Para empezar hay que comunicarse con él… respondiendo a esos latidos tan precisos y característicos (para coger confianza, otro gen primordial)… y, para eso, están las pataditas, además de «para hacer ejercicio» (que se necesita). Sin olvidar la acción vital de reconocerse a sí mismo, a través de la acción involuntaria de chuparse el dedo.

    La influencia externa, los genes sociales (por ahora negativos), también se produce con el tabaco o el alcohol (como mínimo), que puede estar ingiriendo nuestra madre, voluntaria o involuntariamente. Drogas que modificarán nuestro comportamiento futuro. Es decir : su comportamiento marca nuestro comportamiento… no es genético, pero viene fijado por nuestra madre. Y lo adquirimos nosotros, sin comerlo ni beberlo. Al más puro estilo de gen social negativo (sociogenético).

    A lo que se suma la tensión nerviosa en la que viva nuestra madre. Sobre todo si es la típica profesional que, incluso siendo policía, no sabe retirarse a tiempo, para el cuidado del feto. Porque el proceso de cuidado no empieza tras el parto, realmente debe empezar cuando se considera la acción consciente de preñar. Caso del ácido fólico, por ejemplo. Aunque ya sabemos que, la mediocridad humana, está reñida con la planificación familiar. Y no fríamente planificada, sino emocionalmente buscada.

  • ¿Un punto de NO retorno?

    Con tres meses de vida, el feto sigue dependiendo de su madre totalmente, pero se puede decir que ya empieza a construir su propio futuro. Y no, como decimos, por ser viable sin seguir atado a la placenta. Simplemente le aparecen los atisbos necesarios, para indicar que se inicia un proceso que lo llevará a su independencian total… más o menos a partir de los siete meses de útero, si algo adelantara el parto.

    Empieza a tener un cerebro capaz de sentir ya muchas cosas… oir el latido materno, sentir el goce de estar sumergido en un líquido «amable», empezar a sentir su propio cuerpo (chuparse el dedo) e, incluso, interaccionar con la pared uterina, dando las clásicas y esperadas pataditas… que son su primera «visita» a un gimnasio.

    Todo eso y el hecho de notar que tiene a otro posible gemelo (mellizo o siamés)al lado, ya que esas sensaciones le permiten comunicarse con el ambiente de una forma mucho más clara. Ya no son señales que no se saben interpretar. La inteligencia emocional del feto, seguro que empieza rápidamente a memorizar datos que le llegan y así, con su memoria, va consiguiendo pequeñas informaciones operativas, que le permiten ir madurando. Aunque solo sea por la práctica mínima que necesita, para cuando salga del útero. Especialmente si lo debe de hacer con premura.

    Y cómo no, ahora ya puede aparecer la preocupación de cualquier macho… «¿Cómo lo tendré de grande?». Pero no hay sexualidad que valga, porque eso no depende de la emociones primerizas, sino de la maduración que lleve desarrollada la inteligencia racional, ya que será la que va ligada directamente al desarrollo sexual. No puede haber sexualidad, si antes el cerebro no es capaz de generar una actividad racional que pueda «sujetarla». La naturaleza no inventó la diversidad sexual, para que esta capacidad de sentir placer (que lleve a la reproducción, en eprincipio) se descontrole , precisamente, al azar. Y por eso la sexualidad, por mucho que lo nieguen los liberados sexuales, va en el carro de la racionalidad. Ni siquiera al revés… salvo que quieras vivenciar una sexualidad mutilada por el exceso de prisa.

    Y lo dicho anteriormente va a misa, aunque tenga que ser una especial misa científica. Porque, como el problema de que tenga un cromosoma de más o de menos, producirá inevitablemente una desviación del plan original. Así que ya llegaremos a reflexionar sobre la sexualidad del ser humano. Por lo de ahora, tanto la sexualidad, como la mente racional madura, no existen.

  • ¿Y dónde empieza TODO?

    Porque empezar empezar, no empezó en una playa, dónde se deja ahogar a un ser humano (por mucho mal que te cause… o sí?). O donde acaba el cuerpo de un niño inocente, que escapaba en una patera, o mucho peor, una lancha hinchable. Realmente TODO tuvo su inicio cuando un conglomerado de proteínas, formado a enormes presiones y temperaturas, a partir de aminoácidos llegados del espacio exterior, descubrió la forma de duplicarse… y a partir de ahí empezó un proceso evolutivo que nos ha llevado hasta aquí. La versión actual, homo sapiens, del ser humano. En algunos sitios, a este proceso evolutivo, le llaman «el asunto de las tortugas».

    Por eso, no es nada extraño que después de millones de años, esa misma naturaleza , que desconocemos realmente «qué es», descubrió la forma de combinar una molécula de ADN , sucesora de aquellas proteínas primigenias, para que se juntara con otro ADN. Y, a partir de ahí, generaba un ser vivo altamente complejo : el ser humano.

    Eso sí, le llevó millones de años descubrirlo. Y hacerlo viable, para que diera un ejemplo de ser vivo, no solo muy complejo, sino también que tuviera grandes posibilidades evolutivas.

    Aunque debemos decir, que en este segundo aspecto (su evolución) las perspectivas de conseguirlo no son precisamente muy animosas.

    De alguna forma se puede decir, que la naturaleza debe estar muy apenada, al ver como la versión de homo sapiens, que se ha generado en la última etapa evolutiva del hombre (la actual), con un ADN de partida muy potente, en términos generales, deja mucho que desear, como buen experimento científico.

  • ¿Y qué decir del plátano, que ya NO es… un plátano?

    Porque, a partir de cierto momento, se transforma en una obra de arte…

    Y no es que se reencarne, siguiendo los dictados de alguna religión, más o menos descolocada (intelectualmente), no… se trata de que alguien que se autoconsidera muy despierto (intelectualmente) decide que un simple plátano… cogido del platanero o de una mesa de alguna frutería, se convierta en una obra de arte, como si actuara algún tipo de magia y, a partir de ese momento, el plátano ya es otra cosa. No hay polvos mágicos analógicos, pero…

    Lo que quiera que sea la mente del ser humano que lo contempla.

    Y sí, podemos decir que está algo relacionado con el gran debate que se va acercando por el horizonte.

    Nada que ver con las mentiras del llamado Arte Lego (no Sacro), sino con el problema que se nos echa encima dentro de muy (?) poco, queramos o no… la transexualización. Una forma de pensar que también podíamos llamar transformismo sexual (cambio de sexo).

  • Lo que somos y lo que NO queremos ser!!!

    En la imagen de ayer vimos que un escritor y un adolescente se hacen la misma pregunta. El yo principal del escritor y el yo principal del adolescente, deciden preguntarse lo mismo, ante un comportamiento concreto, que provoca una situación de encuentro informal (más metafísico que real).

    En este caso de la imagen pasada, eran dos seres humanos diferentes. Eran dos ADN distintos, que han generado dos mentes independientes y que no son iguales… pero qué pasaría si nos imaginamos, por un momento, que son dos mentes diferentes, pero que fueron generadas por un solo ADN? Dicho de otro modo, ¿qué pasaría si tenemos a un ADN que genera una sola mente? Pero de tal forma que , por el motivo que sea (siempre sobran motivos en la naturaleza… y en la sociedad mucho más), consigue que en esa única mente florezcan dos yos diferentes. 

    Porque el ADN le lleva al escritor a sentir una pasión enorme, descontrolada, por el adolescente, lo cual no es nada antinatural, ya que el gen biológico de exaltación de la belleza, esa que solo existe en nuestra mente, le hace al músico vivenciar de esa forma desaforada, su relación con Tadzio. Y un gen social positivo, solo le puede reforzar esa tendencia totalmente natural… aunque mediatizada por el gen social «neutro» de que la belleza existe. Lo que se llama un constructo social.

    Pero también hay un gen social negativo, que le hace pensar al protagonista, que su interés por Tadzio es tortuoso y antinatural… le han convencido durante su vida, que sentirse atraído por la supuesta belleza de un adolescente era pecado. Y ya no digamos sentir atracción sexual por él. Aunque la Grecia Clásica favoreció una versión de esa atracción como algo posstivo, en caso de desarrollarla en la práctica, en vez de quedar como un amor meramente platónico. Pero eran otras culturas.

    Y así tendríamos en la mente del escritor admirador, un yo que pretende mantener las normas sociales de respeto a la integridad personal de Tadzio, mientras otro yo, más revoltoso, puede pedir que se trasgredan esas normas sociales (y «naturales»), haciendo prevalecer unas nuevas normas, que permitan la violación de un adolescente, y, para colmo, en nombre de su educación superior (por adulta). Como pasaba con la educación sexual de los clásicos griegos (incluido el amigo Sócrates, supongo).

  • Algo sobre… APANTALLAMIENTO genético

    Antes de seguir con este análisis del comportamiento humano, que se puede dar en el ecosistema terrestre, especialmente allí donde la sociedad humana está muy desarrollada, conviene repasar algo sobre todo tipo de influencia social que se da en la maduración de los genes biológicos. Bastante lenta ella. Y retomando cosas que ya dijimos al hablar del apantallamiento genético. Porque, ese apantallamiento no deja de ser un límite/frontera/muro, que nos puede ocultar muchos puntos de referencia naturoartificiales, para avanzar hacia nuestro futuro.

    Y, sobre todo, del carácter más o menos científico de las intervenciones sociales que se hacen para cambiar ese comportamiento. Algo que vale tanto para las reconversiones clásicas, de diversas locuras (o falsas locuras) y de la reciente «plaga» (sic) de transexualismo, que tiene bastante (otro sic) de acientífico.

    Incluso siendo claramente conscientes, de que nada hay escrito sobre el futuro de la sexualidad humana.

    Y, al mismo tiempo, estando claro que el discurrir científico, hace por definición imposible la inmutabilidad de cualquier idea cartesiana que se haya puesto en boga. Es decir, todas las ideas pueden ser erróneas. Porque, si algo tenemos aquí muy claro es que, solo navegamos por los mares de la ciencia. Para el mundo de las creencias y sus muchas y variadas derivaciones paracientíficas, estamos totalmente inadaptados.

    Por ejemplo, tenemos como evidencia, que el gen biológico que marca al macho alfa en un lobo, está muy reducido, aunque no totalmente inactivo, en un ser humano con la versión homo sapiens.

  • Podemos sentir… diferentes ATRACCIONES!!!

    Porque la pulsión sexual que nos mueve, tal como nos puede atrapar la lectura de novela negra, se traduce en diversos tipos de apetito sexual.

    Puede interesarnos seguir el camino «normal», y cuando decimos normal solo decimos que es el de «la mayoría». Y en un momento concreto de la historia humana, pero no quiere decir que sea el único explorable.

    De hecho vemos que hay otros caminos posibles, que no son de carácter reproductivo, pero que pueden estar al alcance de cualquier inteligencia con capacidad de elección.

    Pero también conviene aclarar que, por mucho que lo repita el lobby gay, el camino natural (lógica natural no artificial) es el heterosexual. Elegir un camino homosexual no es tan natural, aunque tampoco se puede considerar antinatural. Porque la elección inteligente, lógicamente, está por encima de la elección instintiva. Esa que tienen los animales irracionales, que solo pueden elegir por instinto.

    Así que, desviarse del camino principal, el mayoritario (por ahora), no quiere decir que tomemos un camino que nos convierta automáticamente en seres humanos «desviados» (sexualmente). Esa condición social no existe para la naturaleza. Una vez iniciado el nuevo camino, somos solo humanos caminantes en su conjunto. Todos esencialmente iguales!!!

  • Y lo que vemos en… NOSOTROS MISMOS

    Porque no es fácil ver lo que se mira, y mucho menos si miramos para dentro de nosotros. Estamos llenos de filtros, que son propios, pero que se fueron formando para difuminar nuestra mente. Porque esas vistas internas van a condicionar nuestro comportamiento diario.

    ¿Está claro que no era un macguffin, en este blog, el hecho de separar claramente el mirar del ver? Porque el ver se hace con nuestra mente… y, en ese caso, estamos muy juntitos el yo que mira y el yo que es mirado.

    Porque, salvo que tengamos un espejo como el de la madrastra de Blancanieves, todo espejo medianamente normal, va a permanecer totalmente mudo al mirarse en él.

    O, mejor dicho, no totalmente mudo, porque algún yo, más golfo e intrépido que otros, se va a encargar de contestar a tus preguntas, de una forma inesperada, que, en buena lógica, no te va a gustar demasiado.

    Así tenemos a Aschenbach, el músico protagonista, viéndose en el espejo de una forma que nunca antes se había visto. Más o menos, tal como, podemos imaginarlo, se vio también en ese mismo lugar un Thomas Mann, que no quería reconocer su hibernante homosexualidad. Porque salir del armario, según en qué contexto, es un trabajo demasiado arduo (y muy muy, pero que muy, machacante). Se merecen nuestro aplauso, los que lo intentan.

  • Quizás sí… una mujer FELIZ

    Aunque las apariencias engañen. Y es que no es fácil combinar mujer con felicidad… precisamente es su opresión la que mejor la define. Y, por otro lado, la felicidad no existe ya que es un constructo social, para embaucar a los incautos humanos, haciéndonos creer que sí puede darse.

    Y también vamos a pasar de puntillas, por el hecho evidente actual de que haya muchos hombres haciendo la transición , hacia el lado de la hembra. Ya no se trata de «cambiar de acera» (o salir del armario), sino de cambiar de sexo. No está claro lo que buscan con ese cambio tan profundo, ni siquiera si calibran la profundidad que tiene el pozo existencial femenino. Tan oscura y tan difícil de salvar.

    Sí podemos decir ya, que andamos cerca de reflexionar sobre ese fenómeno tan actual que es el transformismo sexual.

    Nunca como ahora el clásico dilema de Hamlet, ser o no ser, está en el candelero cultural… haciendo salir tal que hidra sus diversos tentáculos en todos los campos de la actuación humana.

    Así que también debe ponerse en el portaobjetos de nuestro microscopio sociogenético.