
Pero dejemos la lucha por el poder terrenal, que tan bien describe Juego de Tronos, para seguir reflexionando sobre el comportamiento humano en general. Que, desde luego, no está totalmente libre de ciertas luchas por el poder social (sus parcelas).
Después de tocar el problema de la orientación sexual (una elección vital), desde un punto de vista sociogenético, y antes de entrar a reflexionar sobre un problema muy actual, pero de mayores dimensiones, como es la transformación sexual, será bueno que nos adentremos en el campo de la genética, para abordar otro gran problema : ¿cuál puede ser el principal dilema de un ser humano?… Por ejemplo, ¿ser libre o ser un gato?
Y como resulta que ambos están muy ligados, nada mejeor que sumergirrnos un poco, en ese océano de conocimientos que ya es hoy en día la Génetica. Esa que se hermana con la Sociología, para vestirse como Sociogenética, y poder estudiar así, con más cuerpo científico, el problema del comportamiento humano.
¿Hasta qué punto el ansia de libertad está incrustado en el mismo corazón de nuestro ADN? ¿O será que no lo está?
¿Por qué un ser humano profundamente torturado, hasta borrarle su capacidad de sentirse un homo sapiens, quitarle su conciencia de sí mismo, incluso haciéndolo un animal irracional a tope, solo con puro instinto… no deja de pensar (o, por lo menos, sentir) que necesita respirar libertad para sentirse vivo. Que ni siendo un despojo casi total, deja de necesitar respirar por unos microsegundos ese aire que lo lleva a un tiempo pasado, a unos seres queridos… o simplemente a una extraña (ahora)sensación de estar aún vivo… en el fondo, todos somos masai (si no somos zombis).
¡Anímate!