
El aprendizaje vale básicamente, para tener un conocimiento de la realidad, sea esta una simple hormiga, sea un elefante o los restos fósiles de un dinosaurio… incluso conocer algo de cosas más abstractas, como la justicia o la amistad. Es más, nos puede valer para dirimir si, lo que vemos, es la realidad, o algo que no existe realmente.
En el caso de la hormiga pastora, que defiende a los pulgones de las mariquitas, podemos conocer como son la hormiga y la mariquita, así como su diferente relación con los pulgones.
Y ese conocimiento o saber es lo que se almacena en nuestra memoria de registro permanente, esa que hace tiempo llamamos MOP (memoria organizada permanentemente), una información que nos queda para usar en cualquier momento de nuestra vida, en que deseemos expresar, sacar al exterior, ese conocimiento adquirido. Sea en un examen o tomando un café.
Resumiendo, el proceso de aprender, no es más que completar el proceso de aprehender, que viene a ser su primera parte : coger la información que nos entra por los sentidos (función vital de relación).
Pero es importante no confundir con la simple memorización (chapatoria), ya que ese proceso solo consigue un almacenamiento de los datos, muy temporal y, sobre todo, muy poco organizado. Viene a ser como si habláramos de una memoria RAM en un ordenador. Aquí le podríamos llamar MONP (memoria organizada no permanente).
¡Anímate!