
Porque no hay que destacar, por arriba o por abajo (en la escala social), para ser considerado un proscrito. Como le pasaba al esclavo, desde siempre hubo un tipo de ser humano que ya nacía tan diferente, que al salir de la cuna (si la tenía) era un proscrito.
El trabajador, que no posee más que su fuerza de trabajo, es el incomprendido supremo… en cierto modo, es un inválido social. A veces también es el muerto, por las circunstancias tan inhumanas del trabajo que hace.
Este día han muerto cinco mineros, que extraían (es posible) carbón ilegalmente en una minera asturiana. Y no es el guión de una película social, no, es la noticia que tuvimos que leer todos los españoles en esta primera quincena de abril (del 2025!!!).
Pero como nos vamos a extrañar, si ya el genial Charlot nos dio una perfecta explicación de lo que supone estar encadenado a un trabajo casi esclavo, sea una cadena de producción fordiana o, incluso, un trabajo artesanal, con ritmo de producción a tope.
Para más en una puta mina… y con los putos megaexplotadores patrones españoles, tan burgueses preilustrados!!!
¡Anímate!