
Porque estamos hablando de unos genes sociales negativos que, como los positivos, se van heredando de padres a hijos. Igual que se transmiten los genes biológicos. Aunque aquí no van en el núcleo de las células corporales, sino en determinados circuitos neuronales.
El gen social se injerta en el cerebro, como un circuito neuronal, de forma que son el soporte cuasi material de las ideas que se van a grabar (a fuego o a agua) en la mente que tiene ese cerebro como CPU.
Es, como si dijéramos, ese prejuicio que, ya antes de conocer más de la persona, hace que podamos decir de Ayra, por ejemplo, que «es una auténtica Stark». O el claro prejuicio de que Bran no pasará de ser un escalatorres de poca monta… igual que a Sansa podemos augurarle un futuro anodino de reina consorte (y maltratada). De hecho el idioma elegido para cada globo no es casualidad, es más bien causalidad.
Y no hace falta que Ayra lleve grabado en su frente ese logo (como Nike en la camiseta del tenista), ni nosotros que leamos algún papel informativo : ella es una Stark y punto. Solo hay que ver (no solo mirar)unos pocos fotogramas del inicio.
Ese prejuicio lo tenemos grabado en un circuito neuronal, analógico o virtual, que alimentará nuestra mente cuando queramos pensar en ella. Sin más información que esa interna que poseemos : Ayra es una Stark. Como John Snow, incluso siendo bastardo, pues para eso tiene medio ADN Stark. O como Cersei es una Lannister y, como no, Daenerys será siempre una Targaryen. Sobre todo en la Khalessi, actúa el gen social negativo/positivo de ser la Madre de Dragones, algo tan tan poco científico como brutalmente eficiente.
¡Anímate!