
Aunque las apariencias engañen. Y es que no es fácil combinar mujer con felicidad… precisamente es su opresión la que mejor la define. Y, por otro lado, la felicidad no existe ya que es un constructo social, para embaucar a los incautos humanos, haciéndonos creer que sí puede darse.
Y también vamos a pasar de puntillas, por el hecho evidente actual de que haya muchos hombres haciendo la transición , hacia el lado de la hembra. Ya no se trata de «cambiar de acera» (o salir del armario), sino de cambiar de sexo. No está claro lo que buscan con ese cambio tan profundo, ni siquiera si calibran la profundidad que tiene el pozo existencial femenino. Tan oscura y tan difícil de salvar.
Sí podemos decir ya, que andamos cerca de reflexionar sobre ese fenómeno tan actual que es el transformismo sexual.
Nunca como ahora el clásico dilema de Hamlet, ser o no ser, está en el candelero cultural… haciendo salir tal que hidra sus diversos tentáculos en todos los campos de la actuación humana.
Así que también debe ponerse en el portaobjetos de nuestro microscopio sociogenético.
¡Anímate!