
Pero ya lo decía Descartes, sin dudar no existimos. Y si no existimos, ni miramos ni vemos, ni tenemos que pensar en lo observado… y, sobre todo, hagamos lo que hagamos, seremos como lágrimas en la lluvia y desapareceremos.
Y lo que es peor, sin conciencia de haber existido.
O acaso piensas que, por ser un simple juguete en el espacio tiempo generado por un alienígena en su videojuego, o lo que sea, puedes dejar de sentir lo que sientes, especialmente notar esas tremendas ganas que todos tenemos de vivir.
Porque, te pongas como te pongas, tu estás viviendo TU vida. O la vida que OTROS te escriben, pero incluso dentro del videojuego tienes un margen de libertad, para escoger la jugada necesaria para avanzar, porque a quien nos controle no le gusta tenernos totalmente presos. Y, menos aún, ser perdedores.
Solo otro ser humano, puede tener el gen social negativo de disfrutar con nuestra opresión, con nuestra falta de libertad y con nuestro sufrimiento. Solo otro ser humano, casi igual que nosotros. No es ningún alienígena, que pueda estar por la galaxia adelante. Ni tampoco un dios al que tuvimos que inventar, para proteger el poder de los monarcas, que empezaron a robar propiedades y vidas de otros seres humanos. Es otro como nosotros.
¡Anímate!