
En este año de 2024 suceden dos hechos tremendamente graves. Se diría que marcan un antes y un después, en la caracterización de la sociedad patriarcal. Tanto en definirla como profundamente machista, como en la caracterización de la sociedad adulta en general, al irrumpir abiertamente una ideología nazisionista con la actuación de Israel en Gaza.
En este segundo caso, un paso más en la ya inhumana versión invasión rusa en Ucrania, caracterizada por el neozar Putin como una No Guerra.
Y en ambos casos una prueba muy clara de que existe, lo que podemos llamar una vacuna contra el inhumanismo, ese que tanto gusta de practicar la especie humana. Ese tipo de vacuna que todos pensamos que se daría como imposible, una vez superado el amargo trago del fenómeno nazista en Europa.
O, como solemos decir por aquí, una muestra evidente de lo mediocre que es la versión actual del homo sapiens. Esa variedad genética humana, que la naturaleza debió diseñar, pensando que daba un paso adelante muy importante en el procesos de la evolución de los seres vivos.
Pero…¡Qué enorme fracaso hemos sido! O, como mínimo, estamos siendo… y, por eso, son tan tan importantes estos casos en los que algún ser humano, en Gisèle de forma individual y en Gaza como colectivo, nos dan un atisbo de esperanza.
¡Anímate!