
Cuando eres viejo te abandonan. Y desde que naces te maltratan, más bien más que menos, para evitar que puedas hacer funcionar tu capacidad innata de regeneración social. No lo olvidemos. Porque, independientemente de ser hembra (científicamente) es de vital importancia que estés en fase de cría humana. Porque es entonces, cuando se va a fortalecer todo tipo de capacidad, que esté aún latente en tu ADN.
Lo que los genes biológicos determinan, que serán expuestos en su aspecto fenotípico (el que se muestra al exterior ), necesita ser replanteado, por la SAD, para que cumpla con los intereses sociales de esa misma SAD.
Y es importante considerar que la capacidad genética para regenerar una SAD (sociedad adulta dominante ) no implica necesariamente su buen uso, por parte de las crías humanas, una vez hechas adultas. Precisamente en la maduración como cría humana es necesaria esa guía de los adultos. Porque se necesita su experiencia, para no convertir esa capacidad regenerativa en un simple estallido de cohetes de feria, que no llevan a ninguna parte positiva. Que no ayuden al proceso de la evolución natural y social. Por el contrario puede que apuntalen, aún más, el anquilosamiento social.
Por ejemplo, con el consabido miedo a los cambios propugnados por los adolescentes. Otro gen social negativo. O los adultos que aún tienen su adolescencia bien fresquita y siguen pensando que se necesitan cambios. Pero es cuando se les acusa de revolucionarios y de no saber «lo que quieren». Cuando, solo el saber que es necesario un cambio, ya vale por todos los saberes juntos.
Luego ya vendrá la fase en la que se va aprendiendo qué cambios son positivos y cuáles son negativos. Por ahora toca simplemente preguntarse : ¿Cómo vas a perder, lo que ni siquiera empezaste a tener? Y también preguntarse ya de paso : ¿Cómo evitar las arrugas que me quieren ir imponiendo?
¡Anímate!