Un poco de ciencia… no hace daño.

Y aclara mucho la reflexión que aquí hacemos, sobre el comportamiento social humano.

Hablamos de ser princesa o ser sierva, pero ¿qué relación tiene eso con el llamado gen social?

La falta de cierto tipo de genes biológicos, es lo que hace, por ejemplo, diferenciar entre hembras humanas y machos humanos. Pobre del Freud si se llega a enterar que el cromosoma masculino es más corto que el femenino. El complejo de castración ya tendría aún menos sentido. O, por lo menos, no tendría sentido, fuera del ámbito sociogenético.

Por otro lado, aprovechando esta pausa científica, debemos hacer notar que el hecho de ser Eva un «segundo intento» (Génesis), explicaría que Yahvé incorporara estos genes, para hacerla más eficiente (madre) que Adán. Realmente, al contrario de lo que pensaba Freud (solo miraba el órgano sexual externo), la grandeza de la mujer está precisamente en su cromosoma XX. El pene no deja de ser un intermediario, a veces algo mediocre (en su uso).

Como bien afirman la mujeres protestonas a partir de Paris 24. !Somos XX, no nos dejaremos reducir (más)!

Comentarios

Una respuesta a «Un poco de ciencia… no hace daño.»

  1. Avatar de xaqun

    Los genes sociales no son un grupo de proteínas acurrrucadas en los núcleos celulares, que pueden sufrir interferencias químicas o radiológicas. Esos son los genes biológicos.

    Los genes sociales radican en el cerebro (mente generada por el ADN) , diseñados para modificar la conducta humana, en función de una serie de ideas que los forman. Precisamente para reducir, o incluso anular, el efecto de los biológicos.

    Y no provienen de antecesores biológicos, sino de antecesores con poder social. Ellos, los adultos dominantes, favorecen su injerto en las crías humanas.

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