Pero… es que normas sociales las tiene…

…hasta la gente que no es «de bien».

Todo ser humano, en versión media o mejorada de homo sapiens, tiene sus normas. Incluso si cree que no las tiene. Porque, ¿acaso no es una norma (y muy dura) el hecho preciso de «no tenerlas»?

Porque desde el momento que uno se ha pensado a si mismo, para existir, lo hiciera consciente o inconscientemente (que también se puede), ya ha establecido una norma : él dirige su proceso de existencia. Aunque al llegar a la infancia, o a su adolescencia, decida (o le obliguen) a seguir las normas sociales de una SAD determinada.

Y, es más, podemos decir que, cuanto menos normativo parece un individuo o un colectivo, es cuanto más normalizado está. Basta con observar a los punks o a los góticos. Nada como un individualismo feroz, para ser implacable con la libertad del resto de los individuos. Nada como el típico ácrata, para imponer un modo de ser y pensar que no admite réplica alguna. Y por mucho, sobre todo el segundo caso, que disimule su intenso normativismo con ínfulas de ir por libre al máximo. Es el jodido libertario de boquilla.

¿Qué peor estado que la obsesión por evitar cualquier tipo de estado, aunque no se haya visto sus características positivas? Si las tiene. ¿Como calificar lo que no se ha dejado existir, por el simple hecho de haber comprobado el fallo de lo existente?

No hay peor prostituido que el ser humano convencido (fanático) de que está libre de culpa. Los fariseos del Evangelio cristiano son el mejor ejemplo de tal tipo de espécimen humano. Y sus sucesores evangelistas fanáticos, que invadieron Norteamérica son otra prueba de que segundas partes siempre son peores.

Comentarios

Una respuesta a «Pero… es que normas sociales las tiene…»

  1. Avatar de xaqun

    Todo el que disiente de algo, acaba por formar el grupo de los disidentes… y, curiosamente, a nadie le gusta menos la disidencia de los otros, que al autodenominado disidente, que cree tener muy claros los motivos de su discrepancia con el sistema social o con sus elementos… es muy difícil discrepar con todo, porque entonces necesitas discrepar con tus varios yos… y eso resulta tremendamente complicado, ya que te lleva la locura, cuando no sabes cuál puede ser tu YO principal.

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