
…ni flores parecen!!
Porque también ellas se disfrazan, como el Arce, cuando vimos que disimulaba, para despistar al invierno. Aunque , en este caso, los cambios no son solo de color, sino también de formas. Con esta flor en concreto aumenta mucho el grado de disimulo floral.
Y es que la biodiversidad, como iremos viendo al hablar de los humanos, es un pilar básico de la evolución natural. Algo que no parece entender muy bien la mediocre versión de homo sapiens, que viene siendo el ser humano actual (tu y yo… mis diversos yos). Le va mucho más hacer de emperador en modo Star Wars de pacotilla y llenar el planeta de clones.
Y la diversidad, tan amada por la naturaleza (sea lo que eso sea), empieza precisamente por aprender a ver lo diverso que es el ecosistema donde vivimos.
Porque se trata de congeniar la típica rosa, más o menos preciosa, incluso muy «artificial», con cualquier otra flor, que puede resultar menos bonita e, incluso, un adefesio, para algunos cerebros selectos.
Porque , ya lo dijimos con Sócrates en su versión platónica, la belleza es un constructo social (ver página sobre la mente), fabricado a partir del gusto de alguna gente con poder, para hacerse líder de «lo bello».
¡Anímate!