
… nos persigue.
Y, por suerte, el hado que dirían los clàsicos, no nos ha llevado a Gaza sino a Lanzarote.
Y el genio del Jobs, pensando en lámparas marabillosas, nos ha obligado a retomar la senda prevista del blog, para hacer pequeñas modificaciones en las entradas. Como decía el otro, purita contingencia.
Así que nos vemos disfrutando de un ecosistema volcánico, después de sufrir la pertinente y temida separación del suelo amigo. Esa especie de amigo de la infancia, que nos acompaña desde que abandonamos la plàcida flotación en el líquido uterino.
Y aquí estamos, sufriendo el típico Síndroma de Estocolmo del Campista Despierto al Ritmo de la Naturaleza, preparando su mente, para ir grabando en su ROM/MOR, todo lo que logre ver en esta visita a las tierras guanches.
Porque si algo tenemos claro, todos mis posibles yos, es que ver y mirar no es lo mismo. Y, lógicamente traemos la mochila bien llenita de curiosidad y atención, para observar la realidad lanzaroteña. Imos pasando.
¡Anímate!